Rafael Manzano Salinas, de 55 años, ha sido detenido en Granada por agentes de la Policía Nacional pocos días después de agredir sexualmente a una mujer de 22 años a la que abordó de madrugada cuando entraba en el ascensor de su vivienda. Lo que comenzó como un robo acabó en una agresión sexual. En los dos meses anteriores, Manzano intentó robar y agredir sexualmente a otras dos jóvenes, de 20 y 21 años. Pero el historial de este delincuente no se remonta a unos días, sino a muchos años atrás. Su primera comparecencia ante un juez fue en septiembre de 1991, con 18 años. Se le acusaba de un intento de violación cometido meses antes, en marzo, cuando era menor de edad. Desde entonces, ningún periodo en libertad ha transcurrido sin reincidir.
Fue sentenciado por una primera agresión siendo menor de edad, entró en prisión de nuevo a los 32 y ahora, con 55, acumula una veintena de delitos sexuales y otros tantos robos con violencia
Rafael Manzano Salinas, de 55 años, ha sido detenido en Granada por agentes de la Policía Nacional pocos días después de agredir sexualmente a una mujer de 22 años a la que abordó de madrugada cuando entraba en el ascensor de su vivienda. Lo que comenzó como un robo acabó en una agresión sexual. En los dos meses anteriores, Manzano intentó robar y agredir sexualmente a otras dos jóvenes, de 20 y 21 años. Pero el historial de este delincuente no se remonta a unos días, sino a muchos años atrás. Su primera comparecencia ante un juez fue en septiembre de 1991, con 18 años. Se le acusaba de un intento de violación cometido meses antes, en marzo, cuando era menor de edad. Desde entonces, ningún periodo en libertad ha transcurrido sin reincidir.
Hay recortes de prensa de Manzano Salinas con diversas edades. El primero disponible lo menciona como un “joven granadino de 18 años” y ya aparece con el alias con el que se le conoce públicamente en Granada, el violador del ascensor. Es el mismo modus operandi que ha usado hace apenas dos semanas: sigue a jóvenes, se mete en el portal de alguna manera cuando lo hacen ellas, las agrede sexualmente y les roba, o lo intenta. Siempre actúa, hasta donde se sabe, en Granada capital. Y siempre ha aprovechado los distintos permisos penitenciarios para volver a cometer los mismos delitos por los que entraba a prisión.
Aquella primera vez, en 1991, la víctima subió con él al ascensor sin intuir nada, cuenta un cable de la agencia Servimedia de la época. Intentó agredirla sexualmente, pero los gritos de la mujer hicieron que huyera del lugar. En el juicio, un forense emitió un informe peculiar: “Neurosis obsesiva compulsiva que le provoca trastornos de la personalidad, complejo de inferioridad y de Edipo desviado”. En aquel momento, la Fiscalía pidió solo dos meses de pena por “los resultados de ese análisis forense, que dice que el acusado no actúa así con intención de obtener placer”.
Aquello no era sino el principio. Al año siguiente de aquel primer paso por un juzgado, y durante los siguientes tres años, el delincuente cometió tres agresiones sexuales más y varios robos con violencia. Eso lo llevó a la cárcel de nuevo y fue en sus permisos carcelarios entre abril y julio de 2001 cuando cometió numerosos asaltos sexuales a mujeres.
Había pasado tiempo desde las primeras noticias periodísticas y la noticia de este periódico que hace mención al juicio por esos delitos se refiere ya a él como “un hombre de 32 años”. La justicia pudo demostrar que Manzano Salinas había cometido 15 agresiones sexuales y 14 robos con violencia, aunque fuentes policiales no descartan que ese número se quedara realmente corto.
La justicia lo condenó a 101 años de cárcel por los delitos y las tentativas con una eximente incompleta en la sentencia por problemas mentales que, no obstante, decía la crónica de este diario, “no disculpa sus agresiones a mujeres”.
Manzano ha pasado más de 20 años en la cárcel. Hoy tiene 55. Desde su salida de prisión, hace un par de años, estaba ingresado en el Centro de Inserción Social Matilde Cantos de Granada, donde fue detenido el martes pasado cuando salía a la calle. Los agentes registraron una vivienda que tiene en la ciudad y allí encontraron pruebas que, junto al reconocimiento facial de las últimas víctimas, ha sido suficiente para detenerlo. Este jueves ha sido trasladado al juzgado que, en su caso, podría suspender el tercer grado y decretar su ingreso en prisión.
En los dos últimos meses, las salidas de Manzano del centro donde estaba ingresado han sido frenéticas, según la información policial. A principios de abril, siguió a una mujer de 20 años, de madrugada, hasta su portal. Ya dentro, la agarró, la empujó contra la pared y le intentó robar. En mayo, volvió a abordar a una mujer de 21 años, también de madrugada y de manera similar. En ambos casos, los gritos de las víctimas le hicieron huir. No ocurrió lo mismo con la tercera víctima, a la que sí agredió a finales de mayo. Las declaraciones de esas mujeres han sido lo que ha permitido su detención.
El teléfono 016 atiende a las víctimas de violencia machista, a sus familias y a su entorno las 24 horas del día, todos los días del año, en 53 idiomas diferentes. El número no queda registrado en la factura telefónica, pero hay que borrar la llamada del dispositivo. También se puede contactar a través del correo electrónico 016-online@igualdad.gob.es y por WhatsApp en el número 600 000 016. Los menores pueden dirigirse al teléfono de la Fundación ANAR 900 20 20 10. Si es una situación de emergencia, se puede llamar al 112 o a los teléfonos de la Policía Nacional (091) y de la Guardia Civil (062). Y en caso de no poder llamar, se puede recurrir a la aplicación ALERTCOPS, desde la que se envía una señal de alerta a la Policía con geolocalización.
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