La Unión Europea y la India, a las puertas de la «madre de todos los acuerdos comerciales»

El pacto, de dimensiones históricas, daría lugar a un mercado de 2.000 millones de personas y concentraría casi una cuarta parte de la economía mundial Leer El pacto, de dimensiones históricas, daría lugar a un mercado de 2.000 millones de personas y concentraría casi una cuarta parte de la economía mundial Leer  

En un mundo que se fragmenta a marchas forzadas, con las grandes potencias revisando sus dependencias estratégicas, la Unión Europea y la India están a punto de cerrar un acuerdo comercial de dimensiones históricas. No se trata solo de tumbar aranceles o acceso a nuevos mercados: el pacto uniría a cerca de 2.000 millones de personas y concentraría casi una cuarta parte del PIB mundial. Será una de las apuestas más ambiciosas para redefinir las reglas del comercio global en un momento crítico para Bruselas por su confrontación con Washington y su dependencia excesiva de China. En el centro de todo esto asoma India, un actor que tiene cada vez más peso en el tablero global.

El acuerdo comercial vincularía al mayor bloque comercial del mundo con la gran economía de más rápido crecimiento. India crece por encima del 6% anual, ha superado a Reino Unido como quinta economía mundial y todo apunta a que se perfila como la tercera antes de que termine la década, tan solo por detrás de EEUU y China. Para la UE, atrapada entre las amenazas de Trump, el desacoplamiento con Rusia y la necesidad de reducir su dependencia de Pekín, el acuerdo representa la mejor apuesta estratégica de diversificación.

Muchos analistas señalan que Bruselas y Nueva Delhi tienen una oportunidad única para redefinir las cadenas de suministro en un momento en que gobiernos y empresas de todo el mundo están revisando alianzas y riesgos.

El próximo domingo, el presidente del Consejo Europeo, Antonio Costa, y la presidenta de la Comisión, Ursula von der Leyen, viajan a Delhi por invitación del primer ministro indio, Narendra Modi. Ambos serán los invitados de honor en el 77º Día de la República (26 de enero), un gesto cargado de simbolismo diplomático ya que se celebra la entrada en vigor de la Constitución de India, cuando el país dejó de estar bajo el dominio británico y se convirtió oficialmente en una república soberana. La visita podría ser clave para cerrar el ambicioso acuerdo comercial.

Las relaciones bilaterales entre India y la UE, formalmente estratégicas desde 2004, han ganado peso en los últimos años. El acuerdo de libre comercio empezó a negociarse en 2007, pero encalló durante casi una década por diferencias profundas sobre aranceles, estándares y movilidad laboral. El relanzamiento en 2022 coincidió con la guerra en Ucrania, la intensificación de la rivalidad entre EEUU y China y la creciente conciencia europea de la necesidad de explorar nuevos mercados.

Los funcionarios de Bruselas han reiterado estos días que India se ha convertido en una pieza clave de su estrategia de «reducción de riesgos»: diversificar proveedores, alejar a Pekín y reforzar lazos con socios fiables. Von der Leyen lo dijo sin rodeos el martes en el foro de Davos: Europa está «a las puertas de un acuerdo comercial histórico», la «madre de todos los acuerdos», enmarcado en una visión de comercio justo, cadenas de suministro resilientes y cooperación en sectores estratégicos como tecnologías limpias, infraestructuras digitales, farmacéuticas y materias primas críticas.

Al Gobierno de Modi tampoco le faltan incentivos para firmar cuanto antes el acuerdo. La UE es su segundo socio comercial y una fuente crucial de inversión y tecnología. Los medios indios han expuesto que un acceso más amplio y estable al mercado europeo reforzaría la competitividad de sus exportaciones y daría respaldo a la vieja estrategia del made in India, con la que Modi aspira a convertir al gigante del sur de Asia en un gran centro manufacturero y tecnológico.

El objetivo no es solo producir más (que es lo que Delhi ha estado haciendo hasta ahora), sino producir mejor: atraer multinacionales que buscan alternativas a la tradicional fábrica china y crear empleo industrial para una población joven que no para de crecer.

India se convirtió en 2024 en el país más poblado del mundo (más de 1.400 millones de habitantes), superando a China. Para cerrar el acuerdo, Delhi exige a Bruselas mejores condiciones para la movilidad de profesionales cualificados. Es decir, que los países de la UE abran más sus puertas a los trabajadores indios.

En el terreno más geopolítico, este acuerdo comercial pone de acuerdo a los observadores en la afirmación de que consolidaría a India como la gran potencia bisagra: la gran economía en crecimiento del Indo-Pacífico que mantiene el equilibrio en sus estrechas relaciones con Rusia, Washington y la Unión Europea.

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