El fin del mundo, más cerca que nunca: los científicos atómicos sitúan el reloj del apocalipsis a solo 85 segundos de la medianoche

La humanidad se acerca al abismo empujada, principalmente, por la deriva del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, líder del negacionismo del cambio climático, promotor de energías nucleares caducas o derivadas del petróleo y detonador de nuevos conflictos, como la intervención militar en Venezuela y las amenazas a Groenlandia e Irán. Estas nuevas espuelas de la autodestrucción se han unido al genocidio en Gaza y a la guerra en Ucrania, entre otros conflictos. Con este reparto sobre el escenario mundial, los responsables del Boletín de Científicos Atómicos, que ajustan cada año el simbólico Reloj del Apocalipsis (Doomsday Clock), han situado este año el fin del mundo a solo 85 segundos, cuatro segundos menos que el pasado año y más cerca que nunca del último instante del día. Las razones son la incapacidad de los políticos para atajar los desafíos armamentísticos, biológicos, ecológicos y los creados por la IA, como la desinformación.

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 El comité de expertos, con varios premios Nobel, denuncia la incapacidad de los políticos para atajar los desafíos armamentísticos, biológicos, ecológicos y los creados por la IA, como la desinformación  

La humanidad se acerca al abismo empujada, principalmente, tras la deriva del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, líder del negacionismo del cambio climático, promotor de energías nucleares caducas o derivadas del petróleo y detonador de nuevos conflictos, como la intervención militar en Venezuela y las amenazas a Groenlandia e Irán. Estas nuevas espuelas de la autodestrucción se han unido al genocidio en Gaza y a la guerra en Ucrania, entre otros conflictos. Con este reparto sobre el escenario mundial, los responsables del Boletín de Científicos Atómicos, que ajustan cada año el simbólico el Reloj del Apocalipsis (Doomsday Clock), han situado este año el fin del mundo a solo 85 segundos, cuatro segundos menos que el pasado año y más cerca que nunca del apocalipsis. Las razones son la incapacidad de los políticos para atajar los desafíos armamentísticos, biológicos, ecológicos y los creados por la IA, como la desinformación.

El reloj del fin del mundo se coloca a 85 segundos en 2026 (Líneas)

Este cronómetro del fin de los días es un mecanismo simbólico que utilizan como advertencia los integrantes del Boletín, un grupo de científicos gestado por Albert Einstein y Robert Oppenheimer con varios integrantes del Proyecto Manhattan (el que desarrolló las primeras armas nucleares). Desde hace 79 años, tras analizar el devenir del ejercicio anterior, ajustan las manecillas: en 1947, cuando se puso en hora por primera vez, la humanidad estaba a siete minutos de su medianoche. Desde entonces se ha adelantado 27 veces, incluida la de hoy.

Aunque el cálculo de los integrantes ha recibido críticas por considerar alarmista el modelo de tiempo elegido, la reducción de dimensiones a escalas más comprensibles es una práctica habitual. El geólogo Don Eicher redujo 4.500 millones de años de la Tierra a tan solo uno, por lo que el imperio romano se sitúa a 10 segundos de nuestros días y la llegada de Cristóbal Colón a América a solo tres.

El grupo del Boletín de Científicos Atómicos lo forman expertos de primer nivel, entre ellos varios premios Nobel, que se prestan a un juego de hipótesis con parámetros que incluyen la proliferación de armas nucleares, la crisis climática, las guerras y las amenazas biológicas, como la exposición a enfermedades, y las tecnológicas, como la falta de regulación en la inteligencia artificial. La intención es meramente ejemplarizante, alertar a la población en general, a los responsables políticos y a los científicos de las amenazas para la humanidad y la necesidad de retrasar las manillas con la adopción de modelos de producción y vida menos dañinos para la sociedad y el planeta.

Esta eventualidad se produjo en la década de los noventa, con la caída del bloque soviético y del Muro de Berlín. De esta forma, en 1991, cuando George Bush y Mijaíl Gorbachov firmaron el Tratado de Reducción de Armas Estratégicas y el desarme atómico era posible, las manecillas se quedaron a 17 minutos de la medianoche, 7 minutos antes que el año anterior. Pero desde entonces, y con la salvedad de 2010, el reloj siempre se ha adelantado o, en el mejor de los casos, permanecido estático. En 2007, se incluyó el cambio climático como un peligro grave para la humanidad y ese factor no ha dejado en todos estos años de adelantar las agujas.

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