El ex de Canales reconoce haber vendido sus fotos íntimas en la playa a espaldas del bailaor: «Me pagaron 22.800 euros»

En agosto de 2011, Antonio Canales fue fotografiado en una playa mientras practicaba sexo oral a quien entonces era su pareja, Juanjo. Años después, este último ha reconocido en El tiempo justo que fue él quien vendió aquellas imágenes sin conocimiento del bailaor.

«Yo fui quien lo montó todo, fui malo y monté un montaje. Preparé a los paparazzi por las rocas de Sitges y preparé todo. Y conseguimos que me hiciera una felación en la playa. Por la exclusiva me pagaron 22.800 euros, que los cobré al día siguiente», ha admitido.

Eso sí, ha querido hacer un pequeño apunte: «Lo único que quiero aclarar es que estaba en una playa nudista de Sitges. No hay excusa, pero por lo menos que la gente sepa que era una playa nudista».

También ha desvelado cómo comenzó la historia entre ambos: «Yo tenía un bar en Calafell, él era cliente mío y nada, pues se pilló por mí, se enganchó por mí muy rápido. Un tipo muy pesado, muy agobiante. Mucho vicio, mucha bebida, mucha fiesta hasta las tantas de la mañana. Teníamos una relación tóxica«.

Y, de aquella asfixiante espiral, acabó germinando la traición: «Al final me harté y luego fue la cosa, me hizo unas cuantas trastadas y se portó muy mal conmigo y al final lo quise engañar y lo engañé».

 «Teníamos una relación tóxica», ha asegurado Juanjo a ‘El tiempo justo’.  

En agosto de 2011, Antonio Canales fue fotografiado en una playa mientras practicaba sexo oral a quien entonces era su pareja, Juanjo. Años después, este último ha reconocido en El tiempo justo que fue él quien vendió aquellas imágenes sin conocimiento del bailaor.

«Yo fui quien lo montó todo, fui malo y monté un montaje. Preparé a los paparazzi por las rocas de Sitges y preparé todo. Y conseguimos que me hiciera una felación en la playa. Por la exclusiva me pagaron 22.800 euros, que los cobré al día siguiente», ha admitido.

Eso sí, ha querido hacer un pequeño apunte: «Lo único que quiero aclarar es que estaba en una playa nudista de Sitges. No hay excusa, pero por lo menos que la gente sepa que era una playa nudista».

También ha desvelado cómo comenzó la historia entre ambos: «Yo tenía un bar en Calafell, él era cliente mío y nada, pues se pilló por mí, se enganchó por mí muy rápido. Un tipo muy pesado, muy agobiante. Mucho vicio, mucha bebida, mucha fiesta hasta las tantas de la mañana. Teníamos una relación tóxica«.

Y, de aquella asfixiante espiral, acabó germinando la traición: «Al final me harté y luego fue la cosa, me hizo unas cuantas trastadas y se portó muy mal conmigo y al final lo quise engañar y lo engañé».

 20MINUTOS.ES – Gente

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