Un misil estadounidense impactó contra una supuesta narcocabaña en el desierto de la Guajira, entre Venezuela y Colombia

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El misterio creado en torno al primer ataque estadounidense en territorio venezolano se va despejando, pese a que falta la confirmación oficial de Caracas. Según los medios estadounidenses Telemundo y NBC News, un misil impactó el pasado 18 de diciembre en una supuesta narcocabaña, usada para esconder cocaína, en la zona costera del desierto de la Alta Guajira, que divide a Venezuela y Colombia en su punto más al norte. La explosión también destruyó la embarcación de la familia wayúu, etnia mayoritaria en la zona.

«No sé si fue un misil o un cohete. La verdad es que no sabemos qué fue. Pero fue una gran explosión», afirmó una mujer wayúu a los medios estadounidenses. En la zona del impacto se han hallado restos de un proyectil fabricado en EEUU. Según los expertos se trata de un misil Hellfire o de un AGM-179, muy parecidos, misiles tierra-aire de alta precisión, con alcance de más de 16 kilómetros.

Lo más llamativo del asunto es que Nicolás Maduro ha pasado de desmentir que se había llevado a cabo este primer ataque a asegurar que informará de ello en las próximas horas. El medio chavista La Tabla, al que se vincula con la policía política del régimen, aseguró en sus redes sociales que el ataque estadounidense en Venezuela se llevó a cabo en la Guajira, «en el extremo norte de la costa occidental del Golfo de Venezuela, un área con siglos de historia en tráfico ilícito».

Nicolás Maduro, en un acto el pasado domingo celebrado en Caracas.
Nicolás Maduro, en un acto el pasado domingo celebrado en Caracas.Miraflores PressEfe

El medio revolucionario sitúa el ataque entre la colombiana Puerto López y la venezolana Poshoure, donde la Guardia Nacional Bolivariana (GNB) llevó a cabo una operación antidrogas hace 11 meses.

La Tabla también añadió que semanas antes de esta acción una de las narcolanchas fue hundida en la zona durante un ataque aéreo estadounidense. Dos cadáveres aparecieron en la orilla. En ambas ocasiones las autoridades binacionales hicieron acto de presencia.

Este ataque contrasta con la explicación proporcionada por Gustavo Petro, quien se sumó a las especulaciones que situaban el primer ataque estadounidense en la zona costera de Maracaibo, en una acción de la CIA con drones dirigida contra una fábrica donde se mezclaba la pasta de coca para hacerla cocaína y «aprovechar así la ubicación en el mar de Maracaibo».

Petro acusó a la guerrilla colombiana del Ejército de Liberación Nacional (ELN), estrecha aliada del chavismo, de estar detrás de este almacén destruido. Y precisamente es el ELN quien se ha apoderado de buena parte de la Guajira para sus negocios narcos. «El ELN ganó una percepción de legitimidad entre ciertos sectores de la población indígena local ante el abandono del estado. Además, sectores leales a Maduro dominan la política municipal, lo que significa que es poco probable que generen problemas para la guerrilla aliada al presidente e incluso podrían acudir a ellos en tiempos de elecciones», describió la organización InSight Crime en su último informe.

La Guajira es el punto ideal para enviar cargamentos de cocaína a las islas del Caribe o Centroamérica, según la misma organización.

El mandatario colombiano también advirtió de que los supervivientes del último ataque estadounidense a las narcolanchas se lanzaron al mar en un punto del Pacífico cercano a México y a las costas pacíficas de Centroamérica. «Aviso a todos los gobiernos de la zona, nuestra fuerza naval está dispuesta a apoyar», concluyó Petro.

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