De manera consciente, “de forma sanamente obsesiva”, apunta él mismo, el dublinés Andrew Scott ha construido una carrera en cine, televisión y teatro de personaje en personaje complejo. En sus manos, ningún papel es banal, simple. Su meteorólogo de Tiempo de victoria, que se estrena el próximo viernes en España, no es un científico más. Aunque se basa en hechos reales, en manos de Scott el capitán que escudriñó anticiclones y borrascas para dar luz verde al día D, la jornada del desembarco de Normandía, esconde, bajo su superficie de frialdad inexcrutable, una tormenta de sentimientos, una olla a presión. “En este tipo de personajes es muy importante que haya un viaje emocional tan grande como sea posible y que, además, el público entienda su motivación”, desgrana Scott por videoconferencia. Es otro ejemplo en la filmografía de este intérprete a punto de cumplir 50 años, una colección impresionante de roles de almas torturadas.
El irlandés, popular por ser Moriarty en la serie ‘Sherlock’ y candidato al Oscar por ‘Desconocidos’, da vida en ‘Tiempo de victoria’ al meteorólogo que dio la luz verde al desembarco de Normandía
De manera consciente, “de forma sanamente obsesiva”, apunta él mismo, el dublinés Andrew Scott ha construido una carrera en cine, televisión y teatro de personaje en personaje complejo. En sus manos, ningún papel es banal, simple. Su meteorólogo de Tiempo de victoria, que se estrena el próximo viernes en España, no es un científico más. Aunque se basa en hechos reales, en manos de Scott el capitán que escudriñó anticiclones y borrascas para dar luz verde al día D, la jornada del desembarco de Normandía, esconde, bajo su superficie de frialdad inexcrutable, una tormenta de sentimientos, una olla a presión. “En este tipo de personajes es muy importante que haya un viaje emocional tan grande como sea posible y que, además, el público entienda su motivación”, desgrana Scott por videoconferencia. Es otro ejemplo en la filmografía de este intérprete a punto de cumplir 50 años, una colección impresionante de roles de almas torturadas.
A Scott le hace gracia recordar que su personaje, un escocés maestro de las previsiones meteorológicas, toma las decisiones desde el cuartel general en Inglaterra de los aliados, y con el único apoyo de Eisenhower (al que da vida Brendan Fraser), y por tanto ve la guerra desde la distancia; mientras que el actor sí pisó esas playas en la pantalla como uno más de los centenares de rostros que se veían al inicio de Salvar al soldado Ryan (1998). Ya se había ganado al teatro inglés, pero el audiovisual se le resistió hasta 2010, cuando comenzó a encarnar a Moriarty en la serie Sherlock de la BBC. Y ahí estalló el fenómeno Scott. Hoy es uno de los tipos más ocupados del audiovisual. “Y eso me hace sentir exhausto [ríe]… aunque agradecido. Esta temporada he trabajado muchísimo y necesito encontrar el equilibrio. He estado estos días pasados de vacaciones y espero rascar algo más cuando pase este estreno”.

El cura sexy de Fleabag, el Ripley de la versión televisiva de Steven Zaillian de la novela de Patricia Highsmith, el Richard Rogers de Blue Moon, su guionista necesitado de cariño de Desconocidos, su C de Spectre… y eso sin ahondar en su inmenso currículo teatral. “Intento no repetirme”, advierte. Y por eso, por haber actuado en la ya mencionada película de Spielberg, y de sus personajes en 1917 y en la serie Band Of Brothers, Scott era reticente a crear otro personaje militar. “Para mí, no tenía sentido otra película sobre la Segunda Guerra Mundial, si no fuera por…”.

El liderazgo. Tiempo de victoria habla de tomar y defender decisiones impopulares, de saber defenderlas de manera racional, no pasional, y de ejercitarlo “de manera humilde y solidaria”. Y admite: “Ahí me sumé al proyecto. Porque el guion está lleno de conexiones con el presente, como ese tipo de liderazgos, que hoy no disfrutamos. Necesitamos líderes que atiendan a nuestras preocupaciones y no que se dediquen a negarlas. Me refiero, por ejemplo, al cambio climático”.

Su meteorólogo James Stagg es un hombre “al que no le importa defender la verdad esté quien esté delante, a pesar de que muchos le pidieran otra respuesta”. Scott cuenta su propia investigación: “No hay mucha información sobre el auténtico Stagg, aunque pude adivinar que era un tipo sin filtro y muy apasionado por el clima. Como muchas personas hoy en día. Preparándome para este filme, me di cuenta de que la gente es fanática del clima, y que el mundo se puede dividir entre a quienes les apasiona la meteorología y a los que no [risa]”.

Aunque, ya en serio, vuelve al cambio climático. “No se puede ser un ser humano, es decir, alguien con raciocinio, y negar el calentamiento global, que somos responsables como especie de lo que le está pasando a la Tierra. Encaremos la situación, bueno, nosotros y nuestros líderes”. Cuando Scott firmó por Tiempo de victoria, aún no estaba contratado el resto del reparto. “Entro en los proyectos por los guiones. ¿Me importa mi personaje? Sí, pero mucho más el libreto en general. Y me gusta ir combinando géneros y cine o teatro. Aquí, además, me había impresionado mucho el trabajo previo de Anthony Maras, el director”.

El irlandés se acerca a pasos agigantados de nuevo a la ceremonia de los premios Oscar. Aunque no por Tiempo de victoria, sino por otro de sus estrenos de esta temporada, Elsinore, en el que encarna a Ian Charleson, el actor conocido por dar vida al atleta-misionero de Carros de fuego y que afrontó un mítico Hamlet en el Teatro Nacional de Londres en sus últimos meses de vida a finales de 1989, enfermo del sida. Scott, además, produce este drama. “No sé si será un nuevo paso en mi vida profesional en el audiovisual. Pero este proyecto requería de mi impulso, y me siento muy ligado al filme, al guion y a Ian. Ya había producido teatro, y por eso conocía los pasos a seguir”.

La última pregunta tiene que ver con otro salto, uno posible a la dirección. “La verdad es que me apetece. Hay que esperar al proyecto adecuado, al guion preciso…”. Y sonríe pícaro: “Aunque en realidad ya tengo algunas ideas, y en mi futuro próximo debo cogerlas y dar ese paso adelante”.
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