En 2026 sigue siendo extremadamente fácil encontrar pornografía infantil en X, antes Twitter. Algunos hashtags o etiquetas para seguir conversaciones, aparentemente inocuos, están llenos de vídeos ilegales de menores, según ha podido comprobar EL PAÍS. Cuando Elon Musk compró Twitter en 2022, dijo que limpiar Twitter de “los hashtags de pornografía infantil y tráfico de menores” sería su “prioridad principal”.
Los delincuentes siguen usando la antigua Twitter para comerciar con pornografía con menores pese a que Elon Musk aseguró cuando la compró que acabaría con esta lacra
En 2026 sigue siendo extremadamente fácil encontrar pornografía infantil en X, antes Twitter. Algunos hashtags o etiquetas para seguir conversaciones, aparentemente inocuos, están llenos de vídeos ilegales de menores, según ha podido comprobar EL PAÍS. Cuando Elon Musk compró Twitter en 2022, dijo que limpiar Twitter de “los hashtags de pornografía infantil y tráfico de menores” sería su “prioridad principal”.
Cuatro años después, la situación no ha cambiado. X sigue repleto de vídeos sexuales con menores en abierto. “Hay una idea equivocada de que el material de abuso sexual infantil está relegado a los rincones más oscuros de internet”, dice Jacques Marcoux, director de investigación del Centro Canadiense para la Protección Infantil. “La realidad es que muchas imágenes y vídeos de material de abuso sexual infantil circulan a plena vista en las plataformas de redes sociales convencionales que millones de personas usan cada día”, añade.
En muchos casos, basta con una simple búsqueda por palabras clave para que aparezca este tipo de contenido. A menudo es en hashtags sin relación aparente con la pornografía. EL PAÍS no revela estos hashtags para no aumentar su distribución. Sin embargo, sí que le hizo una solicitud de información al respecto a la compañía, que no ha respondido a mensajes de este periódico.
El objetivo de los delincuentes que cuelgan estos vídeos es atraer a interesados a plataformas más cerradas donde pueden sacar algo de dinero, como Telegram o Discord: “Usan las grandes plataformas de redes como un embudo para atraer a un público con interés sexual en menores: promocionan imágenes sexualizadas de niños o de víctimas ya conocidas, para luego redirigir ese tráfico a otras webs o plataformas donde sí se ofrece dicho material”, añade Marcoux.
X fue en 2025 solo la séptima gran plataforma en informar de vídeos nuevos la línea de denuncia del Centro Nacional para Menores Desaparecidos y Explotados de EE UU. Varias redes de Meta, como Facebook, Instagram o WhatsApp, están por encima. Estos informes son voluntarios: no indican la cantidad total que circula, sino los casos de los que se informa al Centro.
Hasta mediados de 2025, X usaba la tecnología de una plataforma llamada Thorn, organización sin ánimo de lucro cofundada por Ashton Kutchner y Demi Moore (ahora ambos desvinculados de la organización) y que ofrece a las empresas tecnológicas herramientas para detectar y combatir el material de abuso sexual infantil. Thorn no ha respondido a mensajes de este periódico, pero confirmó el verano pasado que ha rescindido su contrato con X por impago de facturas recientes: “Hace poco rescindimos nuestro contrato con X por impago”, dijo Cassie Coccaro, responsable de comunicación de Thorn, a la cadena NBC. “Tras meses y meses de intentar contactar con ellos, de flexibilidad, al final no nos quedó más remedio que cancelar el contrato”, dijo.
Nuevo reglamento europeo
Aunque en Europa hay una legislación distinta, de momento no se ha aplicado para estos casos: “Las redes pueden hacer mucho más de lo que hacen en este tema”, dice Borja Adsuara, abogado experto en derecho digital. “La Comisión Europea ya ha empezado a aplicar el reglamento de Servicios Digitales (DSA, en sus siglas en inglés) con expedientes a X y otras redes, aunque por el tema de la desinformación y los deepfakes de Grok”.
Ese Reglamento obliga a redes como X a identificar y evaluar los riesgos en su servicio, entre ellos el contenido ilegal y los efectos negativos sobre menores. “Las plataformas que tienen éxito a la hora de bloquear este material suelen recurrir a una combinación de métodos, entre ellos el uso de tecnología de comparación de hashes que permite a los sistemas de moderación detectar cuándo se ha subido una imagen ya conocida, de modo que pueda bloquearse y eliminarse de inmediato”, dice Marcoux.
Son más difíciles de detectar las imágenes nuevas. Para eso se recurre a modelos entrenados para reconocer las características visuales del abuso y estimar la probabilidad de que una imagen nunca vista sea pornografía infantil. Thorn, por ejemplo, aplica esta técnica analizando escena por escena. La contrapartida es que estos sistemas trabajan con probabilidades y requieren revisión humana.
Tecnología en EL PAÍS
