Este diplomático vivió en su último destino antes de jubilarse las protestas por la muerte de Mahsa Amini y el encarcelamiento del turista español Santiago Sánchez en 2022 Leer Este diplomático vivió en su último destino antes de jubilarse las protestas por la muerte de Mahsa Amini y el encarcelamiento del turista español Santiago Sánchez en 2022 Leer
Ángel Losada, embajador español en Teherán hasta hace dos años, recomienda ver la película La semilla de la higuera sagrada (2024), del director iraní Mohammad Rasoulof, para entender lo que está ocurriendo en el país en estas últimas semanas, un movimiento que en realidad no ha parado desde la muerte de Mahsa Amini en septiembre de 2022. «Demuestra la ruptura generacional que hay entre los que participaron en la revolución del 79 con Jomeini, que son sus padres, y los jóvenes de ahora, que no tienen nada que ver con eso«, destaca.
Losada, ya jubilado, llegó a aquel destino justo en medio de aquella represión y allí, tras duras negociaciones, consiguió la liberación de Santiago Sánchez, el turista español que fue encarcelado en la prisión de máxima seguridad de Evin durante 15 meses, acusado de espionaje, tras visitar la tumba de Amini. «El régimen reaccionó brutalmente aplicando un tipo penal que nos choca a todos que es el de ‘guerra contra Dios’ que supone la pena de muerte. Y no tiene por qué implicar que hayas matado a alguien, basta con haber bloqueado una calle». «Detuvieron a niñas de 14 y 15 años… Las mujeres fueron de un coraje admirable. Creó una semilla muy importante que ahora encontramos de nuevo», valora sobre la situación actual.
Describe un país muy diferente al que imagina cualquiera que no lo haya pisado, con una población «mucho menos religiosa que en cualquier país musulmán en el que yo haya estado, porque las mezquitas están vacías» y una juventud muy occidentalizada, «con muchas ganas de libertad», subraya este diplomático.
«Los ayatolás, los mulás, la teocracia islámica, que es la que gobierna el país, se ha dado cuenta de que si los jóvenes no están apegados al sistema que ellos han promovido, el futuro del sistema está en juego«, destaca Losada sobre un devenir incierto y con la amenaza de no se sabe si ataque inminente por parte de Donald Trump, después de la Guerra de los 12 días contra Israel del pasado junio y los bombardeos de sus instalaciones nucleares por parte de Estados Unidos.
En las protestas que empezaron el pasado 28 de diciembre, ese sistema vuelve a estar en entredicho, como ya lo estuvo en la Revolución Verde de 2009, la Primavera persa de 2019 y, por supuesto, en la más reciente de 2022 con el lema que llegó a todos los rincones: «Mujer, vida y libertad». Y la reacción del régimen de Ali Jamenei, líder supremo de Irán, está siendo muy similar a aquella: represión indescriptible, muertes (varios miles, ha reconocido Jamenei, aunque otras fuentes aseguran que más de 5.000) y un incontable número de detenciones.
«Los testimonios que me llegan son de gran preocupación. Los hijos de los dirigentes también están en las protestas»
«La gente está muy asustada», asegura este diplomático por lo que le transmiten sus contactos allí. «Los testimonios que me llegan son de gran preocupación, pero por todas partes, porque los hijos de muchos de los dirigentes están en las manifestaciones«, afirma, como ya ocurrió hace cuatro años, cuando la hija de un viceministro perdió un ojo por los balines disparados por las fuerzas de seguridad y la familia tuvo que abandonar Irán.
La chispa de las últimas protestas prendió en medio de una crisis económica galopante, con la devaluación de la moneda local, el rial, y en un lugar muy significativo desde el punto de vista de Losada: el Gran Bazar de Teherán. «Los bazaríes, muy tradicionales y religiosos, y que lucharon contra el sha, se han dado cuenta de que la Guardia Revolucionaria, que es la que mantiene realmente el poder», está copando todos los elementos comerciales y económicos del país y ellos se están quedando sin nada. De un control hace 15 años que tenía la Guardia Revolucionaria de apenas un 5-10% de la de la economía del país, han pasado ahora a un 70%«, explica para entender la importancia de esta realidad. «Los comerciantes se declararon el huelga y cerraron el zoco, que eso es casi como cerrar la Bolsa».
«Las sanciones internacionales, tanto las de Estados Unidos por el tema nuclear como las de la UE por la cuestión de derechos humanos, han hecho un daño muy fuerte a la economía», cuenta, «pero curiosamente también han sido un elemento que ha enriquecido a una parte de la población que está en el poder también». «Irán ha caído en una especie de autarquía con China en la cual se ha creado un comercio casi de intercambio, de intercambio, de trueque», indica.
«La Guardia Revolucionaria copa el 70% de la economía y las sanciones han enriquecido a una parte de la población»
La respuesta ante las protestas también conllevó el apagón de internet, aunque las VPN y los satélites Starlink, propiedad de Elon Musk, han permitido burlar algo esta medida. «Tiene un doble efecto: que sus ciudadanos no sepan qué está pasando ni que tampoco nos enteremos fuera y que los manifestantes no se puedan coordinar, pero eso ya hoy en día es muy difícil». Un iraní, recién aterrizado en Madrid, que le visitó le contaba que, sin embargo, las televisiones siguen emitiendo. «Me dijo que lo que pone la televisión son las manifestación de Mineápolis en contra de Trump».
Aunque ha bajado el tono, el presidente de Estados Unidos amenazó con atacar de nuevo e incluso dijo en sus redes sociales que «la ayuda ya estaba de camino». Losada piensa en varios escenarios si finalmente el mandatario cumple sus advertencias: un nuevo bombardeo contra las instalaciones nucleares -«que sería reconocer que no las destruyó todas en junio como dijo»-; atacar los centros de producción de misiles supersónicos -«que le importan mucho a Israel y en los que hay una cooperación muy estrecha con Corea del Norte»-; ir directamente contra los centros de poder -«pero Jamenei vive en el mismo centro de la capital»-; o armar a los grupos que están en contra del régimen, como los baluchis en la frontera con Pakistán, los árabes, en la frontera con Irak, los kurdos o los turcomanos, «pero eso crearía un problema de guerracivilismo grande».
«Jamenei no es Maduro e Irán no es Venezuela. Irán es un viejo imperio con estructuras de poder muy establecidas»
¿Y la experiencia de Venezuela, por cierto, aliada de Irán? «Jamenei no es Maduro e Irán no es Venezuela. Irán es un viejo imperio con estructuras de poder muy establecidas y, aunque puede haber traición interna, es bastante más difícil», analiza.
«Un gran ataque tendría además consecuencias porque Irán puede responder de forma brutal, podrían atacar bases estadounidenses, como ya hicieron en junio con la de Doha, y otros importantes intereses norteamericanos. El ministro de Exteriores dijo que serían objetivos legítimos para ellos y hay bases en Turquía. Si Irán ataca Turquía, ¿se aplicaría el artículo 5 del tratado de la OTAN?«.
«¿Y el cierre del estrecho de Ormuz?«, apunta sobre otra posibilidad de respuesta, «sería algo terrible porque por allí transita el 20% del crudo y el 25% del gas mundial, y además podrían minarlo, lo que causaría una subida del petróleo que nadie quiere, China sería la primera en perder con todo ello».
En caso de derrocamiento del régimen, mucho se ha hablado en las últimas semanas de Reza Pahlavi, hijo del último sha de Persia. Para este embajador, su estrategia está siendo muy inteligente, porque cuando él estaba en el país apenas se le mencionaba siquiera. Destaca que «haya dejado claro» que «no aspira a ser el presidente sino que lo que quiere es llevar la democracia». Su ascenso lo achaca a que no haya un líder claro en la oposición. «Ahora yo he estado presente en varias transiciones, como la de Chile, o la nuestra, y las transiciones se hace siempre desde dentro. Es muy difícil que desde fuera alguien que está fuera la imponga«.
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