El Barça cierra 2025 con un nuevo éxito. Los de Hansi Flick se impusieron en La Cerámica al Villarreal (0-2) en el partido que pudo haberse disputado en Miami. El Submarino Amarillo fue por momentos superior, pero un gol de penalti de Raphinha, la expulsión de Renato Veiga y la sentencia de Lamine Yamal acabaron por certificar el triunfo de los líderes en solitario de LaLiga.
Los de Hansi Flick respondieron al triunfo el día anterior del Real Madrid para marcharse al parón por Navidad como campeón de invierno, y una renta de cuatro puntos en lo alto de la tabla. Un Barça fuerte que, a la vuelta de las Fiestas, tendrá Cornellà y Supercopa. Los de Marcelino García Toral, que se quedan cuartos con 35 aunque con dos partidos menos, perdonaron en los primeros 10 minutos y perdieron en Liga tras seis victorias seguidas.
Sobre el césped del antiguo Madrigal, y no en Miami, se esperaba un partido de quilates, vibrante por la ambición ofensiva de ambos equipos, y así fue desde el inicio. El Submarino sacó su versión liguera, ni rastro de decepción por las eliminaciones en Champions y Copa del Rey, pero al descanso sí padeció la falta de contundencia.
El Barça quiso atacar y lo hizo, pero atrás regaló, falló en la salida de balón ante la presión amarilla y permitió un puñado de contras de mucho peligro. Pépé y Ayoze Pérez las perdonaron muy claras, con Gerard Martín y Pau Cubarsí errando pases en zona muy comprometida, seguro al menos en los locales Joan García bajo palos.
Los catalanes empezaban a asentarse cuando Raphinha montó la guerra por su cuenta y provocó un penalti de Santi Comesaña con un gran recorte en el área. El propio capitán azulgrana convirtió el 0-1 y poco después tuvo un balón al larguero, aunque el partido, sin centro del campo, se vivió en ambas áreas.
Los de Marcelino llegaron a celebrar el 1-1, de Koundé en propia puerta, pero en fuera de juego de Sergi Cardona, y en una mala cesión de Alejandro Balde, Tajon Buchanan no marcó de milagro de Joan García. La respuesta del Barça fue de Ferran, algo forzado pero solo en su cabezazo, y antes del descanso llegó un segundo golpe para la estabilidad del Submarino: roja a Renato Veiga.
El portugués del Villarreal cazó a Lamine Yamal y Javier Alberola no dudó en expulsarle. A partir de ahí, a los de Marcelino se les complicó la presión tan buena que habían practicado y el Barça se quitó un peso de encima. Así volvió el encuentro tras el descanso, buscando abrir el campo los de Flick, con Lamine generando mucho peligro, y los locales sin poder salir de su campo.
A Luiz Júnior se le acumuló el trabajo y, en una jugada de asedio y remates frustrados, el internacional español fusiló con la puntera el 0-2, castigado de nuevo el equipo de Marcelino por falta de contundencia en las áreas, el debe de las últimas dos derrotas en Champions y Copa. Para entonces, el técnico alemán había metido ya a Marcus Rashford y Robert Lewandowski, aunque el segundo gol despertó algo el orgullo del Villarreal.
Nada más entrar, Mikautadze pidió penalti y La Cerámica, caliente sobre todo por la expulsión, se encendió más si cabe en otra acción de Rafa Marín que no tuvo sanción. Se hizo grande Joan García, quien evitó más emoción. La mala noticia para el Barça fue la posible lesión de Jules Koundé en un partido que se perdió Pedri, como había adelantado Flick en la previa, por molestias.
El FC Barcelona se impuso al Villarreal en La Cerámica gracias a los tantos de Raphinha y Lamine Yamal.
El Barça cierra 2025 con un nuevo éxito. Los de Hansi Flick se impusieron en La Cerámica al Villarreal (0-2) en el partido que pudo haberse disputado en Miami. El Submarino Amarillo fue por momentos superior, pero un gol de penalti de Raphinha, la expulsión de Renato Veiga y la sentencia de Lamine Yamal acabaron por certificar el triunfo de los líderes en solitario de LaLiga.
Los de Hansi Flick respondieron al triunfo el día anterior del Real Madrid para marcharse al parón por Navidad como campeón de invierno, y una renta de cuatro puntos en lo alto de la tabla. Un Barça fuerte que, a la vuelta de las Fiestas, tendrá Cornellà y Supercopa. Los de Marcelino García Toral, que se quedan cuartos con 35 aunque con dos partidos menos, perdonaron en los primeros 10 minutos y perdieron en Liga tras seis victorias seguidas.
Sobre el césped del antiguo Madrigal, y no en Miami, se esperaba un partido de quilates, vibrante por la ambición ofensiva de ambos equipos, y así fue desde el inicio. El Submarino sacó su versión liguera, ni rastro de decepción por las eliminaciones en Champions y Copa del Rey, pero al descanso sí padeció la falta de contundencia.
El Barça quiso atacar y lo hizo, pero atrás regaló, falló en la salida de balón ante la presión amarilla y permitió un puñado de contras de mucho peligro. Pépé y Ayoze Pérez las perdonaron muy claras, con Gerard Martín y Pau Cubarsí errando pases en zona muy comprometida, seguro al menos en los locales Joan García bajo palos.
Los catalanes empezaban a asentarse cuando Raphinha montó la guerra por su cuenta y provocó un penalti de Santi Comesaña con un gran recorte en el área. El propio capitán azulgrana convirtió el 0-1 y poco después tuvo un balón al larguero, aunque el partido, sin centro del campo, se vivió en ambas áreas.
Los de Marcelino llegaron a celebrar el 1-1, de Koundé en propia puerta, pero en fuera de juego de Sergi Cardona, y en una mala cesión de Alejandro Balde, Tajon Buchanan no marcó de milagro de Joan García. La respuesta del Barça fue de Ferran, algo forzado pero solo en su cabezazo, y antes del descanso llegó un segundo golpe para la estabilidad del Submarino: roja a Renato Veiga.
El portugués del Villarreal cazó a Lamine Yamal y Javier Alberola no dudó en expulsarle. A partir de ahí, a los de Marcelino se les complicó la presión tan buena que habían practicado y el Barça se quitó un peso de encima. Así volvió el encuentro tras el descanso, buscando abrir el campo los de Flick, con Lamine generando mucho peligro, y los locales sin poder salir de su campo.
A Luiz Júnior se le acumuló el trabajo y, en una jugada de asedio y remates frustrados, el internacional español fusiló con la puntera el 0-2, castigado de nuevo el equipo de Marcelino por falta de contundencia en las áreas, el debe de las últimas dos derrotas en Champions y Copa. Para entonces, el técnico alemán había metido ya a Marcus Rashford y Robert Lewandowski, aunque el segundo gol despertó algo el orgullo del Villarreal.
Nada más entrar, Mikautadze pidió penalti y La Cerámica, caliente sobre todo por la expulsión, se encendió más si cabe en otra acción de Rafa Marín que no tuvo sanción. Se hizo grande Joan García, quien evitó más emoción. La mala noticia para el Barça fue la posible lesión de Jules Koundé en un partido que se perdió Pedri, como había adelantado Flick en la previa, por molestias.
20MINUTOS.ES – Deportes
