El chavismo libera al hispanovenezolano Melquíades Pulido, dirigente cercano a María Corina Machado

Pulido, de 70 años y que sufre Parkinson, tiene doble nacionalidad, española y venezolana Leer Pulido, de 70 años y que sufre Parkinson, tiene doble nacionalidad, española y venezolana Leer  

Melquíades Pulido García, coordinador de Gestión Pública de Vente Venezuela (VV), partido de María Corina Machado, ya está en libertad, según confirmó el Foro Penal a EL MUNDO. El dirigente, cercano a la Premio Nobel de la Paz, fue capturado a principios de semana por la policía política de Nicolás Maduro cuando hacía ejercicio en la mañana.

Pulido, de 70 años y que sufre Parkinson, tiene doble nacionalidad, española y venezolana.

Con esta liberación, son 20 los españoles que permanecen encarcelados en las mazmorras del chavismo: dos vascos, un canario, un valenciano, ocho hispanovenezolanos y ocho mujeres con doble nacionalidad, la mayoría recluidas en el siniestro Helicoide, la cárcel de la misma policía política, el Servicio Bolivariano de Inteligencia (Sebin), que detuvo durante días a Melquíades. Todos ellos víctimas de la estrategia de rehenes extranjeros impuesta por la revolución o por falsas acusaciones y extorsiones económicas.

«Si bien celebramos la excarcelación de Melquíades Pulido y de José Patines (dirigente sindical de la Cancillería), tras varios días de su detención arbitraria, hasta tanto no se desarticule el aparato represivo y cese la persecución por razones políticas, Venezuela seguirá un conteo cruel de nuevas víctimas de prisión política», denunció la organización Justicia, Encuentro y Perdón.

En los últimos días también han impactado en la opinión pública la detención ilegal de Nicmer Evans, politólogo que dirige el medio de comunicación Punto de Corte, y la condena a 6 años de cárcel con falsas acusaciones del menor Gabriel Rodríguez, de 17 años. El chico fue detenido en enero (cuando contaba con 16 años), cuando salía de la panadería artesanal en la que trabajaba durante sus vacaciones de Navidad. Aquel día presentaba fiebre y se dirigió hasta un centro médico, vestido con ropa deportiva. Pero a pocos metros de la entrada fue capturado por un grupo de militares, que revisaron su teléfono y se lo llevaron detenido.

«Hasta el día de hoy mi hermano sigue preso. Le imputaron los cargos de terrorismo, incitación al odio y cierre de vías públicas. Le violaron el derecho a tener abogado, a graduarse con sus compañeros, a atención médica, porque el primer mes por no tomar agua tuvo llagas en la boca. Mi hermano acabó el Bachillerato dentro de la prisión, obtuvo 18,39 puntos (sobre 20) y fue admitido en la Universidad para estudiar Ingeniería Civil», describió, entre lágrimas, su hermana Zharick.

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