
Se acuerda “clarito” de que la primera vez que pisó Madrid, se subió a un taxi y el taxista le preguntó de dónde era. Cuando supo que mexicana, “fascinado”, le dio una vuelta para enseñarle Cibeles, la Puerta de Alcalá, la Gran Vía. En medio del repentino tour le dijo “aquí nos encantan los mexicanos porque México es parte de España”. A Cynthia Híjar le cambia la cara al otro lado de la pantalla. Hace una mueca, se ríe y dice que ella, atrás en ese coche, pensó: “No, no, ¿cómo voy a pelearme con este señor?”. También dice que si alguien no entiende por qué ella querría pelearse con ese señor por ese comentario, es porque es parte de esa visión colonialista, imperialista y racista de su país ―y de muchos otros― que existe aún en toda Europa.

La autora de ‘El príncipe de Salsipuedesberg’ hace en la novela una profunda crítica al “feminismo comercial” y a la “hipocresía” de los hombres de izquierdas 
Se acuerda “clarito” de que la primera vez que pisó Madrid, se subió a un taxi y el taxista le preguntó de dónde era. Cuando supo que mexicana, “fascinado”, le dio una vuelta para enseñarle Cibeles, la Puerta de Alcalá, la Gran Vía. En medio del repentino tour le dijo “aquí nos encantan los mexicanos porque México es parte de España”. A Cynthia Híjar le cambia la cara al otro lado de la pantalla. Hace una mueca, se ríe y dice que ella, atrás en ese coche, pensó: “No, no, ¿cómo voy a pelearme con este señor?”. También dice que si alguien no entiende por qué ella querría pelearse con ese señor por ese comentario, es porque es parte de esa visión colonialista, imperialista y racista de su país ―y de muchos otros― que existe aún en toda Europa.

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