El bar ‘Constellation’, la tumba de los jóvenes de Crans-Montana: la menor tenía 14 años

Concluye el proceso de identificación de las 40 víctimas, entre las que hay al menos 13 adolescentes. «Nuestro Arthur se fue de fiesta al cielo», dijo su madre en Facebook. «Podemos comenzar nuestro duelo, sabiendo que está en paz» Leer Concluye el proceso de identificación de las 40 víctimas, entre las que hay al menos 13 adolescentes. «Nuestro Arthur se fue de fiesta al cielo», dijo su madre en Facebook. «Podemos comenzar nuestro duelo, sabiendo que está en paz» Leer  

Era una chica, tenía 14 años, y murió abrasada en el bar Constellation de Crans-Montana. Es la víctima de menor edad de una tragedia cuyo elenco se había anticipado muy joven y, concluido el proceso de identificación de los 40 fallecidos, el país tiene que asumir que los que murieron eran prácticamente niños.

Además de la víctima más joven, de 14 años, al menos dos niñas de 15 años, también de Suiza, están entre los muertos. Diez de los otros cadáveres identificados el domingo eran adolescentes de entre 16 y 18 años, según informó la Policía. También se identificó un suizo de 20 años.

«Las víctimas más jóvenes son niñas, chicas de 14 o 15 que salen por primera vez y se arreglan sabiendo que van a ir a un bar con chicos un par de años más mayores, más desprotegidas ante las llamas por ir con vestido o falda… eran prácticamente niños y niñas de Crans-Montana y alrededores, es terrible», explica compungida a EL MUNDO Carol, vecina de la localidad.

La madre de Arthur Brodard, un joven suizo de 16 años, confirmó durante la noche que él estaba entre los muertos. «Nuestro Arthur se fue de fiesta al cielo», dijo Laetitia Brodard-Sitre en su página de Facebook. «Ahora podemos comenzar nuestro duelo, sabiendo que está en paz». A muchos heridos les queda un largo camino por delante. Suiza ha trasladado a 35 víctimas de incendios al extranjero, debido al elevado número de pacientes con quemaduras graves que requerirán un tratamiento constante y prolongado.

En la jornada del domingo los vecinos de la zona cero del desastre suizo aprovecharon para darse la mano y volver a verse en una localidad que ya no será la misma. Cientos de personas asistieron a una misa en Crans-Montana, Valais, para recordar a las víctimas del incendio. El municipio se personará como demandante civil tras el desastre, el consejo municipal lo decidió por unanimidad en su reunión del sábado por la tarde. El Gobierno anuncia que se están revisando las normas de seguridad contra incendios. En Lausana y otras ciudades los hospitales suizos están posponiendo cirugías por víctimas de quemaduras.

Tres niños lloran la pérdida de sus conocidos, en una marcha conmemorativa convocada ayer en la localidad.
Tres niños lloran la pérdida de sus conocidos, en una marcha conmemorativa convocada ayer en la localidad.B. RATNERAP

En Crans-Montana culpan a los dueños del local, abierto en 2015. Jacques y Jessica Moretti, una pareja francesa, fueron puestos bajo investigación criminal por los fiscales bajo sospecha de haber cometido homicidio, lesiones e incendio por negligencia.

Los vecinos del lugar se han apresurado a donar sangre a los hospitales que atienden a los heridos, tanto que las citas para donaciones ya están reservadas hasta finales de enero. Otros han ofrecido alojamiento a las familias de quienes siguen desaparecidos.

El país trata de asumir una catástrofe por la que al menos 40 personas murieron en cuestión de minutos. El devastador incendio en el bar Le Constellation, uno de los locales más populares entre la juventud en la estación de esquí y en el Valais, sigue concentrando a vecinos, turistas y suizos de la zona cada tarde. Dejan flores, encienden velas, lloran en silencio ante un altar urbano que no deja de crecer.

La solemnidad es rota cada cierto tiempo por el ruido de botas de esquiar contra el empedrado: en fila, con los esquís al hombro y sus caros equipos fosforito, esquiadores locales y de fuera se topan al subir o bajar de la montaña con los dolientes por el drama. Crans-Montana vive en la dualidad de la belleza blanca de la nieve coronando las montañas y la tragedia oscura de un local chamuscado tapado tras varias capas de lona.

Otras 119 personas resultaron heridas, muchas de ellas de gravedad. La mayoría de los heridos eran adolescentes y jóvenes de hasta 25 años. Muchas víctimas sufrieron quemaduras que las dejaron irreconocibles. Los hospitales de todo el país están desbordados debido al elevado número de víctimas. Tan solo el servicio de rescate aéreo Rega transportó a 40 personas en helicóptero. La causa del incendio aún no está clara. Las autoridades sospechan que las bengalas de las botellas de champán se acercaron demasiado al techo y lo incendiaron.

En el pasado, las montañas se cobraban víctimas con avalanchas, desprendimientos de rocas, accidentes de tráfico por las sinuosas carreteras o aparatosos deshielos. Pero la tragedia en la ciudad turística del Valais no sólo ha causado un sufrimiento inconmensurable a las víctimas y sus familias. Ha sacudido profundamente la imagen que Suiza tiene de sí misma. La belleza y el lujo de Crans-Montana hacen que la brutalidad de sus muertes sea todavía más impactante.

«La tragedia de Crans-Montana representa una idea errónea colectiva: la creencia de que un incidente así no podría ocurrir en Suiza, este país con leyes para cada situación«, escribe Rafaela Birrer, redactora jefe del Tages-Anzeiger.

La normativa de seguridad contra incendios en Suiza es estricta. Su aplicación, no. El hecho de que se encendieran bengalas en un bar, que se utilizaran materiales inadecuados en la construcción y que las salidas de emergencia no fueran fácilmente accesibles, choca con la imagen de una nación consciente que se autoimpone meticulosamente normas para lograr una convivencia lo más organizada y segura posible. 2026 ha despertado a Suiza de la manera más cruel.

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