Jacob Y. Herzog, el autoproclamado Gran Rabino de Arabia Saudí: «Como judío me siento muy seguro en Riad»

Este estadounidense-israelí ejerce desde hace años como líder comunitario de los judíos que trabajan en el Reino. Días antes de que las autoridades le impidieran regresar al país, habla con EL MUNDO sobre su labor y su relación con la sociedad saudí Leer Este estadounidense-israelí ejerce desde hace años como líder comunitario de los judíos que trabajan en el Reino. Días antes de que las autoridades le impidieran regresar al país, habla con EL MUNDO sobre su labor y su relación con la sociedad saudí Leer  

La parte más llamativa de la biografía de Jacob Y. Herzog no se encuentra en Nueva York, donde nació; ni en Jerusalén, adonde emigró de niño con su familia; ni en España, donde exporta semillas, sino en Riad. A sus 48 años, se considera el Gran Rabino en Arabia Saudí. Una función, sin embargo, desafiada esta semana tras la decisión de las autoridades saudíes de negarle su entrada al país pese a que, según alega, tiene el visado válido.

«Esta decisión, emitida por las autoridades de inmigración saudíes, me impactó profundamente. Sigo siendo plenamente devoto del Reino», reaccionó Herzog, quien está «plenamente convencido» de que la medida no procede de la Corte Real ni del Gobierno y confía en que se solucione.

Días antes, Herzog concedió una entrevista a EL MUNDO en la que habla, por ejemplo, de los servicios que presta a los judíos que llegaron para trabajar en el país árabe, como alimentación kosher, oficio de rezos o la cena de Shabat, que reúne cada semana a unas 15 personas en su casa, aunque en ocasiones especiales llega a 50.

«Como judío y rabino me siento muy seguro en Arabia Saudí. Es un pueblo muy educado y hospitalario. Se trata de un lugar muy seguro y donde, además, se puede educar una familia sin que casi esté expuesta a contenidos tóxicos woke«, cuenta Herzog, que planeaba ampliar sus actividades a Yeda y Dammam mientras sigue muy activo en árabe en redes sociales.

El papel de este rabino estadounidense-israelí perteneciente al movimiento jasídico Jabad, tiene un significado especial en la relación entre el judaísmo e islam, justo cuando la frágil tregua en la Franja de Gaza rescató la posibilidad de la normalización de relaciones entre Israel y la primera potencia árabe y musulmana.

¿Por qué decidió ir a Arabia Saudí?
Hace seis años, un gran amigo me comentó que el futuro iba a estar allí, donde habría desarrollo con grandes inversiones. Era la época en la que Mohamed bin Salmán fue nombrado príncipe heredero. Dijo que si me siento cómodo en Oriente Próximo y entiendo la cultura, debo ir allí. Me habló del proyecto de la futura ciudad Neom, el deseo de traer siete millones de personas de todo el mundo y que seguro que habría judíos entre los extranjeros. Me atrajo la idea de viajar a Arabia Saudí también porque siempre fui líder comunitario, aunque mi mujer me preguntó si estaba seguro de no estar soñando. Llegué por primera vez en 2021, tras la crisis del Covid.
¿Qué encontró? ¿Cómo fue la respuesta en la calle?
Quise visitar todos los lugares para ver cómo el pueblo saudí recibe a un rabino vestido como yo. Durante una semana fui a los sitios más auténticos y populares de Riad. Y todos me trataron muy bien. Entonces, me dije que era posible. Al principio, mantenía reuniones con judíos en el hotel y luego alquilé una casa y, gracias a Dios, todo fue bien.
¿Cómo se hizo conocer entre los judíos en Riad?
Los saudíes comentaron a sus trabajadores extranjeros judíos que había un rabino. Además, yo tenía mucha exposición en medios y en la plataforma X. Más de 2.000 judíos viven en el país trabajando en empresas o embajadas. Por ejemplo, el 1% o 1,5% de los 75.000 estadounidenses son judíos.
¿Cómo ha sido el trato estos años?
Bueno. He recorrido de norte a sur y a fondo el país y nunca sufrí un acto antisemita. En Arabia Saudí, si uno levanta la mano contra alguien que entró de forma legal en el país, está dañando a un invitado y, por tanto, al país. Es parte de la cultura, el honor… En la cultura del islam, si tú entras en la tienda de campaña del enemigo y tocas la estaca, él tiene prohibido dañarte. Imagínate, pues, si se trata de un turista que entra de forma legal. En Arabia Saudí, si haces eso, irás a la cárcel y aprenderás de forma muy dura que no te conviene hacerlo la próxima vez.
¿Cómo les afectó la ofensiva en Gaza?
No hubo cambio en el trato a los judíos ni tengo constancia de incidentes antisemitas. Creo que quizá las autoridades, por precaución, aumentaron la protección. En Arabia Saudí, Qatar es visto como un enemigo y viceversa; Al Jazeera no se puede emitir; el odio entre suníes y chiíes es conocido, así como la rivalidad entre Arabia Saudí e Irán.
¿Cuáles fueron las reacciones que recibió tras el ataque del 7-O?
Estuvieron conmocionados ante las acciones barbáricas de Hamas, que tomó un elemento del islam y lo usó para justificar el asesinato. Actuaron contra las siete leyes noájidas, que son nuestra creencia común. El problema de Israel fue no entender que la intención de Hamas era asesinar judíos.
¿Se siente representante no oficioso de Israel en Riad?
En primer lugar, me considero representante del pueblo judío. En general, los que se encuentran conmigo en Arabia Saudí quieren saber y hablar más sobre la relación entre el islam y el judaísmo y menos sobre política.
¿Prevé relaciones diplomáticas entre Israel y Arabia Saudí?
La profecía fue dada a los necios. Es algo que puede suceder esta tarde, en 10 años o nunca. Nadie sabe. Desde mi primer día en Riad, no he visto ningún problema con este acuerdo desde el punto de vista del pueblo. Otra cosa es lo que sucede entre los dirigentes. Firmar un acuerdo es algo que obliga y, por eso, a veces es mejor no firmar.
¿Está a favor?
No depende de mí, sino de los países y de si les interesa. Si lo hay, tendremos más turistas israelíes. Yo doy servicios a quien lo desee, pero los israelíes deben entender que, en su mayoría, el acuerdo no les cambiará la vida: seguirán pagando hipotecas de 30 años para una casa, etc.
¿Qué opina de Mohamed bin Salman?
Vemos los cambios que ha hecho en el país, pero debemos recordar que, a fin de cuentas, se mantienen las costumbres. Las mujeres siguen conservando su indumentaria tradicionalista -eso sí-, hay cambio en su participación laboral, etc. Hay modernización, pero no se han vuelto occidentales en un país que es una monarquía absoluta. Hay mucha seguridad en las calles.
Explíqueme su actividad en las redes sociales con mensajes en árabe cuanto menos curiosos…
Tengo mucha información debido a mis contactos y fuentes en diversos países. Todo lo que publico es publicable y legal, aunque puede enfadar algunos.
¿Y su relación con España?
Estoy muy vinculado a la región de Málaga, Almería, Murcia, Cartagena… Allí exportamos semillas. Nuestra empresa se especializa en tomate y pimienta.

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