«Los franceses han expresado una profunda aspiración de cambio», proclama el co-líder de Agrupación Nacional Jordan Bardella Leer «Los franceses han expresado una profunda aspiración de cambio», proclama el co-líder de Agrupación Nacional Jordan Bardella Leer
La extrema derecha ha confirmado su ascenso en las elecciones locales del 15-M en Francia, consideradas como un test de la presidenciales del 2027 y cuyo impacto puede hacerse sentir en toda Europa. «El pueblo francés ha estado a la altura de las circunstancias y ha manifestado su aspiración profunda de cambio», proclamó Jordan Bardella, el delfín de Marine Le Pen, tras conocerse las primeras estimaciones favorables a Agrupación Nacional (RN) en la primera vuelta.
Bardella aprovechó el viento a favor para tender la mano «a las listas de la derecha auténtica y a todos aquellos que rechazan el caos de la extrema izquierda y la disolución de su mensaje dentro del macronismo«. «Lo que ha ocurrido es el resultado de una trabajo serio y de una gestión honesta al servicio del interés público», recalcó el co-líder de RN, en lo que algunos analistas interpretaron con el lanzamiento de su propia candidatura a las presidenciales.
París puso el contrapunto de la noche, con la victoria en primera vuelta del candidato socialista Emmanuel Grégoire sobre la aspirante del ala dura de Los Republicanos Rachida Dati (37% a 25%). Pese a la contracción general de la izquierda, el Partido Socialista logró revalidar al menos 350 ediles en la primera vuelta y tomar la delantera en ciudades como Estrasburgo, Lens o Montpellier.
Las espadas seguían entre tanto en alto en Marsella, donde el candidato de Agrupación Nacional Franck Allisio y el alcalde de la coalición de izquierda Benoît Payanempataron al 35,4%, en la batalla más disputada que tendrá que dirimirse el próximo domingo en segunda vuelta.
Las primeras estimaciones dieron entre tanto una victoria aplastante del candidato de RN Louis Alliot en Perpiñán, con el 51% del voto en el que estaba considerado hasta ahora como el principal bastión de la extrema derecha. En Tolón, la portavoz de RN Laure Lavalette fue también la más votada con el 42% de las preferencias.
En Niza, el ex líder de Los Republicanos Eric Ciotti se imponía con casi el 40% de los votos sobre el alcalde saliente, el centrista Christian Estoris. Ciotti se presentó bajo las siglas de la Unión de las Derechas de República (UDR), en alianza con la Agrupación Nacional de Marine Le Pen en varias ciudades. El resultado de Niza estaba considerado como el laboratorio de pruebas de una supuesta unidad de las fuerzas de derecha para las presidenciales.
Pese al fiasco general de las candidaturas del centro político, el alcalde de La Havre y aspirante presidencial Édouard Philippe salió aparentemente airoso de la prueba con el 43% del voto. «¡Comenzamos la campaña!», fueron las últimas palabras de Philippe. que despunta en las encuestas como el único candidato moderado capaz de hacer frente a Le Pen o a Bardella.
La participación fue relativamente mayor de lo habitual para unos comicios locales, ligeramente por encima del 50%. El 90% de los municios se presentaron tan solo una o dos listas, por lo que no hizo falta una segunda vuelta. En las grandes ciudades, las listas que recibieron un apoyo superior al 10% se garantizaban la participación en la segunda tanda, donde suelen prodigarse las alianzas.
Tradicionalmente, los partidos de la derecha e izquierda moderadas (Los Republicanos y Partido Socialista) suelen tener mejores resultados en las municipales que en las elecciones legislativas gracias al voto de fidelidad en sus grandes bastiones y al interés de los votantes en cuestiones locales. En esta ocasión, sin embargo, el trasfondo político nacional -con la impopularidad de Macron y las continuas crisis de gobierno- ha podido tener una influencia sustancialmente mayor.
En París, la más madrugadora a la hora de depositar el voto fue Rachida Dati, la candidata de Los Republicanos que tendrá que esperar a la segunda vuelta el 22 marzo para intentar desquitarse de la derrota en primer asalto frente a Emmanuel Grégoire, que votó al mediodía en un colegio electoral del distrito 12.
Otros dos candidatos superaron en París el listón para poder participar en la segunda tanda: Sophia Chikirou, aspirante por La Francia Insumisa (LFI) de Jean-Luc Mélenchon, que logró un apoyo superior del 13% y el candidato del centro moderado Pierre-Yves Bournazel llegó 11%. La quinta en discordia, Sarah Knafo, candidata de Reconquista (el partido más a la extrema derecha del arco parlamentario) se quedó descolgada con el 9,9%.
En Marsella, bajo el impacto de las recientes redadas contra el narco, el candidato de Agrupación Nacional (RN) Frank Allisio denunció a primera hora del domingo «irregularidades» en varios colegios electorales donde supuestamente no se requirió la presentación del carné de identidad francés para votar. El alcalde saliente Benoît Payan, que tildó a su rival de «neofascista» durante la campaña, confiaba en revalidar su mandato al frente de su coalición de izquierdas Proyecto para Marsella en segunda vuelta.
Los Ecologistas, que fueron la gran sorpresa en el 2020, confiaban conservar al menos su bastión de Burdeos y mantenían las esperanzas en Lyon, la tercera ciudad francesa, donde el alcalde saliente Grégory Doucet empató en primera vuelta al 37.5% con el millonario y populista Jean-Michel Aulas, ex presidente del Olympique Lyonnais. Las elecciones en Lyon estuvieron marcadas con el trasfondo de la muerte del joven nacionalista Quentin Deranque hace unas semanas a manos de militantes de extrema izquierda.
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