EL PAÍS puso en marcha en 2018 una investigación de la pederastia en la Iglesia española y tiene una base de datos actualizada con todos los casos conocidos. Si conoce algún caso que no haya visto la luz, nos puede escribir a: abusos@elpais.es Si es un caso en América Latina, la dirección es: abusosamerica@elpais.es
El Defensor del Pueblo, que termina mandato en noviembre, dice que han recibido 486 solicitudes, tramitado 241 y entregado 21 propuestas de resolución
EL PAÍS puso en marcha en 2018 una investigación de la pederastia en la Iglesia española y tiene una base de datos actualizada con todos los casos conocidos. Si conoce algún caso que no haya visto la luz, nos puede escribir a: abusos@elpais.es Si es un caso en América Latina, la dirección es: abusosamerica@elpais.es
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Ángel Gabilondo, defensor del pueblo hasta mediados de noviembre, ha tranquilizado, o al menos lo ha intentado, este jueves a las víctimas de pederastia sobre qué pasará con los acuerdos de reparación firmados a finales de marzo entre Gobierno e Iglesia. Muchas víctimas de pederastia de la Iglesia han escrito a este periódico después de la convocatoria de elecciones anunciada el lunes por Pedro Sánchez. ¿Qué va a pasar ahora con nosotros? ¿Qué pasará con los expedientes ya abiertos? ¿Se mantendrá el acuerdo si hay un cambio de Gobierno?
A preguntas de este periódico, Gabilondo ha contestado así este jueves en un desayuno informativo organizado por Nueva Economía Fórum. “No tengo porque dudar de que los acuerdos se mantendrán, esté quien esté en el Gobierno… Tengo confianza en las instituciones, creo en ellas y por eso quiero creer que ningún cambio de Gobierno paralice esto”, ha dicho.
El miedo de muchas víctimas es entendible teniendo en cuenta la cantidad de tiempo que han tenido que esperar antes de que la Iglesia aceptara firmar un acuerdo de reparación con el Estado. El acuerdo se anunció en enero y el protocolo se firmó a finales de marzo. El Vaticano tuvo que intervenir para que ese acuerdo no encallara, a punto estuvo. Se rubricó, finalmente, con duración de un año, prorrogable a un segundo.
El acuerdo llegó siete años y medio después de que EL PAÍS emprendiera en septiembre de 2018 una investigación sobre la pederastia en la Iglesia católica española, que aún fue negada después por la CEE durante años. Solo el impacto de esta investigación forzó al Congreso a encargar un informe al Defensor del Pueblo en 2022, con un resultado demoledor: estimó que un 1,13% de la población había sufrido abusos en el ámbito religioso. Fue el primer paso hacia la verdad sobre el escándalo. El segundo, fue el nuevo proceso de reparación que echó a andar el pasado 15 de abril para los casos en los que ya no es posible la vía judicial (la mayoría de los delitos de pederastia han prescrito) y en el que ya no es la Iglesia la que ejerce de juez y parte. Con este nuevo sistema, las víctimas son escuchadas por la Unidad de Víctimas del Defensor del Pueblo que, una vez estudiado el caso y escuchadas las partes, elabora una propuesta de resolución.
Gabilondo ha repetido este jueves que tiene confianza en las instituciones y ha agradecido a la Iglesia, en la figura de César García Magán, secretario general de la Conferencia Episcopal Española (CEE), uno de los invitados en el desayuno, su compromiso para firmar esos acuerdos de reparación. Magán no ha querido responder a preguntas después del acto.
“Tengo confianza en que no se paralicen los acuerdos de reparación porque nacieron de trayectoria, que fue una encomienda en el año 2022, cuando llegué. Para 2023 ya habíamos hecho un informe de más de 700 páginas. De 2023 a 2026 hubo un parón, sin avances, lo llamaría periodo cerrado por reflexión. Me suelen dar miedo esos periodos, pero este año se llegó a un acuerdo que a mí me parece fundamental”, explicó Gabilondo. Él fue la figura elegida por las partes para conseguir la estructura que “condujera a la reparación y al reconocimiento de lo sucedido”.
Y así lo ha explicado: “Han pasado muchas cosas, desde negar los hechos [los abusos sexuales a menores por parte del clero] a decir, porque eso se decía, que era una manzana podrida, un hecho aislado… Hasta que hemos interiorizado como país, desde todas las instancias, que aquí tenemos un problema que hay que abordar; que hay que tomar medidas además para que no vuelva a suceder, y que hay que analizar y trabajar en esa dirección. Y eso es lo que estamos haciendo”.
Y ha añadido: “Trabajamos de una manera que nos parece la mejor, que es la de escuchar a las víctimas. Y esto no es muy habitual, ni en España, ni fuera de España”. Ha dado datos sobre el número de solicitudes recibidas desde el 15 de abril: 486. De las cuales se han tramitado ya 241; de ahí han salido 21 propuestas cerradas.
“Estamos muy satisfechos de que se haya entendido que no hay por nuestra parte ninguna voluntad de perseguir a ninguna institución, que no estamos a la caza de instituciones. Estamos a la defensa de las víctimas, y que lo que nos importa son las víctimas y dar una respuesta a su situación increíble”, ha dicho Gabilondo, que se ha sentado a escuchar unas cuantas. “Son vidas muy difíciles… Cuando uno se encuentra con señores de 70 años que, cuando se ponen a hablar, se vuelven niños porque reviven absolutamente lo que han vivido…”. Y ha concluido: “Casi todos tienen una huella muy profunda en su vida”.
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