El nuevo y particular destino del sanatorio donde nació la reina Letizia en Oviedo

Cuando se escriban los próximos libros sobre Letizia Ortiz, o cuando se reediten y amplían los anteriores, habrá un nuevo dato curioso que añadir a su biografía. Y será, además, en las primeras páginas de los mismos. Básicamente porque se refiere a su lugar de nacimiento, a Oviedo. Y en concreto al lugar exacto en el que la futura reina de España vino al mundo el 15 de septiembre de 1972. Porque un lugar emblemático de la capital asturiana, en la que la esposa de Felipe VI vivió hasta su adolescencia, cuando toda su familia decidió trasladarse a Madrid, está a punto de transformarse para siempre.

Se trata del sanatorio en el que nació, un edificio bastante popular en la ciudad ovetense. No le debe su fama exclusivamente a aquellos primeros días, justo después del anuncio de su compromiso con el actual monarca —cuando multitud de periodistas esculcaron en cada detalle de su vida anterior, en especial la más desconocida, antes de su llegada a las pantallas por su labor como, precisamente, periodista—, sino porque se trata de un rincón con mucha historia, si bien es cierto que la efeméride ahora tiene un especial significado para la construcción.

Una, además, que se convertirá en museo. Pero nada relacionado con la monarquía, sino un museo sobre la filosofía. Para entender este curioso e increíble cambio hay que remontarse a 1913, cuando se erige en la zona de Silla del Rey, que por entonces estaba a las afueras de Oviedo, como un chalet diseñado por el arquitecto Julio Galán Carvajal para don José María Vázquez, como explican desde Vanitatis. Nada tiene que ver, por tanto, su funcionalidad entonces con los últimos tiempos, dado que alrededor de su emplazamiento han proliferado los bloques de viviendas.

En 1923 la casa fue comprada por cuatro médicos, Carlos López Fanjul, Pedro Miñor Rivas, Julián Clavería y Francisco Martínez, que fundarían en el mismo el Sanatorio Quirúrgico Asturias. Uno de ellos, Pedro Miñor Rivas, le acabaría dando nombre al centro, que se conoce en Oviedo como el Sanatorio Miñor. Allí han sido miles los ciudadanos que han nacido, dado que tras la compra por parte de los doctores estos decidieron añadir varios pabellones, una ampliación que, si bien mantenía el diseño original —e incluso algunos detalles modernistas que todavía hoy se conservan como un friso de cisnes que se solía pensar que eran cigüeñas debido al uso que se le daría—, haría que hubiese más espacio para dedicarlo a ser un centro sanitario.

De hecho, como recuerdan desde el citado medio, uno de los primeros nombres conocidos en toda España que nacieron en el Sanatorio Miñor fue el de Carmen Franco Poco, la única hija del matrimonio del dictador y Carmen Polo, que vino al mundo el 14 de septiembre de 1926, quedando todavía algo más de una década para que a Carmencita, como se la llamaba, la reconociesen en todo el país, tras el golpe de estado y la posterior dictadura de su padre.

En ese tiempo, el centro médico continuó su labor. Sin embargo, cuando llegó la democracia no pudo hacer frente a los cambios en la sociedad y, en especial, en la política. Ello se debe al impulso de nuevas normativas en materia de sanidad que obligaban a sus responsables a realizar una completa modernización de las instalaciones, algo a lo que no podían hacer frente económicamente. Decidieron, por tanto, ceder el edificio al ayuntamiento de Oviedo, que le fue dando diferentes usos hasta que, en 1998, el consistorio acabó cediéndolo nuevamente a la Fundación Gustavo Bueno.

Fue una cesión, según señalaron en 2019 desde la alcaldía de Wenceslao López, de 50 años. En aquellos años el grupo político Somos intentó desalojar a la fundación del palacete de la Avenida de Galicia, así como los diversos partidos progresistas del pleno han achacado que se haya mantenido a la Fundación Gustavo Bueno, para la que funcionaba como sede, debido a lo que consideraban un uso negligente, gratuito y precario de la construcción.

De hecho, su última reconversión también ha causado polémica dado. Por ejemplo, desde el PSOE se ha incidido en que no tiene sentido que haya de ser el ayuntamiento quien pague los 27 años de deterioro sin que la fundación se aprovechó de la cesión municipal «sin asumir ninguna obligación». Asimismo, es menester recordar que el nieto del filósofo, Lino Camprubí, investigador en la Universidad de Sevilla, publicó hace cuatro años un artículo a cuatro manos jut al también filósofo Javier Pérez Jara, asegurando que la fundación era «una parodia de secta religiosa».

Finalmente, se convertirá en el primer museo nacional dedicado a la filosofía. En concreto, claro, a la figura de Gustavo Bueno, asturiano y toda una institución en Oviedo, y a sus enseñanzas, aunque también se convertirá en un centro de la «Filosofía en español», como ha puntualizado a medios locales Gustavo Bueno Sánchez, hijo del fundador del materialismo filosófico y quien hoy por hoy preside la institución. El antiguo Sanatorio Miñor, por tanto, dará inicio en 2027 —cuando está previsto que abra sus puertas— un nuevo espacio cultural con el que se busca rehabilitar y dotar de nueva vida a un edificio del patrimonio histórico de la capital de Asturias.

En él, no solo se podrá aprender la historia del pensamiento filosófico de Gustavo Bueno, sino que de igual manera se desarrollarán otras actividades relacionadas con dicha disciplina, como exposiciones, conferencias y programas educativos que acerquen al público generalista a la divulgación filosófica.

 En dicho enclave de la capital asturiana también vino al mundo Carmen Franco Polo, única hijo del dictador Francisco Franco.  

Cuando se escriban los próximos libros sobre Letizia Ortiz, o cuando se reediten y amplían los anteriores, habrá un nuevo dato curioso que añadir a su biografía. Y será, además, en las primeras páginas de los mismos. Básicamente porque se refiere a su lugar de nacimiento, a Oviedo. Y en concreto al lugar exacto en el que la futura reina de España vino al mundo el 15 de septiembre de 1972. Porque un lugar emblemático de la capital asturiana, en la que la esposa de Felipe VI vivió hasta su adolescencia, cuando toda su familia decidió trasladarse a Madrid, está a punto de transformarse para siempre.

Se trata del sanatorio en el que nació, un edificio bastante popular en la ciudad ovetense. No le debe su fama exclusivamente a aquellos primeros días, justo después del anuncio de su compromiso con el actual monarca —cuando multitud de periodistas esculcaron en cada detalle de su vida anterior, en especial la más desconocida, antes de su llegada a las pantallas por su labor como, precisamente, periodista—, sino porque se trata de un rincón con mucha historia, si bien es cierto que la efeméride ahora tiene un especial significado para la construcción.

Una, además, que se convertirá en museo. Pero nada relacionado con la monarquía, sino un museo sobre la filosofía. Para entender este curioso e increíble cambio hay que remontarse a 1913, cuando se erige en la zona de Silla del Rey, que por entonces estaba a las afueras de Oviedo, como un chalet diseñado por el arquitecto Julio Galán Carvajal para don José María Vázquez, como explican desde Vanitatis. Nada tiene que ver, por tanto, su funcionalidad entonces con los últimos tiempos, dado que alrededor de su emplazamiento han proliferado los bloques de viviendas.

En 1923 la casa fue comprada por cuatro médicos, Carlos López Fanjul, Pedro Miñor Rivas, Julián Clavería y Francisco Martínez, que fundarían en el mismo el Sanatorio Quirúrgico Asturias. Uno de ellos, Pedro Miñor Rivas, le acabaría dando nombre al centro, que se conoce en Oviedo como el Sanatorio Miñor. Allí han sido miles los ciudadanos que han nacido, dado que tras la compra por parte de los doctores estos decidieron añadir varios pabellones, una ampliación que, si bien mantenía el diseño original —e incluso algunos detalles modernistas que todavía hoy se conservan como un friso de cisnes que se solía pensar que eran cigüeñas debido al uso que se le daría—, haría que hubiese más espacio para dedicarlo a ser un centro sanitario.

De hecho, como recuerdan desde el citado medio, uno de los primeros nombres conocidos en toda España que nacieron en el Sanatorio Miñor fue el de Carmen Franco Poco, la única hija del matrimonio del dictador y Carmen Polo, que vino al mundo el 14 de septiembre de 1926, quedando todavía algo más de una década para que a Carmencita, como se la llamaba, la reconociesen en todo el país, tras el golpe de estado y la posterior dictadura de su padre.

En ese tiempo, el centro médico continuó su labor. Sin embargo, cuando llegó la democracia no pudo hacer frente a los cambios en la sociedad y, en especial, en la política. Ello se debe al impulso de nuevas normativas en materia de sanidad que obligaban a sus responsables a realizar una completa modernización de las instalaciones, algo a lo que no podían hacer frente económicamente. Decidieron, por tanto, ceder el edificio al ayuntamiento de Oviedo, que le fue dando diferentes usos hasta que, en 1998, el consistorio acabó cediéndolo nuevamente a la Fundación Gustavo Bueno.

Fue una cesión, según señalaron en 2019 desde la alcaldía de Wenceslao López, de 50 años. En aquellos años el grupo político Somos intentó desalojar a la fundación del palacete de la Avenida de Galicia, así como los diversos partidos progresistas del pleno han achacado que se haya mantenido a la Fundación Gustavo Bueno, para la que funcionaba como sede, debido a lo que consideraban un uso negligente, gratuito y precario de la construcción.

De hecho, su última reconversión también ha causado polémica dado. Por ejemplo, desde el PSOE se ha incidido en que no tiene sentido que haya de ser el ayuntamiento quien pague los 27 años de deterioro sin que la fundación se aprovechó de la cesión municipal «sin asumir ninguna obligación». Asimismo, es menester recordar que el nieto del filósofo, Lino Camprubí, investigador en la Universidad de Sevilla, publicó hace cuatro años un artículo a cuatro manos jut al también filósofo Javier Pérez Jara, asegurando que la fundación era «una parodia de secta religiosa».

Finalmente, se convertirá en el primer museo nacional dedicado a la filosofía. En concreto, claro, a la figura de Gustavo Bueno, asturiano y toda una institución en Oviedo, y a sus enseñanzas, aunque también se convertirá en un centro de la «Filosofía en español», como ha puntualizado a medios locales Gustavo Bueno Sánchez, hijo del fundador del materialismo filosófico y quien hoy por hoy preside la institución. El antiguo Sanatorio Miñor, por tanto, dará inicio en 2027 —cuando está previsto que abra sus puertas— un nuevo espacio cultural con el que se busca rehabilitar y dotar de nueva vida a un edificio del patrimonio histórico de la capital de Asturias.

En él, no solo se podrá aprender la historia del pensamiento filosófico de Gustavo Bueno, sino que de igual manera se desarrollarán otras actividades relacionadas con dicha disciplina, como exposiciones, conferencias y programas educativos que acerquen al público generalista a la divulgación filosófica.

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