Escrivá recomienda, como el BCE, medidas solo selectivas y no alivios fiscales generalizados como los de Sánchez Leer Escrivá recomienda, como el BCE, medidas solo selectivas y no alivios fiscales generalizados como los de Sánchez Leer
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Los decretos aprobados el pasado viernes por el Gobierno para paliar los efectos de la crisis contradicen la recomendación expresa del Banco de España de evitar alivios fiscales generalizados y obligan a la institución que dirige José Luis Escrivá a evaluar su coste y potenciales perjuicios. Esta evaluación ya ha comenzado, según ha podido saber EL MUNDO, para el próximo viernes, que es la fecha anunciada para presentar sus nuevas previsiones, revisadas a la baja, sobre la economía española. «Estamos trabajando para llegar al viernes con la máxima información posible», dicen a este diario fuentes oficiales del Banco de España.
En la institución sostienen como recomendación, al igual que el Banco Central Europeo (BCE), que el Gobierno responda al shock energético con medidas específicas y selectivas, pero no generalizadas. «Deben afinarse muy bien para enfocarlas a los sectores y colectivos más perjudicados, y tienen que durar el tiempo que sea necesario, pero no más de lo necesario», declaró el viernes el propio Escrivá en improvisadas declaraciones a la agencia Efe mientras se reunía, con gran tensión, el Consejo de Ministros.
En contraste, el Gobierno de Pedro Sánchez terminó aprobando el pasado viernes medidas no limitadas solo a colectivos vulnerables o profesionales afectados como los transportistas, sino generalizadas para toda la población sin distinción de renta. Sánchez anunció una «reducción drástica» de la fiscalidad energética. Por un lado, recorta los impuestos sobre el precio de la gasolina y el gasoil, y también sobre el gas y la electricidad, entre otros.
Estas medidas presentan múltiples contraindicaciones para un amplio número de economistas incluidos miembros del servicio de estudios del Banco de España. Por un lado, supone un coste a las arcas públicas de 5.000 millones, complicando aún el cumplimiento de las reglas europeas de gasto y déficit. Por otro, no reduce la demanda de energía al subvencionarla, con lo que puede generar efectos inflacionistas de segunda ronda, más peligrosos para la economía, según fuentes consultadas en la autoridad monetaria.
El propio vicepresidente del BCE, Luis de Guindos, declaró en entrevista publicada este lunes por EL MUNDO que, si los gobiernos y otros agentes económicos toman medidas que perjudiquen la lucha contra la inflación con impactos de segunda ronda, obligarán a los bancos centrales a actuar. Es decir, a elevar el precio del dinero. Ya este lunes, el Euribor, la referencia para las hipotecas, escaló al 2,7% en máximos de año y medio.
El Banco de España se resiste en los últimos tiempos a valorar las medidas del Ejecutivo por ser la nueva política del gobernador Escrivá. Él mismo resaltó este lunes que los bancos centrales no deben caer en «la tentación de pronunciarse sobre materias que exceden su mandato», porque es una de las dinámicas que «erosiona su legitimidad». Sin embargo, en este caso el BCE, al que pertenece el Banco de España, sí marca la línea de intentar influir para que los gobiernos no tomen decisiones que contribuyan a la inflación con medidas paliativas excesivas. De hacerlo, contribuirán a que suban los tipos de interés.
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