José Manuel Soto vuelve a estar en la primera línea. Aunque, desde hace tiempo, no por su música. Si en los últimos años se había vuelto cada vez más carne de titular por sus opiniones políticas, normalmente a favor de los partidos de ultraderecha, como al asegurar a finales del año pasado que el dictador Francisco Franco murió «respetado por la mayoría de españoles» —si bien el CIS revela que el 65,5% de los españoles considera que aquellos años fueron «malos»—, ahora ha dado paso a una nueva etapa en su vida: concursar en un reality. Lo ha hecho poniendo rumbo a Cayos Cochinos.
El intérprete de canciones míticas como Por ella, Volver a verte, Déjate querer o Como una luz ha sido uno de los fichajes estrella de la reciente hornada de celebrities que forman parte del plantel de Supervivientes. No es la primera vez que el sevillano, que la semana próxima cumplirá 65 años, participa en algo parecido, dado que en 2004 quedó como tercer finalista en el germen del concurso en el que se ha embarcado por segunda vez, La selva de los famosos.
El artista ha decidido así intentar lograr nuevamente cierta popularidad perdida por esas continuas controversias por sus análisis políticos de la actualidad. Pero, incluso si no lo consigue, él sabe que en su casa le esperan tres de sus más acérrimos seguidores: sus hijos. Y es que José Manuel Soto formó una familia numerosa junto a su esposa, Rocío Parejo, bautizando a sus bebés como Jaime, Rocío y Marcos hace 36, 34 y 32 años, respectivamente. Y estos, aunque lejos de la imagen más clásica y tradicional de su padre, también cultivan la rama musical, pero de una forma más alternativa.
Los tres han desarrollado su propia forma de entender el arte, y, sobre todo, de estar en el mundo sin tener que meterse continuamente en temas de opinión, centran sus esfuerzos en labrarse un camino en la música buscando la naturalidad y las raíces con las que se han criado. Por ello, los dos hijos varones de Soto han formado un dúo con una base clara en el flamenquillo, una manera más pop, accesible y comercial de entender el flamenco que lleva por nombre Mi hermano y yo, mientras que Rocío Soto, por su parte, ya lleva varios años consolidándose como una de las solistas con mayor proyección en su carrera.
Ello no ha sido óbice para que, de vez en vez, hayan mostrado la gran unión familiar y artística que mantienen con su progenitor e incluso hayan participado todos en proyectos comunes, como la gira Soto & Family, que a José Manuel le sirve para seguir subiéndose a los escenarios y sentir el calor del público y a sus hijos para lanzar sus carreras y darse a conocer bajo el ala paterna, de la que están más que orgullosos. Aunque también de su madre, ya que, como revelaron en 2022 para The Huffington Post, Rocío Parejo también es muy ducha en el tema musical.
«Se conocieron cuando cantaban en un coro», reveló entonces Jaime, añadiendo: «Mi madre canta maravillosamente bien y dicen que es la que mejor canta y la que mejor toca la guitarra [de la familia]. Nunca se dedicó a ello profesionalmente, pero tiene un gusto muy especial», agregó su hermano pequeño. Ambos, además, son dos personas totalmente diferentes en cuanto a personalidad. «Yo era un mal estudiante, de los que sacaban todo cero. Siempre he tenido cierta alergia a la sociedad. Sabía que si entraba en algún camino serio en la vida sería a través de la música», reveló hace una década para El Mundo.
Y esa introspección y hermetismo social contrasta con Marcos, a quien sí se le daban bien los estudios y que acabaría incluso llegando a matricularse de Periodismo. De hecho, su llegada a la música no fue tan directa como la de su hermano, ya que él jugaba en las categorías inferiores del Betis, pero por culpa de una lesión hubo de apartarse de su carrera futbolística. Además, también ha sido objeto de la prensa del corazón, dado que durante un año, tras las Semana Santa del 2015, estuvo saliendo con la modelo Rocío Crusset, hija de Carlos Herrera y Mariló Montero —se conocían curiosamente desde niños—.
El dúo, al que se ha tildado de «bohemio» o «hippy» —aunque también se les ha adjudicado en redes, por su capacidad económica el término «pijipies»—, comenzó tras un viaje mochilero por India. Entre eso y unas influencias que mezclan a Camarón de la Isla con Ray Charles, y a The Beatles con Los Delinqüentes han conseguido un cierto número de seguidores que les ha llevado incluso a colaborar con marcas como Mahou o Scalpers. Y eso que reconocen que su padre no es precisamente una referencia en lo artístico. «Nos gusta mucho lo que hace y lo admiramos, pero no lo llevamos en el móvil», revelaron entre risas.
«Es muy buen padre de músicos. Él quería que esto que hacemos ahora lo hubiésemos hecho años antes, pero la vida nos ha hecho empezar ahora. Le encanta lo que hacemos, nos apoya mucho y cree mucho en nosotros», revelaron, así como no tienen miedo en reconocer su condición de nepo-babies. «Ser sus hijos nos ha abierto muchas puertas porque tiene muchos amigos en el mundillo, vaya donde vaya, y nos tratan muy bien», añadieron.
Por su parte, Rocío Soto se licenció en Turismo, si bien luego comenzó a realizar distintos cursos y formaciones relacionados con la veterinaria y el auxilio animal, llegando a trabajar en clínicas dedicadas al cuidado de gatos, perros y caballos. De ahí que se defina como amante de la naturaleza. Con guitarra española y voz aflamencada, comenzó su carrera en solitario en 2023 y en ese tiempo incluso ha versionado canciones de su padre y colaborado con sus hermanos. Aunque tiene otra «hermanita», Patricia Cadaval, hija del humorista César Cadaval, de Los Morancos, en cuya boda de 2025 cantó.
El cantante acaba de comenzar una nueva etapa de su vida sumándose al ‘reality’ de ‘Supervivientes’.
José Manuel Soto vuelve a estar en la primera línea. Aunque, desde hace tiempo, no por su música. Si en los últimos años se había vuelto cada vez más carne de titular por sus opiniones políticas, normalmente a favor de los partidos de ultraderecha, como al asegurar a finales del año pasado que el dictador Francisco Franco murió «respetado por la mayoría de españoles» —si bien el CIS revela que el 65,5% de los españoles considera que aquellos años fueron «malos»—, ahora ha dado paso a una nueva etapa en su vida: concursar en un reality. Lo ha hecho poniendo rumbo a Cayos Cochinos.
El intérprete de canciones míticas como Por ella, Volver a verte, Déjate querer o Como una luz ha sido uno de los fichajes estrella de la reciente hornada de celebrities que forman parte del plantel de Supervivientes. No es la primera vez que el sevillano, que la semana próxima cumplirá 65 años, participa en algo parecido, dado que en 2004 quedó como tercer finalista en el germen del concurso en el que se ha embarcado por segunda vez, La selva de los famosos.
El artista ha decidido así intentar lograr nuevamente cierta popularidad perdida por esas continuas controversias por sus análisis políticos de la actualidad. Pero, incluso si no lo consigue, él sabe que en su casa le esperan tres de sus más acérrimos seguidores: sus hijos. Y es que José Manuel Soto formó una familia numerosa junto a su esposa, Rocío Parejo, bautizando a sus bebés como Jaime, Rocío y Marcos hace 36, 34 y 32 años, respectivamente. Y estos, aunque lejos de la imagen más clásica y tradicional de su padre, también cultivan la rama musical, pero de una forma más alternativa.
Los tres han desarrollado su propia forma de entender el arte, y, sobre todo, de estar en el mundo sin tener que meterse continuamente en temas de opinión, centran sus esfuerzos en labrarse un camino en la música buscando la naturalidad y las raíces con las que se han criado. Por ello, los dos hijos varones de Soto han formado un dúo con una base clara en el flamenquillo, una manera más pop, accesible y comercial de entender el flamenco que lleva por nombre Mi hermano y yo, mientras que Rocío Soto, por su parte, ya lleva varios años consolidándose como una de las solistas con mayor proyección en su carrera.
Ello no ha sido óbice para que, de vez en vez, hayan mostrado la gran unión familiar y artística que mantienen con su progenitor e incluso hayan participado todos en proyectos comunes, como la gira Soto & Family, que a José Manuel le sirve para seguir subiéndose a los escenarios y sentir el calor del público y a sus hijos para lanzar sus carreras y darse a conocer bajo el ala paterna, de la que están más que orgullosos. Aunque también de su madre, ya que, como revelaron en 2022 para The Huffington Post, Rocío Parejo también es muy ducha en el tema musical.
«Se conocieron cuando cantaban en un coro», reveló entonces Jaime, añadiendo:«Mi madre canta maravillosamente bien y dicen que es la que mejor canta y la que mejor toca la guitarra [de la familia]. Nunca se dedicó a ello profesionalmente, pero tiene un gusto muy especial», agregó su hermano pequeño. Ambos, además, son dos personas totalmente diferentes en cuanto a personalidad. «Yo era un mal estudiante, de los que sacaban todo cero. Siempre he tenido cierta alergia a la sociedad. Sabía que si entraba en algún camino serio en la vida sería a través de la música», reveló hace una década para El Mundo.
Y esa introspección y hermetismo social contrasta con Marcos, a quien sí se le daban bien los estudios y que acabaría incluso llegando a matricularse de Periodismo. De hecho, su llegada a la música no fue tan directa como la de su hermano, ya que él jugaba en las categorías inferiores del Betis, pero por culpa de una lesión hubo de apartarse de su carrera futbolística. Además, también ha sido objeto de la prensa del corazón, dado que durante un año, tras las Semana Santa del 2015, estuvo saliendo con la modelo Rocío Crusset, hija de Carlos Herrera y Mariló Montero —se conocían curiosamente desde niños—.
El dúo, al que se ha tildado de «bohemio» o «hippy» —aunque también se les ha adjudicado en redes, por su capacidad económica el término «pijipies»—, comenzó tras un viaje mochilero por India. Entre eso y unas influencias que mezclan a Camarón de la Isla con Ray Charles, y a The Beatles con Los Delinqüentes han conseguido un cierto número de seguidores que les ha llevado incluso a colaborar con marcas como Mahou o Scalpers. Y eso que reconocen que su padre no es precisamente una referencia en lo artístico. «Nos gusta mucho lo que hace y lo admiramos, pero no lo llevamos en el móvil», revelaron entre risas.
«Es muy buen padre de músicos. Él quería que esto que hacemos ahora lo hubiésemos hecho años antes, pero la vida nos ha hecho empezar ahora. Le encanta lo que hacemos, nos apoya mucho y cree mucho en nosotros», revelaron, así como no tienen miedo en reconocer su condición de nepo-babies. «Ser sus hijos nos ha abierto muchas puertas porque tiene muchos amigos en el mundillo, vaya donde vaya, y nos tratan muy bien», añadieron.
Por su parte, Rocío Soto se licenció en Turismo, si bien luego comenzó a realizar distintos cursos y formaciones relacionados con la veterinaria y el auxilio animal, llegando a trabajar en clínicas dedicadas al cuidado de gatos, perros y caballos. De ahí que se defina como amante de la naturaleza. Con guitarra española y voz aflamencada, comenzó su carrera en solitario en 2023 y en ese tiempo incluso ha versionado canciones de su padre y colaborado con sus hermanos. Aunque tiene otra «hermanita», Patricia Cadaval, hija del humorista César Cadaval, de Los Morancos, en cuya boda de 2025 cantó.
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