El verano concentra ya el 27% de los robos anuales en el comercio español, en un contexto de aumento de visitantes, aglomeraciones y mayor vulnerabilidad de tiendas y supermercados en las principales zonas turísticas Leer El verano concentra ya el 27% de los robos anuales en el comercio español, en un contexto de aumento de visitantes, aglomeraciones y mayor vulnerabilidad de tiendas y supermercados en las principales zonas turísticas Leer
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La llegada del verano y el aumento de la actividad en playas, ciudades y principales enclaves turísticos vuelven a situar el foco sobre uno de los grandes problemas del comercio español, el incremento de los hurtos en establecimientos que acompaña a los meses de mayor afluencia y consumo. No en vano, el periodo estival concentra ya el 27% del total de los robos anuales y se ha consolidado como uno de los momentos más delicados para el sector.
El impacto económico de esta problemática es significativo y se intensifica en un contexto de elevada presión turística y comercial. Según el Barómetro del Hurto en la Distribución Comercial elaborado por Checkpoint Systems, las pérdidas derivadas de la llamada pérdida desconocida alcanzarán cerca de 760,5 millones de euros entre junio y septiembre en el comercio español, lo que supone alrededor de dos millones de euros al día en plena campaña estival.
Este impacto se produce en un escenario de elevada presión turística que, según las previsiones del sector, se mantendrá especialmente alto en los próximos ejercicios. Distintos organismos coinciden en que el turismo en España seguirá mostrando una demanda muy elevada y cercana a niveles récord, en un contexto en el que no existe una única cifra oficial cerrada de llegadas, pero sí una tendencia clara de crecimiento sostenido.
En este sentido, las estimaciones apuntan a un turismo internacional estable, apoyado en el aumento de la capacidad aérea y en el posicionamiento de España como destino de alta demanda, aunque con un crecimiento más moderado que en etapas anteriores. Más que un fuerte incremento en el número de viajeros, el sector anticipa que el avance vendrá impulsado por un mayor gasto por turista, con un crecimiento del PIB turístico en torno al 2,4% en 2026, según Exceltur. Como referencia, en el verano de 2025 llegaron a España alrededor de 33,8 millones de turistas extranjeros, una cifra que sirve de base para proyectar un comportamiento similar, con estimaciones que sitúan las llegadas estivales entre los 34 y 37 millones de visitantes internacionales.
En este escenario de elevada actividad, las aglomeraciones en tiendas, supermercados y zonas de ocio, unidas al notable incremento de visitantes en los principales destinos turísticos y costeros, generan un entorno especialmente propicio para la actuación tanto de delincuentes habituales como de bandas organizadas, que aprovechan el mayor tránsito de consumidores y la dificultad de control en los puntos de venta para actuar con mayor facilidad.
Además, los robos responden a patrones muy definidos que varían según la temporada y la zona geográfica. En verano, los productos más sustraídos son las cremas solares, seguidas de las bebidas alcohólicas, los productos ibéricos, los ahumados como el salmón y el aceite, todos ellos artículos de alta demanda en estos meses.
Por regiones, el estudio refleja diferencias claras en los hábitos de hurto. En el norte de España destacan especialmente las bebidas alcohólicas, los mariscos y los embutidos, mientras que en el interior predominan las conservas, el aceite y las bebidas alcohólicas. En el sur, los robos se concentran sobre todo en cremas solares, bebidas alcohólicas y pescado fresco, y en la zona de levante e islas llaman especialmente la atención los preservativos y las cremas solares, muy ligados al turismo de costa.
En paralelo, el fenómeno no solo se refleja en el volumen de robos, sino también en la percepción del sector, ya que el 65% de las empresas de distribución afirma haber registrado un aumento de los hurtos externos en el último año, lo que evidencia una presión creciente sobre la actividad comercial en un contexto de mayor afluencia de clientes.
A esta situación se suma un aumento de la conflictividad en el punto de venta, con un 74% de los encuestados que advierte de un incremento de la agresividad verbal o física hacia el personal de tienda, un factor que añade complejidad a la gestión diaria de los establecimientos durante los meses de mayor actividad.
El perfil de los infractores también ayuda a dimensionar el problema, ya que el estudio señala que alrededor del 35% de los hurtos serían cometidos por bandas organizadas, mientras que más de la mitad correspondería a delincuentes multirreincidentes, lo que refleja un patrón de actuación sostenido y cada vez más profesionalizado dentro del sector de la distribución comercial.
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