La fuerza marítima española recibirá la embarcación en los próximos días y comenzará a probar su versatilidad, que va desde misiones antipiratería a la planificación de desembarcos Leer La fuerza marítima española recibirá la embarcación en los próximos días y comenzará a probar su versatilidad, que va desde misiones antipiratería a la planificación de desembarcos Leer
Cuando uno piensa en un dron, la primera imagen es la de un pequeño aparato que vuela y se controla a distancia. Sin embargo, el mundo de los drones se ha sofisticado y diversificado mucho y las Fuerzas Armadas españolas se preparan para dar un nuevo paso. En pocos días, la Armada recibirá el primer Sead 23, un proyecto de capital 100% español que será su primer dron marítimo.
«La guerra de Ucrania ha comenzado a generalizar el uso de drones. Es un elemento que para determinadas misiones difíciles, repetitivas o tediosas es muy interesante. En el caso del dron naval tiene algunas ventajas bastante significativas respecto a otras plataformas por la capacidad de llevar cargas y la duración de las misiones», explica Pedro Alfaro, CEO de Zelenza, la compañía encargada del diseño y la fabricación del dron, en una entrevista con EL MUNDO.
El dron, que a simple vista parece un barco, cuenta con siete metros de eslora y puede llevar hasta 600 kilogramos (kg) de lo que se denomina carga de pago, el componente que se puede equipar y que marca la naturaleza de las misiones que va a llevar a cabo la embarcación.
La construcción del barco se hace en Vigo en los astilleros de Seadrone, la filial de Zelenza encargada de la fabricación de la plataforma y toda la parte de sistemas de información, mientras que Zelenza Tech, otra compañía del grupo desarrolla el software de control de misión y la inteligencia de a bordo. La embarcación ha costado a la Armada 1,1 millones de euros, según el Portal de Contratación del Estado.
Las misiones para las que puede usarse son muy variadas, explica Alfaro, que señala que el futuro avanza hacia enjambres con varios de estos drones actuando en coordinación. «Para los desembarcos de Infantería de Marina, lo que se hace habitualmente es hacer un reconocimiento de la costa. Hoy en día lo hacen una Zodiac y submarinistas con el riesgo que supone. Entonces, en este caso, el dron hace un levantamiento perfecto del lecho marino», apunta.
Otro ejemplo es el de la lucha contra la piratería, como las labores que hace la Armada en la operación Atalanta, la búsqueda de minas o la vigilancia de infraestructuras críticas en lugares como el Estrecho de Gibraltar. «En la inmensa mayoría de las actividades y operaciones, siempre hay un lugar para que algo no tripulado sea más interesante hacerlo que con personas», remarca el directivo, que señala que el grupo también cuenta con un proyecto de compra innovadora con la Guardia Civil para analizar cómo utilizar su tecnología en la lucha contra el narcotráfico.
El dron tocará mar tras haberse probado en numerosos ejercicios nacionales e internacionales y dar sobradamente la talla. «Hemos estado en alguna operación en OTAN con los barcos no tripulados que Estados Unidos está comprando y bueno la impresión de todo el mundo, no solo de la armada española, es que es bastante superior este barco a los que los americanos están utilizando», subraya Alfaro.
El barco alcanza velocidades de entre 30 y 35 nudos (equivalente a entre 55 y 64 kilómetros por hora) y cuenta con equipos de comunicaciones que le permiten a los operarios un control a hasta 12 millas de distancia. Asimisimo, puede cargar con torpedos ligeros de 20 kilos o municiones merodeadoras (donde el grupo tiene experiencia).
Asimismo, la otra clave es la carga de pago que se incorpora en la misión. Alfaro dice que a la hora de buscar socios para equipar esta carga se están buscando alianzas en España para apoyar la soberanía en la industria y ahí emergen nombres como Escribano, Sensia, para cámaras infrarrojas, o Instalaza.
El proyecto además se dirige a una preocupación que es europea (por no decir mundial). El comisario europeo de Defensa, Andrius Kubilius, ya advertía hace poco más de un mes que este tipo de vehículos era una de las principales amenazas para la defensa de España y el sur de Europa. España no es el único país interesado en el dron de Zelenza, que cuenta con interés de Corea del Sur, India y México.
No son los únicos, puesto que hay varias compañías que buscan atacar el sector, por ejemplo la noruega Kongsberg también ha comercializado un dron submarino para la Armada, un proyecto diferente que el de Zelenza, pero que apunta a un creciente negocio cuyo crecimiento no parece tener fin.
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