
Christine y Michael Chard son conocidos por ser de los primeros ingleses en llegar a Bédar hace aproximadamente 15 años, un municipio almeriense de poco más de 900 habitantes con gran proporción de extranjeros. Ambos tienen unos 70 años y hacen vida social con el resto de vecinos. En este momento son dos de los nombres con los que trabajan los servicios de emergencia que tratan de hallar su paradero después del incendio de Los Gallardos, en Almería. Hasta el momento se han encontrado 12 fallecidos, aunque la primera autopsia no ha dado resultados determinantes para confirmar la identidad, el sexo ni la edad de ninguno de ellos. Además, 23 personas siguen sin estar localizadas, pero solo se han puesto siete denuncias por desaparición.
La pareja fue de las primeras extranjeras en llegar a Bédar hace 15 años
Christine y Michael Chard son conocidos por ser de los primeros ingleses en llegar a Bédar hace aproximadamente 15 años, un municipio almeriense de poco más de 900 habitantes con gran proporción de extranjeros. Ambos tienen unos 70 años y hacen vida social con el resto de vecinos. En este momento son dos de los nombres con los que trabajan los servicios de emergencia que tratan de hallar su paradero después del incendio de Los Gallardos, en Almería. Hasta el momento se han encontrado 12 fallecidos, aunque la primera autopsia no ha dado resultados determinantes para confirmar la identidad, el sexo ni la edad de ninguno de ellos. Además, 23 personas siguen sin estar localizadas, pero solo se han puesto siete denuncias por desaparición.
El matrimonio fue visto por última vez en el Paraje del Curato, una zona de 16 chalets de obra nueva con piscina diseminados por la falda de un monte al noreste del pueblo, bastante alejada del núcleo urbano. El lugar es de monte bajo, muchos matorrales que arden a gran velocidad y pocos árboles, como toda la zona afectada por el incendio. Una vecina los vio junto a un grupo de personas entrando por un camino de tierra, pero el camino no tenía salida. Ella les ofreció resguardarse en su casa, usar la piscina si era necesario refugiarse de las llamas, pero no quisieron. Es el relato que cuentan los vecinos, aunque la testigo, todavía muy consternada, no se lo ha confirmado a este diario. En ese sendero la Guardia Civil ha encontrado a ocho de los 12 fallecidos.
Un hostelero que no quiere dar su nombre señala que la pareja siempre iba mucho a comer a todos los restaurantes del pueblo, que se les ve por la calle cuando van al supermercado y que ambos hacen mucha vida social con el resto de vecinos. “Son amables, muy simpáticos”, dice.
El matrimonio es un ejemplo de lo difícil que está siendo localizar a las personas que han desaparecido y determinar quiénes de ellos siguen con vida. Solo hay dos formas de saber cuántas de las personas que se están buscando pueden simplemente haberse ido del lugar a salvo, sin avisar a nadie. Una de ellas es peinar a fondo la zona. Los agentes de la Guardia Civil van marcando con una equis de pintura amarilla los caminos por los que han pasado y los coches calcinados a los que se han asomado. La otra tarea consiste en identificar los cuerpos, algo que está siendo extremadamente difícil. Según fuentes de la investigación, los cadáveres encontrados hasta ahora estaban “completamente calcinados”, lo que impide reconocerlos a simple vista, incluso saber si eran hombres, mujeres o niños, señalan estas fuentes.
En otras situaciones, la identificación puede hacerse con la huella dactilar, pero en este caso no es posible porque el fuego las ha borrado. Así que el único método posible es mediante muestras de ADN. “Las muestras biológicas recogidas de todos ellos han sido trasladadas a Madrid en un helicóptero”, comunican desde el Servicio de Criminalística de la Guardia Civil. El problema de este método es que es necesario tener a un familiar para comparar ambas muestras, establecer el parentesco y confirmar la identidad del fallecido. “Casi todos eran personas extranjeras y eso dificulta la identificación”, señala Luis Ortega, jefe de la Zona IV de la Guardia Civil.
En este caso es más complicado localizar a las familias. Pese a que se han encontrado 12 cuerpos y no se ha conseguido localizar a 23 personas, solo han llegado hasta ahora siete denuncias oficiales. Sin esas denuncias, es mucho más difícil que los investigadores den con quien tienen que hablar para extraer una de estas muestras.
Hasta que las pruebas permitan poner nombre a los cuerpos, los investigadores seguirán trabajando con dos listas incompletas: la de quienes todavía no han sido localizados y la de las víctimas que aún no han podido ser identificadas. Entre ambas permanecen, por ahora, Christine y Mikel Chard.
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