El descontrol sobre la población de jabalíes que se alimentan de basura pone en jaque 8.800 millones

«Miedo en el sector» a que el brote, controlado de momento, se propague y ponga en jaque las exportaciones de la carne española, que sufre las primeras restricciones de países como China o Reino Unido Leer «Miedo en el sector» a que el brote, controlado de momento, se propague y ponga en jaque las exportaciones de la carne española, que sufre las primeras restricciones de países como China o Reino Unido Leer  

La incertidumbre y el miedo acechan al sector de la industria ganadera nacional. Aunque el foco de la Peste Porcina Africana (PPA) en jabalíes silvestres en Cerdanyola del Vallés (Barcelona) está localizado y las medidas de contención «están siendo eficaces», según coinciden el mundo ganadero, existe una «evidente preocupación» por la deriva económica que está empezando a repercutir al conocerse los seis animales afectados (dos casos confirmados y cuatro sospechosos) a día de hoy. En juego, 8.800 millones de euros que cada año factura la industria cárnica española, la mayor productora de Europa y la tercera mundial, capaz de exportar a 104 países, de los cuales 40 de ellos ya han empezado a dar señales de nerviosismo y a restringir los acuerdos que ya estaban cerrados, aunque en las 39 explotaciones barcelonesas que se encuentran dentro del perímetro no se haya detectado ningún caso positivo.

El principal de ellos es China, el principal socio comercial de España, que gasta en cada campaña, sobre todo en la compra de las tripas del porcino, más de 1.000 millones de euros en la compra de nuestros productos cárnicos y que suspendió los contratos con 12 empresas de Barcelona tras conocerse el foco. También anunció restricciones el Reino Unido, que fue el primer país en tomar medidas ya el viernes, y que cada año exporta por valor de 160 millones de euros.

Así las cosas, las autoridades españolas se afanan en estos momentos en que los países con los que hay firmado acuerdos comerciales tomen medidas, en todo caso, que sólo afecten a los productos que tienen su origen en la zona catalana afectada y que no se extienda a toda España, que tiene en la actualidad 400 certificados de exportación de productos porcinos, de los que aproximadamente este lunes quedaron bloqueados alrededor de un tercio. Entre los países que no reconocen la regionalización, es decir, que si se detecta un problema como el que ha pasado en la provincia de Barcelona prohíben cualquier envío de toda España, se encuentran Japón, Malasia, Taiwán, Vietnam o México, que suspenden, por tanto, todas las certificaciones españolas.

El alivio llega porque casi el 60% de las ventas al exterior tiene como destino la UE (unos 5.100 millones), donde se mantiene en estos momentos el comercio sin restricciones, salvo en la zona acotada (20 kilómetros de radio establecido por la Generalitat), donde se han establecido las medidas más restrictivas. El resto de España, incluyendo las principales regiones productores, como Aragón, Castilla y León, Extremadura y la parte no afectada de Cataluña puede continuar exportando desde las más de 80.000 explotaciones ganaderos que existen en España con una cabaña actual de 34 millones de animales para un total de 4,9 millones de toneladas de producción anual, de las que 2,77 están destinadas a las exportaciones y el resto -2,1 millones- se dedica al consumo interno. «No hay problema de desabastecimiento en estos momentos y no va a existir porque la producción nacional es suficiente si el brote sigue controlado y no se extiende», señalan desde la organización COAG. España no sufría este tipo de brote desde 1994, aunque otros países de nuestro entorno han convivido con este problema, como Alemania, Italia, Polonia, Rumania y Hungría, en concreto desde 2020, y todos han seguido manteniendo su producción y las exportaciones gracias al principio de regionalización.

«Estamos muy preocupados», admite Jaume Bernis, ganadero de porcino con producción propia en Cataluña, ejemplo de la preocupación instalada en el sector. Este lunes, tanto Asaja como Unió de Pagesos pidieron a la UME que actuara en toda Cataluña y no sólo en la zona afectada «por el miedo a que la peste se propague». Fuentes del sector consideran que aproximadamente los 1.000 ejemplares de jabalíes que existen en la zona de la Collsera (Barcelona) deberían de ser abatidos. «Es una enfermedad que se propaga muy rápidamente entre los animales silvestres afectados y, por lo tanto, es de prever que al final se contagien todos porque su tasa de mortalidad es del 100% y suele producirse entre los seis y los 20 días después del contagio, por lo que más lógico sería terminar con ellos cuanto antes porque al final van a morir tarde o temprano y es clave que no trasladen la enfermedad más allá del perímetro ahora localizado», apuntan desde el sector, cuyo representantes se reunieron a última hora de ayer con el ministro de Agricultura, Luis Planas, que les envió un mensaje de tranquilidad: «El sector del porcino español es inmensamente responsable y profesional». Igualmente, destacó los trabajos de los servicios veterinarios de la Generalitat de Cataluña, en colaboración con su Ministerio, a la hora de adoptar desde la semana pasada las medidas para intentar impedir la propagación de la enfermedad.

Aunque los análisis de los laboratorios donde se han llevado las muestras de los jabalíes afectados todavía no lo han confirmado, la principal hipótesis que manejan las autoridades es que la peste porcina llegara por el transporte en carretera (por la zona afectada de Barcelona realizan muchas rutas un gran número de camiones) de algún embutido contaminado procedente de algún país europeo donde el brote está activo (el principal foco está en Alemania) y fuera injerido por los jabalíes «que campan a sus anchas por los núcleos urbanos en busca de comida», denuncia el ganadero Jaume Benis.

En este caso, podría ser por haber encontrado entre la basura o arrojado en el suelo un bocadillo de embutido en mal estado. «La mala gestión de la fauna salvaje en estos últimos años ha sido la causante de que padezcamos este virus y esto lo hemos venido denunciando hace mucho tiempo y no se han puesto medidas para ello», se queja. El descontrol de este tipo de animales y su protección excesiva y no regulada, como ha ocurrido también por ejemplo con el lobo, «ha llevado a una superpoblación de esta espacie que esta teniendo estas repercusiones», apunta. Es habitual la estampa en muchas ciudades de España de comprobar cómo estos animales, muchas veces en manada, se acercaban a las ciudades en busca de comidas en los contenedores. «Las medidas de prohibir su caza de forma habitual o en zonas especialmente protegidas, siguiendo las tesis de las asociaciones medioambientalistas, ha provocado todo este problema», señalan en el sector, aliviados, por el momento, porque no hay casos detectados en granjas comerciales y la carne sigue siendo segura para su consumo.

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