EL zar fronterizo, Tom Homan, anuncia la retirada del despliegue diciendo que ha sido un éxito con 4.000 arrestados y que deja «más segura» la zona Leer EL zar fronterizo, Tom Homan, anuncia la retirada del despliegue diciendo que ha sido un éxito con 4.000 arrestados y que deja «más segura» la zona Leer
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha dado su consentimiento esta semana para finalizar el despliegue del ICE, la Patrulla Fronteriza y otras polémicas agencias migratorias en el estado de Minnesota.
La decisión, anunciada este jueves por el zar migratorio del Gobierno, Tom Homan, llega tras meses de presencia de hasta 3.000 agentes federales, tras la muerte de dos manifestantes, Renee Goods y Alex Pretti, y la herida de bala en un tercer hombre. Después de cientos y cientos de denuncias por abuso de poder, uso excesivo de la fuerza, métodos inhumanos, de saltarse leyes, procedimientos y normas, de amenazar a testigos, periodistas y los vecinos que protestaban por su presencia y actuación. Después, también, de que el Gobierno esté de nuevo a punto de tener que echar el cierre por la falta de acuerdo en el Congreso para prorrogar la financiación del Departamento de Seguridad Nacional.
«La Operación Metro Surge va a terminar», ha dicho Homan en una conferencia de prensa, explicando que le ha propuesto la retirada gradual a la Casa Blanca y el presidente ha dado el visto bueno, apuntando al «éxito logrado en la detención de amenazas a la seguridad pública» y a los «niveles sin precedentes de coordinación» con funcionarios estatales y las fuerzas del orden locales. «Dejamos Minnesota mucho más segura», ha insistido a pesar del clima de terror instaurado en lugares como Mineápolis tras dos meses y medio de redadas, choques y paranoia generalizada.
El zar, convertido ahora en el rostro amable de la administración a pesar de su fama de ser un halcón y partidario de la mano dura y las deportaciones masivas, añadió que los agentes que se retiren de esta operación regresarán a sus puestos de trabajo o serán asignados a otras partes del país, porque la agenda del Ejecutivo no ha cambiado. «Un pequeño grupo de personal permanecerá durante un tiempo para cerrar la operación y transferir el mando y control total a la oficina de campo, así como para garantizar que la actividad de agitación siga disminuyendo», ha indicado.
Las encuestas muestran una desaprobación masiva de las operaciones del ICE y los método del Gobierno, incluso entre quienes son partidarios de luchar con mano dura contra la inmigración ilegal. La popularidad del presidente sigue cayendo y los pronósticos de cara a las elecciones legislativas de noviembre son sombríos para los Republicanos.
Homan, que fue enviado de urgencia hace dos semanas por Trump para encauzar una situación fuera de control, había preparado ya el terreno en dos comparecencias previas. Admitiendo errores, asegurando que se iba a convertir en algo mucho más «quirúrgico», buscando colaboración con las autoridades locales e incluso anunciando una reducción de hasta 700 agentes. Hoy explicó que «esta semana ya se ha iniciado una reducción significativa de personal y que continuará la próxima (…) Gracias a nuestros esfuerzos aquí, Minnesota ya no es tanto un estado santuario para los delincuentes».
Desde finales de 20205, el Departamento de Seguridad Nacional asegura haber arrestado a más de 4.000 personas en Minnesota, pero no ha sido capaz de ofrecer datos precisos. Las intervenciones del presidente o su fiscal general han estado plagadas de datos falsos, e incluso de imágenes de supuestos delincuentes que no lo eran o llevaban mucho tiempo en prisión. Igualmente, han sido detenidos ciudadanos norteamericanos, inmigrantes con toda la documentación en regla, menores y niños nacidos en EEUU, y por tanto ciudadanos.
«Esta operación ha sido catastrófica para nuestros vecinos y negocios, y ahora es el momento de una gran recuperación», ha celebrado el alcalde de Mineápolis, Jacob Frey. «Mostraremos el mismo compromiso con nuestros residentes inmigrantes y la misma perseverancia en esta reapertura, y espero que todo el país nos apoye en el futuro (…) Pensaron que podrían quebrarnos, pero el amor por nuestros vecinos y la determinación de perseverar pueden sobrevivir a una ocupación. Estos patriotas de Mineápolis están demostrando que no se trata solo de resistencia; apoyar a nuestros vecinos es profundamente estadounidense», ha añadido.
La retirada del ICE era una de las exigencias de los Demócratas para sentarse a negociar la financiación del Departamento de Seguridad Nacional. El 31 de enero vencía el plazo previsto para lograr un acuerdo en el Congreso sobre financiación de muchos servicios públicos. Todo parecía abocado a un nuevo cierre del Gobierno federal, como ocurrió entre octubre y noviembre de 2025. Al final se llegó a un acuerdo de mínimos, aprobando fondos para el resto de agencias pero no para Seguridad Nacional, que controla al ICE y la Patrulla Fronteriza. Para ellas se aprobó una prórroga de dos semanas, que vence ahora. Y estaba claro que no habría acuerdo. El final del despliegue en Minnesota quizás no sea suficiente, puesto que hay más exigencias sobre las operaciones en todo el país, pero era condición necesaria.
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