El propietario del Grupo Hotusa explica que se está produciendo una «transformación silenciosa» en el sector turístico español y pide a la Administración que se implique: «Si queremos turismo de cinco estrellas, las infraestructuras deben ser de cinco estrellas» Leer El propietario del Grupo Hotusa explica que se está produciendo una «transformación silenciosa» en el sector turístico español y pide a la Administración que se implique: «Si queremos turismo de cinco estrellas, las infraestructuras deben ser de cinco estrellas» Leer
Desde la atalaya que es el Hotel Eurostars Madrid Tower, en uno de los cinco rascacielos que dibujan el cielo de la capital, Amancio López Seijas (Chantada, Lugo, 1955) echa la vista atrás, a los casi 50 años del Grupo Hotusa, pero sin dejar de mirar hacia adelante, con luces largas. La guerra en Irán dibuja un horizonte de nuevo incierto, pero el empresario lucense tiene claro que el sector afronta retos mucho más sensibles por delante.
López Seijas, el otro Amancio, ha construido un titán del turismo global y mantiene intacta la discreción y la visión estratégica que le permitieron transformar una pequeña agrupación de hoteles independientes en una organización dinámica que hoy opera en más de 130 países y que ha facturado 1.650 millones en 2025, con más de 6.000 empleados. Al frente de Eurostars Hotel Company, pilota un porfolio de 300 hoteles repartidos en 23 países -con hitos recientes como la compra del emblemático Gran Hotel de Viena o la apertura del primer cinco estrellas de Valladolid-, reafirmándose como el operador con mayor capilaridad en la península ibérica. Gestiona también la mayor agrupación de hoteles independientes del mundo (Keytel) y una de las mayores centrales de reservas (Restel), que comercializa más de 130.000 alojamientos en todo el mundo.
A este empresario lucense que arrancó en 1977, sin experiencia y con 150.000 pesetas de capital, hoy le preocupa la seguridad -la jurídica pero también la física-, el «brutal» nivel de absentismo, las tensiones de convivencia que generan los pisos turísticos, o la forma en la que la IA ha cambiado la forma de viajar. De lo que se ocupa es de la «transformación silenciosa» que el sector hotelero ha iniciado en España, un esfuerzo empresarial de renovación de la oferta que servirá a la marca país para atraer a un turista de mayor nivel. Para ello, advierte, hace falta que la Administración acompañe. Ya que no hubo un Perte turístico en la pandemia, ahora debe tomarse «muy en serio» la transformación del sector. El número de turistas que podemos acoger en el país, advierte, «no es infinito».
- El sector turístico siempre es muy sensible a las crisis y a los conflictos. ¿Qué espera de la guerra en Irán?
- Es muy habitual en el mundo empresarial hablar de la incertidumbre. La incertidumbre existe siempre, unas veces más que otras, pero llega un momento en que ya no es incertidumbre, es inseguridad. Y la inseguridad es certeza.
- ¿Esa certeza es sinónimo de que habrá impacto?
- Evidentemente. Para el turismo, lo que nosotros llamamos la industria de la felicidad, pero también de la paz, lo más importante es la seguridad. La seguridad física y la jurídica. Y estas guerras nos llevan a la caída de ambas. Lógicamente esto es una enorme preocupación.
- ¿España parte con cierta ventaja respecto a otros destinos más expuestos geográficamente?
- Esta zona del mundo puede continuar siendo un cierto refugio y podría incluso llegar a tener alguna cierta ventaja a corto plazo, pero esto es un engañabobos. El temor es que haya una pérdida de competitividad, porque lógicamente se genera inflación y los factores de competitividad en Europa, que ya no son muy sólidos, se verán todavía más afectados.
- ¿Es usted pesimista, entonces?
- Nuestro sector, hoy por hoy, hasta ahora, está yendo bien. No parece que a corto plazo, si la guerra no se extiende, le vaya a afectar, aunque las guerras se sabe cómo empiezan pero nunca cómo acaban. Los empresarios no tenemos derecho a ser pesimistas. Eso es un intelectual que no nos corresponde en condición. Nosotros lo que tenemos es que crear riqueza y empleo y tomar medidas sostenibles para la empresa.
- El Grupo Hotusa, en sus casi 50 años y con usted a la cabeza, ha tenido que lidiar con muchas crisis. ¿Cuál ha sido la peor y qué aprendió de ella?
- La peor de todas fue la crisis financiera. La financiación se paró totalmente y cajas de ahorros y bancos (no tanto en España, pero sí en Europa) empezaron a caer. Fue lo nunca visto, que pudiese quebrar tu banco. Ya teníamos unos cuantos años de vida y no habíamos visto nunca un riesgo, un peligro, así.
- ¿Qué hizo usted esos días?
- Pedí dos consejos a dos personas que consideraba muy relevantes, al presidente de un banco de entonces y a un catedrático de Economía. Y me sirvieron muy bien.
- ¿Qué le dijeron?
- El presidente del banco me dijo: Mira, hay que defenderse como gato panza arriba. Parecía una definición muy simple pero después, con el tiempo, me di cuenta de que no había otra mejor. El otro, un catedrático paisano mío, me dijo: «Tienes que ser como un samurái con dos espadas, con la izquierda defiendes y con la derecha atacas, todo a la vez».
- Ha señalado la crisis financiera como la peor, pero durante el Covid tuvieron que recurrir a la ayuda de la Sepi. ¿Le molesta el término rescate?
- Es un término que se usa mucho, pero nosotros no hemos tenido ningún rescate. Entiendo por rescate cuando alguien te ayuda porque si no, te mueres o te pasa algo muy grave. No ha sido el caso. En el momento que llegó el Covid cerramos todos los hoteles del mundo y lo lógico y lo sensato en ese momento era acopiar mucho dinero porque no sabíamos cuánto iba a durar esa situación. Y eso fue el préstamo de la Sepi, que además creo que fue muy afortunado.
- ¿A qué se refiere?
- A que esta ayuda se dio como un préstamo, como cualquier banco, solo que más caro. En todo caso, muy agradecidos. Y esto nos permitió tener la tranquilidad de seguir con la misma estrategia de crecimiento sin cambiarla un ápice. ¿Qué hubiese pasado si no lo hubiéramos hecho? Con la duración que tuvo, nada relevante. A lo mejor hubiéramos sido un poco más cautelosos en el crecimiento, pero realmente no hubiéramos tenido ni que vender activos, ni que reducir la empresa, ni que tomar ninguna medida o dejar de pagar una nómina, ni tener un impago.
- Arrancaron con un capital de 150.000 pesetas. ¿Es consciente de lo que ha levantado cuando echa la vista atrás?
- Posiblemente sí. Hay una pregunta que te hacen a veces, ya cuando llevas muchos años: «Con todo lo que sabes ahora, ¿qué harías diferente?».
- ¿Y qué haría?
- Con lo que sé ahora, no sé si sería capaz de hacerlo de nuevo. A veces digo en broma que lo hicimos porque no sabíamos que era imposible. Éramos muy jóvenes. Estoy contento de pensar que esta empresa ha sido construida por personas que no tenían dinero, que no tenían experiencia, que no tenían la formación adecuada, pero que fueron capaces de hacerlo con una enorme parte de ilusión, trabajo, perseverancia y exigencia de las cosas bien hechas, de ser competitivos. Lo equiparo, así creo que tiene que ser el modelo de una empresa, al deporte y a la familia.
- ¿En qué sentido?
- Basta ver una competición deportiva para ver lo importante que son la motivación y la intensidad y lo que significa la competitividad. Y lo equiparo también a la familia, donde los principios, los valores, son los cimientos de la empresa. Eso no se puede cambiar nunca. En la familia, los abuelos representarían la disciplina; los padres, el trabajo bien hecho; y los hijos o los nietos son aquellos que tienen que cambiarlo todo, menos los principios.
- El negocio goza de buena salud, pero ¿no han subido mucho los precios?
- Se oye mucho eso, que los precios de los hoteles han subido mucho. Bueno, han subido algunos hoteles, una parte. Pero no son los mismos hoteles. No es lo mismo los grandes hoteles de lujo que se están haciendo ahora, que se están transformando, con los que había antes. Se está haciendo una transformación del sector en silencio, en absoluto silencio. Y no he oído ninguna reflexión sobre eso, que es importantísimo.
- ¿De qué forma se transforman?
- Lo están haciendo tanto en ciudad como en vacacional. Aquellos hoteles, sobre todo vacacionales, que nacieron en los años 60, con una economía de bajo coste, se están transformando y España puede aspirar así a tener un turismo cada vez de mayor calidad, ante el límite de turistas que tengamos, que yo no sé cuál es, pero infinito seguro que no.
- ¿Qué papel están jugando ustedes en esta transformación y qué palancas de crecimiento ve?
- Vamos en la misma dirección, transformando los productos. Crecemos en España, donde somos líderes por número de hoteles, y crecemos en Europa, que es nuestro espacio natural. Más del 50% del turismo mundial viene a Europa y aquí hay más seguridad física y jurídica, que es un requisito necesario para el turismo y para las empresas. Tenemos una presencia todavía escasa pero creciente en Estados Unidos. Y seguimos haciendo cosas en el norte de África y también en Latinoamérica, sin ser exactamente prioritario. Ese es nuestro modelo: elevar el nivel de los hoteles, irnos a marcas de mayor nivel y desarrollar y mantener el crecimiento en Europa mientras crecemos paulatinamente en Estados Unidos, que es una forma también de ir diversificando nuestra actividad.
- ¿Se están sintiendo acompañadas las empresas por la Administración en esa transformación silenciosa?
- Esa es una asignatura pendiente. En un destino maduro, con hacer un hotel de cinco estrellas no es suficiente. Si el entorno no le ayuda, el cliente de cinco estrellas no va a ir.
- ¿Qué echa de menos?
- Creo que se dan las circunstancias, ya que no ha habido un Perte turístico, para algo equivalente. Y que esto se tome muy en serio, que se haga una transformación de los destinos con todo tipo de infraestructuras, todo tipo. Hay tres factores claves para el éxito del turismo: uno, la seguridad; otro es el estilo de vida, la historia, la cultura, el clima, la gastronomía…, todo lo que nos hace atractivos; y después, las infraestructuras y las comunicaciones. Más del 80% del turismo que viene a España llega por los aeropuertos, son importantísimos. Ahí tenemos una red absolutamente modélica y envidiable que hemos de mantener y mejorar, pero las otras infraestructuras también tienen que estar a la altura de lo que queremos. Si queremos tener un turismo 5 estrellas, tendremos que tener infraestructuras 5 estrellas.
- ¿Una tragedia como la de Adamuz ha tenido impacto?
- No ayuda en nada, desde luego. El problema no es una tragedia puntual, es cuando ya se pasa a incidencias permanentes. Durante mucho tiempo el AVE ha sido un orgullo para el país y una admiración para el resto. Eso es a lo que hay que aspirar y lo que hay que exigir.
- ¿Le preocupa el avance de tasas turísticas en algunos territorios?
- No creo que el camino, en ningún país, sea penalizar y poner impuestos especiales a su primera industria. Lo llaman tasas, pero es un eufemismo.
- Algunos destinos sufren un gran desgaste…
- Eso es un debate oportuno. Evidentemente aquellos municipios que tienen turismo tienen gastos complementarios. Habría que buscar la forma de que una parte de toda esa riqueza que se genera vía pago de impuestos retorne al municipio y le permita tener instalaciones y las infraestructuras adecuadas. Hay que hacer una reflexión sobre esto.
- ¿Le preocupa la turismofobia?
- Yo esto lo matizo mucho. La gente se siente agredida cuando el turismo invade su convivencia, como ocurre con los pisos turísticos en bloques de viviendas. Eso me parece disparatado. Genera problemas sociales, escasez de vivienda y degrada la marca del destino. Sin embargo, el cliente de hoteles de cinco estrellas no molesta a nadie; consume en restaurantes, tiendas y joyerías. La turismofobia está vinculada al turismo masificado, no al turismo en general.
- Tampoco el cliente de los pisos turísticos es el de los hoteles de lujo y…
- Los pisos turísticos no compiten con las mismas reglas que los hoteles: unos tenemos que cumplir 400 normativas y los otros, ninguna. Pero el mayor problema es el que crean de convivencia, con la escasez de vivienda. Desde el punto de vista de un hotel, generan problemas cuando se masifica un destino. A mí esa vivienda igual no me quita clientes, no son los mismos, pero sí echa a mis clientes, a cierto tipo de cliente que si no se siente cómodo en un destino, no va.
- Ha mencionado varias veces la importancia de la seguridad física, ¿cree que está empeorando en España?
- Hay un tema que es un poco tabú y que es el del crimen organizado. Europa ha estado hasta ahora más a salvo de ello, pero en estos momentos está llegando. España es uno de los países que ha sido más seguro, pero todo eso habrá que preservarlo. Es un riesgo, no hay nada más importante para el turismo que la seguridad, y es un tema que hemos de cuidar y que ha de cuidar el mundo entero.
- ¿La IA ha cambiado la forma de planificar viajes? ¿Cómo lo afrontan?
- El gran reto que tiene el turismo español es que seamos capaces, alrededor de todas nuestras empresas, de crear un cluster, un hub tecnológico y de innovación, para todo lo relacionado con la venta, la distribución, las marcas, la fidelización de clientes… Hay que desarrollar, las bases ya están, un cluster tecnológico que permita que el sector turístico siga creciendo.
- El absentismo le quita el sueño…
- Es un tema absolutamente crucial. De alguna forma, en los últimos años se están sustituyendo valores y principios, de esos que se aprenden en casa, por ideologías que pueden ser más o menos dogmas. Y entre esos parece que el trabajo está demonizado. A lo mejor no es tan bueno como creíamos y es más claro el derecho que algunos creen que tienen a no trabajar que el derecho de otros a trabajar. Como algunas normas, bastantes, estimulan esto, el absentismo está creciendo de una forma brutal. No sé dónde va a estar el límite. Me preocupa que un día haya un porcentaje mayoritario de la población que diga que el trabajo es malo.
- Tienen hoteles en propiedad, pero también los gestionan, y la mayor asociación de hoteles independientes del mundo. ¿Qué crece más?
- Sí. Combinamos el desarrollo de los hoteles tanto en propiedad como de arrendamiento, también la gestión, y después tenemos la asociación de hoteles y prestación de servicios, que hoy lleva el nombre de Keytel, aunque es el alma del antiguo Hotusa, y que es la primera organización de hoteles independientes del mundo, según la revista americana Hotel Magazine. Aunque parezca complicado o sorprendente, tenemos las dos almas, la de operar como cadena hotelera y la de prestar servicios a los hoteles independientes para que puedan competir con cadenas en mejores condiciones, como la nuestra. Las dos evolucionan bien.
- Tienen una tercera pata, una central de reservas, ¿les impactan los cambios tecnológicos?
- Sí, se llama Restel y es una parte muy importante en nuestra compañía, es un banco de camas que nos garantiza conocer ese mercado mundial global muy bien, el de la tecnología, para la distribución y para la fidelización de clientes. Nuestros grandes retos son su evolución natural y, por supuesto, ir en cabeza siempre en las innovaciones de todo tipo, incluyendo las tecnológicas, pero siempre teniendo en cuenta que en el centro tienen que estar las personas. Las herramientas tienen que ser eso, una herramienta para las personas y en ningún caso su sustitución. Tampoco la de la creatividad o la responsabilidad de las personas.
- En un mundo cada vez más polarizado, ha creado un espacio, el Foro La Toja, que es prácticamente un oasis de encuentro. ¿Hasta dónde quiere llevarlo?
- Queríamos un espacio para defender la democracia liberal, la economía social de mercado y los grandes consensos. Es un oasis donde gente que piensa distinto viene a escucharse. Hemos tenido, en parte gracias a Josep Piqué, el honor de contar con el Rey y presidentes del Gobierno o hasta con líderes internacionales dialogando sobre el Brexit, la guerra de Ucrania o el conflicto palestino. Ahora estamos internacionalizando el foro a Portugal e Iberoamérica.
- Como cabeza de una empresa familiar, ¿siente que la figura del empresario está desprestigiada en España? ¿Le preocupa que desde las Cortes se llame «ser despreciable» a Juan Roig o se critiquen las donaciones a la Seguridad Social de Amancio Ortega?
- Me parece muy preocupante, sobre todo el silencio ante los ataques a empresarios que han creado miles de puestos de trabajo desde la nada, como Juan Roig o Amancio Ortega. La actividad empresarial crea toda la riqueza que luego mantiene el sistema, incluidos los sueldos de quienes los critican. En Hotusa, el 100% de los beneficios se reinvierte siempre. Me considero un empresario de economía productiva, no un hombre de negocios que compra y vende. La empresa familiar tiene ese componente de preocuparse por los nietos que aún no han nacido. Es una forma de vida.
- ¿Cuál es el principal reto de Europa para no quedarse atrás?
- La competitividad y la simplificación administrativa. Europa tiene un exceso de burocracia; normas y plataformas que son inabarcables para una empresa pequeña o un autónomo. Si cada vez se trabaja menos tiempo y los costes se disparan, el Estado del Bienestar dejará de ser sostenible. Necesitamos aligerar la estructura para que las empresas puedan sobrevivir aquí y no tengan que irse.
Origen. Nació en 1977 y hoy tiene tres áreas clave: la gestión hotelera (Eurostars), servicios a hoteles independientes (Keytel) y reserva y distribución (Restel).
Negocio. En 2025 ha tenido una facturación superior a los 1.650 millones de euros. Cuenta con más de 6.000 trabajadores, dentro y fuera de España.
Hoteles. Opera bajo las marcas Eurostars, Áurea, Dorma, Exe, Ikonik Hotels, Crisol y Tandem Suites. En España es líder por hoteles y top 10 en la UE.
Catálogo. Ha sumado el Gran Hotel de Viena y el primero de 5 estrellas de Valladolid. Ultima aperturas en Málaga (Áurea Palacio de la Tinta) y Róterdam.
Foro La Toja. Echó a andar en 2019 en el Hotel Balneario La Toja gracias al impulso de López Seijas, al fallecido Josep Piqué y a Antón Costas, entre otros.
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