A mediados de la década de 2010, era prácticamente imposible escapar de Shut Up and Dance. Sonaba en bodas, fiestas, anuncios, emisoras de radio y listas de reproducción de medio planeta. Aquella canción convirtió a Walk the Moon en una de las bandas de pop-rock más reconocibles del momento, aunque el éxito masivo terminó eclipsando una trayectoria mucho más amplia. Hoy el grupo permanece en pausa indefinida, pero su historia está lejos de haber terminado.
La banda nació en 2006 en Cincinnati (Ohio), impulsada por el cantante y compositor Nicholas Petricca, que formó la banda mientras estudiaba en la universidad. Durante varios años fueron construyendo una sólida base de seguidores gracias a conciertos constantes y un sonido que mezclaba rock alternativo, sintetizadores ochenteros y un pop especialmente bailable.
Su primer gran paso llegó con Anna Sun (2012), una canción que se convirtió en un éxito dentro del circuito alternativo estadounidense y les abrió las puertas del gran público. Sin embargo, la auténtica explosión llegó dos años después con Shut Up and Dance, incluida en el álbum Talking Is Hard.
El tema alcanzó el número 4 de la lista Billboard Hot 100, fue multiplatino en numerosos países y se convirtió en uno de los grandes himnos pop de la década. Su estribillo contagioso y su energía hicieron que la canción sonara prácticamente en cualquier contexto imaginable. Walk the Moon pasó de actuar en salas a llenar grandes recintos y participar en festivales internacionales.
Aunque nunca volvieron a repetir un éxito comercial de semejante magnitud, canciones como One Foot, Kamikaze o Timebomb mantuvieron viva la popularidad de la banda entre los seguidores del rock alternativo. Sus discos posteriores demostraban además que no pretendían vivir únicamente de aquel gran éxito mundial.
Como les ha ocurrido a muchos artistas asociados a un gran éxito, Walk the Moon convivió durante años con la etiqueta de «la banda de Shut Up and Dance«.
En diciembre de 2020 anunciaron la salida del bajista Kevin Ray, después de que el resto del grupo afirmara haber recibido información que les llevaba a concluir que su comportamiento era incompatible con los valores de la banda. Continuaron como trío y en 2021 publicaron Heights, un trabajo muy marcado por experiencias personales de Nicholas Petricca, entre ellas la enfermedad y pérdida de su padre.
Dos años más tarde llegó el anuncio que sorprendió a sus seguidores. En julio de 2023 Petricca comunicó, mediante un emotivo vídeo, que Walk the Moon entraba en «hibernación»: un parón indefinido para centrarse en sus familias, su bienestar y nuevos proyectos creativos. Dejaron claro que no se trataba de una ruptura definitiva, pero tampoco fijaron una fecha para regresar.
Nicholas Petricca ha seguido colaborando con otros artistas, componiendo e implicándose en proyectos personales, además de participar en iniciativas solidarias relacionadas con el alzhéimer, enfermedad que marcó profundamente la historia de su familia.
Tanto él como los demás integrantes han insistido en distintas ocasiones en que la decisión de detener la actividad fue una forma de preservar la salud del grupo a largo plazo y no un cierre definitivo. De hecho, el pasado mes de febrero anunciaron que el próximo 2027 estarán en The Rock Boat y se despiden con un mensaje contuntente: «Os echamos de menos. Os queremos. Nos vemos allí».
El éxito masivo de Shut Up and Dance eclipsó una trayectoria mucho más amplia. Hoy, el grupo permanece en pausa indefinida.
A mediados de la década de 2010, era prácticamente imposible escapar de Shut Up and Dance. Sonaba en bodas, fiestas, anuncios, emisoras de radio y listas de reproducción de medio planeta. Aquella canción convirtió a Walk the Moon en una de las bandas de pop-rock más reconocibles del momento, aunque el éxito masivo terminó eclipsando una trayectoria mucho más amplia. Hoy el grupo permanece en pausa indefinida, pero su historia está lejos de haber terminado.
La banda nació en 2006 en Cincinnati (Ohio), impulsada por el cantante y compositor Nicholas Petricca, que formó la banda mientras estudiaba en la universidad. Durante varios años fueron construyendo una sólida base de seguidores gracias a conciertos constantes y un sonido que mezclaba rock alternativo, sintetizadores ochenteros y un pop especialmente bailable.
Su primer gran paso llegó con Anna Sun (2012), una canción que se convirtió en un éxito dentro del circuito alternativo estadounidense y les abrió las puertas del gran público. Sin embargo, la auténtica explosión llegó dos años después con Shut Up and Dance, incluida en el álbum Talking Is Hard.
El tema alcanzó el número 4 de la lista Billboard Hot 100, fue multiplatino en numerosos países y se convirtió en uno de los grandes himnos pop de la década. Su estribillo contagioso y su energía hicieron que la canción sonara prácticamente en cualquier contexto imaginable. Walk the Moon pasó de actuar en salas a llenar grandes recintos y participar en festivales internacionales.
Aunque nunca volvieron a repetir un éxito comercial de semejante magnitud, canciones como One Foot, Kamikaze o Timebomb mantuvieron viva la popularidad de la banda entre los seguidores del rock alternativo. Sus discos posteriores demostraban además que no pretendían vivir únicamente de aquel gran éxito mundial.
Como les ha ocurrido a muchos artistas asociados a un gran éxito, Walk the Moon convivió durante años con la etiqueta de «la banda de Shut Up and Dance«.
En diciembre de 2020 anunciaron la salida del bajista Kevin Ray, después de que el resto del grupo afirmara haber recibido información que les llevaba a concluir que su comportamiento era incompatible con los valores de la banda. Continuaron como trío y en 2021 publicaron Heights, un trabajo muy marcado por experiencias personales de Nicholas Petricca, entre ellas la enfermedad y pérdida de su padre.
Dos años más tarde llegó el anuncio que sorprendió a sus seguidores. En julio de 2023 Petricca comunicó, mediante un emotivo vídeo, que Walk the Moon entraba en «hibernación»: un parón indefinido para centrarse en sus familias, su bienestar y nuevos proyectos creativos. Dejaron claro que no se trataba de una ruptura definitiva, pero tampoco fijaron una fecha para regresar.
Nicholas Petricca ha seguido colaborando con otros artistas, componiendo e implicándose en proyectos personales, además de participar en iniciativas solidarias relacionadas con el alzhéimer, enfermedad que marcó profundamente la historia de su familia.
Tanto él como los demás integrantes han insistido en distintas ocasiones en que la decisión de detener la actividad fue una forma de preservar la salud del grupo a largo plazo y no un cierre definitivo. De hecho, el pasado mes de febrero anunciaron que el próximo 2027 estarán en The Rock Boat y se despiden con un mensaje contuntente: «Os echamos de menos. Os queremos. Nos vemos allí».
20MINUTOS.ES – Gente
