‘Incontrolable’: un gran intérprete encarnando el síndrome de Tourette

El arranque de Incontrolable me deja perplejo. Y también me provoca una carcajada. La reina Isabel II de Inglaterra va a conceder la Orden del Imperio Británico a uno de los más relevantes personajes de la actualidad. Y el agraciado, junto a los movimientos espasmódicos de parte de su anatomía, exclama: “¡Que te jodan, Reina!“. Y pide perdón inmediata e insistentemente.

Seguir leyendo

Incontrolable

Dirección: Kirk Jones.

Intérpretes: Robert Aramayo, Maxine Peake, Peter Mullan, David Carlyle, Scott Ellis Watson.

Género: biopic. Reino Unido, 2025.

Duración: 120 minutos.

Estreno: 10 de abril.

 El actor Robert Aramayo construye un personaje memorable, que enternece y turba  

El arranque de Incontrolable me deja perplejo. Y también me provoca una carcajada. La reina Isabel II de Inglaterra va a conceder la Orden del Imperio Británico a uno de los más relevantes personajes de la actualidad. Y el agraciado, junto a los movimientos espasmódicos de parte de su anatomía, exclama: “¡Que te jodan, Reina!“. Y pide perdón inmediata e insistentemente.

El desconcertante individuo no es un ácrata ni un republicano. Es un señor escocés llamado John Davidson. Y padece desde siempre una condición (me aclaran que ya no se la puede ni debe denominar como enfermedad, sino que es una condición neuronal) llamada el síndrome de Tourette.

Yo no sabía nada de ella hasta ahora. Y constato que es terrible después de ver esta película. No solo incluye los movimientos espasmódicos de tu cuerpo en determinados momentos y sin avisar. También que desaparezcan los filtros mentales y puedan salir de tu boca todo tipo de involuntarios agravios verbales. Además, le puede soltar la mano o escupir a la persona que tiene al lado.

Y, pobrecito mío, a continuación se deshace en disculpas y súplicas de perdón hacia la gente que ha sufrido sus incontrolables ataques. Qué difícil debe de ser sobrevivir así. Desde pequeñito. Y que la inmensa mayoría de la gente te considere un tarado inclasificable. Porque resulta que el tal John Davidson también es un ser entrañable, cariñoso, legal, en posesión de sentido del humor, lealtad, agradecimiento y ternura. Capaz de hacer muy bien sus trabajos, aunque el problema sea conseguirlos. Pero eso lo sabemos los espectadores y la gente que, afortunadamente, a lo largo de su problemática existencia le ha ofrecido su tutela, su comprensión, su amistad y su cariño. El resto es normal que se alarmen o se sientan desconcertados (incluso acojonados) cuando le conocen por primera vez. Hay situaciones que parecen surrealistas. O crueles. O tiernas.

La dirige muy correctamente Kirk Jones, señor que no puede presumir de tener una filmografía brillante. Y se mete en un tinglado tan poco prestigioso críticamente como hacer una película de buenos sentimientos. Aseguran que esa temática se presta al empalago, al lloriqueo, a la barata manipulación emocional de los receptores, a las trampas sensibleras. No tiene por qué ser así. Todo depende de cómo te expreses. Durante las dos horas de Incontrolable no miro el reloj, ese gesto que revela fatiga. Y ante todo me fascina, me divierte, me conmueve la interpretación que realiza Robert Aramayo de un personaje tan complicado. Admito y respeto que haya espectadores que solo prestan sus oídos al cine doblado, que no entienden eso tan laborioso de leer los subtítulos. Pero si quieren apreciar la inmensa capacidad de este actor para crear un personaje memorable, sería aconsejable que observaran su trabajo en versión original. Un personaje así se presta al pasote (los premios Oscar sienten ancestral debilidad por los intérpretes de gente marginal o con diversas patologías, adicciones o enfermedades), pero Robert Aramayo elude con talento y sobriedad la sobreactuación.

Y consigue, al menos en mi caso, que su personaje me despierte sensaciones muy gratas. Le comprendo, le compadezco, le admiro, me enternece, me turba, me resulta absolutamente creíble. Y celebro que su compleja existencia le haya servido a John Davidson, el hombre al que encarna Aramayo, para ayudar a muchas personas aquejadas con el síndrome de Tourette a que se sientan menos perdidas.

Incontrolable

Dirección: Kirk Jones.

Intérpretes: Robert Aramayo, Maxine Peake, Peter Mullan, David Carlyle, Scott Ellis Watson.

Género:biopic. Reino Unido, 2025.

Duración: 120 minutos.

Estreno: 10 de abril.

 Cultura en EL PAÍS

Te puede interesar