Brad Pitt, en el festival de San Sebastián: “Cuidémonos mucho más entre nosotros”

Brad Pitt, en San Sebastián este miércoles al mediodía.

Colas de dos horas para entrar en la sala de prensa donde Brad Pitt, acompañado del director David Ayer y de otros miembros del equipo, presentaba En el corazón de la bestia. Intentos infructuosos por colarse en el Kursaal de varias cuadrillas de señoras donostiarras para asistir al acontecimiento. “Hay que estar acreditado”. “¿Qué me dice?”. “Lo que oyen, señoras”. Masas a la puerta del hotel María Cristina para ver un gesto, una aparición de la estrella. Si el año pasado la reina del certamen fue Angelina Jolie, en esta edición, curiosidades del destino, el emperador es Pitt (Shawnee, Oklahoma, 62 años), su exmarido al que acusó de maltrato. Eso sí, con una rueda de prensa que ha durado unos exiguos 24 minutos, si se compara con la media de estos encuentros en este festival que suelen ser de unos 40 minutos.

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Brad Pitt y el director David Ayer posan ante los fotógrafos en el interior del Kursaal. El protagonista de ‘En el corazón de la bestia’ pisa por segunda vez el certamen, y ha participado en una de las ruedas de prensa más cortas de la historia del Zinemaldia, donde ha mostrado tanto encanto como vaguedad en sus respuestas  

Colas de dos horas para entrar en la sala de prensa donde Brad Pitt, acompañado del director David Ayer y de otros miembros del equipo, presentaba En el corazón de la bestia. Intentos infructuosos por colarse en el Kursaal de varias cuadrillas de señoras donostiarras para asistir al acontecimiento. “Hay que estar acreditado”. “¿Qué me dice?”. “Lo que oyen, señoras”. Masas a la puerta del hotel María Cristina para ver un gesto, una aparición de la estrella. Si el año pasado la reina del certamen fue Angelina Jolie, en esta edición, curiosidades del destino, el emperador es Pitt (Shawnee, Oklahoma, 62 años), su exmarido al que acusó de maltrato. Eso sí, con una rueda de prensa que ha durado unos exiguos 24 minutos, si se compara con la media de estos encuentros en este festival que suelen ser de unos 40 minutos.

La película de Pitt es un drama dirigido por David Ayer, en el que el actor estadounidense, de 62 años, da vida a un oficial de las Fuerzas Especiales, James Belmont. Él y su perro de combate, Odín, sobreviven a un accidente aéreo en Alaska. Ambos, que sufren de estrés postraumático por la guerra, luchan por salir adelante contra la naturaleza salvaje. Su paso por la sección Oficial de San Sebastián sirve como calentamiento para su estreno en salas españolas este mismo viernes, 25 de septiembre.

A causa de la expectación, hasta el photocall ha sufrido alteraciones por el tsunami Pitt. En vez de realizarse en la terraza del Kursaal con el Cantábrico al fondo, el equipo de En el corazón de la bestia ha posado en el interior del edificio, en el rincón que aprovecha para las fotos cuando llueve. Demasiada gente gritando en la playa. Vestido con chaqueta y pantalón vaqueros, camisa blanca con rayas rosas y verdes y corbata rosa, con unas gafas con cristales azules para atenuar la luz, Pitt estuvo educado, apostó por la vaguedad en sus contestaciones y se mostró risueño en su rueda de prensa este mediodía en el Zinemaldia.

Y, sin embargo, Pitt se ha movido bastante por la ciudad desde que llegó el domingo. El lunes se hizo fotos en el Peine de los Vientos y repitió visita en el Chillida Leku. Ya fue a Hernani, a este impresionante centro museístico, hace 17 años, cuando paseó por las obras acompañado por Ignacio Chillida, hijo del escultor vasco. En aquel 2009 presentó en el certamen Malditos bastardos, de Quentin Tarantino. El pasado lunes su acompañante fue Mikel Chillida, nieto del escultor y director del museo. Durante hora y media paseó por su campa con su maquilladora, Jean Black, a la que suele presentar como su hermana. Los fans de los programas de reformas de casas recordarán cómo Pitt encargó en uno de ellos un rediseño de la casa de Black a escondidas de ella, a la que envió a un rodaje para poder sorprenderla. “He estado dos días disfrutando del paisaje de San Sebastián, del arte que rodea a la ciudad porque Chillida es mi escultor favorito, y, cómo no, de la comida”. Pitt ha hecho escapadas a varios de los restaurantes donostiarras.

Sobre los retos de la película, ha contado que en su rodaje en Nueva Zelanda, donde recrearon Alaska, estuvo en ser realista. “Rodábamos a las seis de la mañana, luchamos por encarar los mismos retos que mi protagonista. Pasamos frío, nos mojamos, no había tráileres…”. Y sí, fueron muy cuidadosos con el perro que le acompaña en pantalla, que en algunos planos fue sustituido por tres de sus hijos. “Viví una experiencia conmovedora con Uber [nombre real del pastor alemán]. Conectamos rápidamente, intentamos que cada jornada fuera un día de juego para él”. Dicho lo cual, le pasó la cuestión a David Ayer, algo que repitió constantemente.

Acerca de su personaje, ha contado: “Mi soldado no solo ha sufrido heridas físicas, sino psicológicas, estrés postraumático provocado por el combate, y ahí está el corazón de la película”. Y ha definido el filme “como una historia de amor”. Espera que “la gente se escuche mejor; cuidémonos mucho más entre nosotros, sobrepasemos las líneas que nos dividen”.

A dos meses de cumplir 63 años, Pitt está encadenando la promoción de En el corazón de la bestia con la de Las nuevas desventuras de Cliff Booth, la precuela de Érase una vez en… Hollywood. El actor lleva ya 102 trabajos en el audiovisual como intérprete. Pero además, acumula ya 96 trabajos como productor desde que en 2006 se quedó como único dueño de la compañía productora Plan B Entertainment. Y no son películas cualquiera o de mero entretenimiento: 12 años de esclavitud, La voz de Hind, Adolescencia, sexo y muerte en Campamento Miasma o la serie Adolescencia. En San Sebastián ha recordado que desde que vino a la ciudad hace casi dos décadas la industria ha cambiado mucho “porque han nacido las plataformas, que ofrecen mucho trabajo a escritores, directores y actores”. Y sobre su labor en esta empresa apuntó: “Sirvo para apoyar y que más gente se fije en estos filmes. Creo que no solo vivimos buenos tiempos para el cine independiente, un poco como en los noventa, sino que el indie encara un gran futuro”. Y apostilló. “Hay cineastas que llegan por nuevas vías. Recibimos gente que aparece desde YouTube o Internet, un ámbito que hasta cierto punto siempre se había mantenido al margen, y ahora estamos presenciando lo que creo, a medida que descubrimos cineastas de ese espacio, que podría ser su propio auge”.

Del estreno de esta noche, más allá de otro baño de masas, se sabe que no habrá premio Donostia por sorpresa para la estrella, porque, como desveló Rebordinos a EL PAÍS, “Pitt no quiere galardones por una carrera”. Aún hay mucho Pitt por delante.

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