Después de dos años cerrado a cal y canto por obras, el Museo Goya de la Fundación Ibercaja renace, ampliado y modernizado, un fin de semana de celebración en Zaragoza por el día del Pilar. Una de sus novedades, la misma fachada —grabada con detalles de la obra del pintor— se abre a la misma plaza de la Basilíca, por la calle Santiago de la capital aragonesa, por donde este puente de la Hispanidad circularán miles de personas.
La Fundación Ibercaja amplia y reforma el palacete renacentista que lo alberga y que contiene todos los grabados del pintor universal
Después de dos años cerrado a cal y canto por obras, el Museo Goya de la Fundación Ibercaja renace, ampliado y modernizado, un fin de semana de celebración en Zaragoza por el día del Pilar. Una de sus novedades, la misma fachada —grabada con detalles de la obra del pintor— se abre a la misma plaza de la Basilíca, por la calle Santiago de la capital aragonesa, por donde este puente de la Hispanidad circularán miles de personas.
La Fundación Ibercaja, propietaria del Museo Goya, que está de 150 aniversario, quiso celebrarlo con esta reforma integral que les permitirá, además, llegar al bicentenario del pintor (2028) con una instalación más grande —de 3.700m a 4.660 de exposición— y mucho más moderna, “que respeta también el patrimonio del propio palacio del siglo XVI”. Para ello se hicieron con un solar anexo, y han incorporado también nuevas tecnologías, “respetando y complementando, pero no arrollando la obra de Goya, que aquí es lo esencial”, subraya Mai Forcén, directora del museo.
Hasta siete experiencias tecnológicas incluye el nuevo museo, como una sala inmersiva donde puede verse y sentirse el universo del genio de Fuendetodos, gafas virtuales o un panel de geolocalización y descripción de las obras del pintor que permite ver y conocer los detalles de cada pintura. Pero la directora insiste, “este no es un museo tecnológico, la tecnología solo acompaña y da contexto, estos son sus dos únicos objetivos”. Porque lo esencial sigue siendo la producción del pintor aragonés que acoge sobre todo el Salón Dorado de este palacete, además de la sala de grabados, coherente forma y fondo, a la negrura de sus trazos y temática. O la renovada sala de estampas que ha permitido ampliar la colección expuesta incorporando las Copias de Velázquez (1778-1785) realizadas por Goya y otra serie nunca antes expuesta hasta ahora.
De la misma opinión es el arquitecto Sergio Sebastián, cuyo estudio zaragozano firma esta renovación. “Es un museo que permite redescubrir la obra de Goya y si el visitante sale del edificio recordando más a Goya que al propio edificio, la arquitectura estará bien hecha”. Para conseguirlo, se ha revestido de piedra caliza de Lisboa, tratada en un taller de Pontevedra, que imprime luz y favorece la acogida de los cuadros.

Y esas obras ahora son muchas más. Para celebrar la reapertura y reforma del museo, la Fundación Ibercaja ha traído hasta Zaragoza hasta casi medio centenar de obras de Goya que estaban repartidas por medio mundo. Solo Goya. El Arte de ver, comisariada por Luis Fernández-Galiano, incluye piezas como La Duquesa de Alba, El quitasol, La Tirana, El albañil herido, La Merienda, y Autorretrato en el taller, que se han traido de los cercanos el Prado, el Thyssen y la National Gallery, la galeria de los Uffizi, la Hispanic Society, el museo Nacional de Oslo, el Detroit Institute of Arts, el Museo de Arte e Sao Paolo, el Museum of Fine Arts de Budapest, asi como de colecciones privadas como la de Juan Abelló. “Da para escribir un libro lo que ha costado traerlas”, reconoce satisfecha Forcén.
Este casi medio centenar de obras de Goya nunca antes habían sido expuestas de forma conjunta y conforman un recorrido sobre la singular mirada del artista sobre la realidad y sus acontecimientos, que podrá verse hasta el 10 de enero. Además, el museo ha incorporado a sus fondos hasta 13 tablas y una caja de apuntes de Joaquin Sorolla “que dialoga con el propio Goya” o un enorme lienzo sobre seda del cubano Roberto Fabelo, impresionante, recreando su particular Sueño de Goya.
Las obras el nuevo museo Goya también albergan un pequeño tesoro, una biblioteca o Centro de Estudios Francisco de Goya, con más de 1.400 volúmenes especializados y fondos documentales procedentes de colecciones de referencia como la de la Academia de Nobles y Bellas Artes de San Luis o la de Federico Torralba, que aspira a consolidarse como parada clave para el estudio del pintor. Y para tomar el aire, un lujo de terraza con vistas a las torres del Pilar.

En este momento, con toda la serie de sus grabados y sus 33 goyas, este museo es, solo después del Prado, el que expone más obras del pintor aragonés más universal.
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