Así son Carmen y Sabina, las hijas de Tita Cervera que continuarán su legado artístico

«Mi marido se murió siendo yo su esposa y no me he vuelto a casar, ese sigue siendo mi título». Con estas palabras al periódico El Mundo Tita Cervera resolvía la polémica sobre la posible pérdida de su apellido, Thyssen-Bornemisza y el título que, por tanto, sigue ostentando desde su boda con el barón Thyssen en 1981. Desmentía así al diarioVanitatis, que sigue arguyendo estar en posesión de documentos oficiales que demuestran que Carmen «había renunciado voluntariamente a la ciudadanía suiza» y, con ello, «la cancelación inmediata del pasaporte» y su título.

El mismo medio añadía más tarde otra noticia para contextualizar la anterior, informando del despido, el pasado agosto, de un hombre clave, su asesor financiero, quien habría liderado la maniobra registral susodicha —y cuyos documentos están en manos del portal de El Confindencial—. Y esto habría derivado en otra noticia de un corte más sensacionalista: la ruptura de una de las hijas gemelas de la baronesa con el joven con el que se veía desde hacía meses, Ignacio, arquitecto e hijo de dicho asesor financiero, quien por cierto también ha sido cesado de los cargos en tres de las empresas más relevantes de Cervera que mantenía.

Fuentes cercanas al entorno de la familia han reconocido a Vanitatis que el distanciamiento entre los jóvenes, quienes llevaban siendo vistos juntos desde mediados de este mismo año, se ha visto acelerado por toda la controversia legal entre la baronesa viuda y su hombre de confianza, aunque ya había otros factores que habrían provocado tensiones entre ellos, como los importantes cambios en la vida de la joven de 19 años.

En especial, que, tal y como ha sacado a la luz la revista Semana, Carmen se ha matriculado en Derecho en la Universidad Internacional de Cataluña, una institución privada, habiéndose trasladado a un piso propio en Barcelona. Dicha distancia y menos tiempo juntos, unido a que la propia Tita Cervera reconoció en su día —curiosamente, también a Vanitatis— que la relación de su hija era algo más cercano a la «experimentación» fruto de la edad, porque no estaba preparada «para un compromiso serio», han acabado por materializar la ruptura.

Por otro lado, también hay que reconocer que Carmen es mucho más mediática que su hermana, pero ambas han compartido su vida de una manera muy similar. Porque María del Carmen y Guadalupe Sabina von Thyssen-Bornemisza de Kászon et Impérfalva Cervera, sus nombres completos, llegaron al mundo por madre de alquiler a principios de julio de 2006, aunque no sería hasta dos años más tarde que su madre las presentaría de forma pública a través de una portada de la revista ¡Hola!.

Fue bastante sonado, dado que su esposo, el barón Heinrich von Thyssen-Bornemisza había fallecido en abril de 2002 y el hermano de las pequeñas, Borja Thyssen, por entonces contaba con 26 años. La baronesa, eso sí, previó el posible foco mediático que acapararían las jóvenes y prefirió criarlas al margen de los paparazzis y los periodistas. Así, después de vivir los primeros pasos de su infancia en Mas Mañanas, la finca que la baronesa tiene en Sant Feliu de Guíxols, se mudaron a Villa Favorita, a orillas del lago Ceresio, en Lugano. Tras su etapa en suelo suizo, en la espectacular mansión que más tarde vendería Tita en 2015 a la familia de Romeo Invernizzi, el conocido en Italia como «rey de los quesos», se instalarían las tres definitivamente en Andorra.

Allí Carmen y Sabina se han criado fuera de la mirada de la prensa, gracias también a la labor de su madre, empeñada en que nada sobre su vida trascendiera. Por ejemplo, se sabe que en el país vecino asistieron a un colegio internacional, aunque se desconoce cuál fue el centro. Era el primero para ellas, pues hasta entonces habían recibido una «educación renacentista», como lo expresó Tita Cervera, en su propia casa, estudiando arte y música además de las materias clásicas en su propia casa. Por ello desde los cuatro años han dado clases de ballet, tocan el piano y el violonchelo y han recibido clases de canto y solfeo.

Por supuesto la dos, siempre con la figura de su primo, Guillermo Cervera, sobrino de la baronesa y conservador general de la Colección Carmen Thyssen, siendo muy cercana a ambas, han estudiado historia del arte y son unas apasionadas de la pintura —de hecho, es posible que Sabina opte por la carrera de Bellas Artes, si bien su madre la definió como alguien con un carácter «más gamberro» y parecido al suyo propio que el de su hermana, a quien describió como muy estudiosa y seria «como su abuela»—, así como son políglotas, dominando a la perfección cuatro idiomas: español, catalán, francés e inglés.

«Carmen es una estudiante brillante, de las mejores de su colegio. Sabina es más artista, le encanta dibujar y hace cómics. Y te coge el acento de cualquier idioma: te hace de rusa, de americana», contó Tita en Espejo Público, añadiendo además que toca de maravilla el piano y que tiene voz de soprano. Además, como Carmen en teoría iba a estudiar la carrera de Administración de Empresas y Relaciones Internacionales en Madrid, su madre contó que había ido unos días en Nueva York para aprender el funcionamiento de la ONU.

Muy poco dadas a ser el centro de atención, desde Vanity Fair dieron a conocer que las dos tienen redes sociales pero que las tienen privadas, si bien hay ciertas cosas de su vida que sí han salido a la luz, como que les encanta, además de la música clásica artistas mainstream como Dua Lipa o Taylor Swift y que suelen disfrutar de planes de un alto nivel de vida, como pasar las vacaciones de veranos en Ibiza, Marbella o viajando, como hicieron en 2023, a Capri, pero también de planes más sencillos como paseando a sus perros, saliendo con sus amigas o comiendo en familia.

 Carmen ha roto con su pareja, hijo del asesor que ha despedido su madre.  

«Mi marido se murió siendo yo su esposa y no me he vuelto a casar, ese sigue siendo mi título». Con estas palabras al periódico El Mundo Tita Cervera resolvía la polémica sobre la posible pérdida de su apellido, Thyssen-Bornemisza y el título que, por tanto, sigue ostentando desde su boda con el barón Thyssen en 1981. Desmentía así al diarioVanitatis, que sigue arguyendo estar en posesión de documentos oficiales que demuestran que Carmen «había renunciado voluntariamente a la ciudadanía suiza» y, con ello, «la cancelación inmediata del pasaporte» y su título.

El mismo medio añadía más tarde otra noticia para contextualizar la anterior, informando del despido, el pasado agosto, de un hombre clave, su asesor financiero, quien habría liderado la maniobra registral susodicha —y cuyos documentos están en manos del portal de El Confindencial—. Y esto habría derivado en otra noticia de un corte más sensacionalista: la ruptura de una de las hijas gemelas de la baronesa con el joven con el que se veía desde hacía meses, Ignacio, arquitecto e hijo de dicho asesor financiero, quien por cierto también ha sido cesado de los cargos en tres de las empresas más relevantes de Cervera que mantenía.

Fuentes cercanas al entorno de la familia han reconocido a Vanitatis que el distanciamiento entre los jóvenes, quienes llevaban siendo vistos juntos desde mediados de este mismo año, se ha visto acelerado por toda la controversia legal entre la baronesa viuda y su hombre de confianza, aunque ya había otros factores que habrían provocado tensiones entre ellos, como los importantes cambios en la vida de la joven de 19 años.

En especial, que, tal y como ha sacado a la luz la revista Semana, Carmen se ha matriculado en Derecho en la Universidad Internacional de Cataluña, una institución privada, habiéndose trasladado a un piso propio en Barcelona. Dicha distancia y menos tiempo juntos, unido a que la propia Tita Cervera reconoció en su día —curiosamente, también a Vanitatis— que la relación de su hija era algo más cercano a la «experimentación» fruto de la edad, porque no estaba preparada «para un compromiso serio», han acabado por materializar la ruptura.

Por otro lado, también hay que reconocer que Carmen es mucho más mediática que su hermana, pero ambas han compartido su vida de una manera muy similar. Porque María del Carmen y Guadalupe Sabina von Thyssen-Bornemisza de Kászon et Impérfalva Cervera, sus nombres completos, llegaron al mundo por madre de alquiler a principios de julio de 2006, aunque no sería hasta dos años más tarde que su madre las presentaría de forma pública a través de una portada de la revista ¡Hola!.

Fue bastante sonado, dado que su esposo, el barón Heinrich von Thyssen-Bornemisza había fallecido en abril de 2002 y el hermano de las pequeñas, Borja Thyssen, por entonces contaba con 26 años. La baronesa, eso sí, previó el posible foco mediático que acapararían las jóvenes y prefirió criarlas al margen de los paparazzis y los periodistas. Así, después de vivir los primeros pasos de su infancia en Mas Mañanas, la finca que la baronesa tiene en Sant Feliu de Guíxols, se mudaron a Villa Favorita, a orillas del lago Ceresio, en Lugano. Tras su etapa en suelo suizo, en la espectacular mansión que más tarde vendería Tita en 2015 a la familia de Romeo Invernizzi, el conocido en Italia como «rey de los quesos», se instalarían las tres definitivamente en Andorra.

La baronesa Thyssen con sus hijas Carmen (izquierda) y Sabina (derecha).
La baronesa Thyssen con sus hijas Carmen (izquierda) y Sabina (derecha).HOLA

Allí Carmen y Sabina se han criado fuera de la mirada de la prensa, gracias también a la labor de su madre, empeñada en que nada sobre su vida trascendiera. Por ejemplo, se sabe que en el país vecino asistieron a un colegio internacional, aunque se desconoce cuál fue el centro. Era el primero para ellas, pues hasta entonces habían recibido una «educación renacentista», como lo expresó Tita Cervera, en su propia casa, estudiando arte y música además de las materias clásicas en su propia casa. Por ello desde los cuatro años han dado clases de ballet, tocan el piano y el violonchelo y han recibido clases de canto y solfeo.

Por supuesto la dos, siempre con la figura de su primo, Guillermo Cervera, sobrino de la baronesa y conservador general de la Colección Carmen Thyssen, siendo muy cercana a ambas, han estudiado historia del arte y son unas apasionadas de la pintura —de hecho, es posible que Sabina opte por la carrera de Bellas Artes, si bien su madre la definió como alguien con un carácter «más gamberro» y parecido al suyo propio que el de su hermana, a quien describió como muy estudiosa y seria «como su abuela»—, así como son políglotas, dominando a la perfección cuatro idiomas: español, catalán, francés e inglés.

«Carmen es una estudiante brillante, de las mejores de su colegio. Sabina es más artista, le encanta dibujar y hace cómics. Y te coge el acento de cualquier idioma: te hace de rusa, de americana», contó Tita en Espejo Público, añadiendo además que toca de maravilla el piano y que tiene voz de soprano. Además, como Carmen en teoría iba a estudiar la carrera de Administración de Empresas y Relaciones Internacionales en Madrid, su madre contó que había ido unos días en Nueva York para aprender el funcionamiento de la ONU.

Muy poco dadas a ser el centro de atención, desde Vanity Fair dieron a conocer que las dos tienen redes sociales pero que las tienen privadas, si bien hay ciertas cosas de su vida que sí han salido a la luz, como que les encanta, además de la música clásica artistas mainstream como Dua Lipa o Taylor Swift y que suelen disfrutar de planes de un alto nivel de vida, como pasar las vacaciones de veranos en Ibiza, Marbella o viajando, como hicieron en 2023, a Capri, pero también de planes más sencillos como paseando a sus perros, saliendo con sus amigas o comiendo en familia.

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