EL PAÍS puso en marcha en 2018 una investigación de la pederastia en la Iglesia española y tiene una base de datos actualizada con todos los casos conocidos. Si conoce algún caso que no haya visto la luz, nos puede escribir a: abusos@elpais.es Si es un caso en América Latina, la dirección es: abusosamerica@elpais.es
León XIV da un paso inédito en la respuesta a la pederastia y abusos sectarios con el envío de un comisario que atenderá directamente a los afectados en el caso del grupo ultraconservador
EL PAÍS puso en marcha en 2018 una investigación de la pederastia en la Iglesia española y tiene una base de datos actualizada con todos los casos conocidos. Si conoce algún caso que no haya visto la luz, nos puede escribir a: abusos@elpais.es. Si es un caso en América Latina, la dirección es: abusosamerica@elpais.es.
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El papa León XIV ha dado un paso inédito y enérgico que confirma que no solo sigue la línea de Francisco en la lucha contra la pederastia y los abusos de todo tipo en la Iglesia, sino que incluso va más allá que su predecesor. Lo ha hecho en uno de los expedientes más complejos, pero que conoce muy bien: el escándalo del poderoso grupo ultraconservador Sodalicio de Vida Cristiana de Perú, presente en muchos países latinoamericanos y que fue disuelto por Francisco en enero de 2025. Al igual que en España, la Santa Sede ha presionado para agilizar la indemnización de las víctimas, pero en este caso la novedad es que el propio Vaticano abrirá directamente en Perú en mayo un canal de escucha para acordar resarcimientos. Tanto por agresiones sexuales como por abusos de autoridad y sectarios, y lo hará con el dinero y los bienes incautados a esta organización, una iniciativa excepcional que abre un precedente ante otras entidades similares. Como en el caso español, León XIV desea dejar el caso en vías de solución antes de su visita a Perú, posiblemente a final de año.
El Sodalicio ha admitido hasta ahora al menos 83 víctimas y afirma que ha pagado 5,3 millones de dólares en compensaciones, pero ahora podrían surgir muchas más que siguen ocultas. La decisión se ha hecho pública este miércoles, madrugada en España, en una nota de la Conferencia Episcopal Peruana (CEP), que incluye un largo comunicado del comisario especial del Papa en este asunto, el sacerdote español Jordi Bertomeu. Pertenece al Dicasterio de Doctrina de la Fe y desde hace años se ha convertido en el principal investigador que el Vaticano envía a abordar escándalos de pederastia, desde que Francisco lo mandó a Chile en 2018.
En el verano de 2023 fue enviado de nuevo a Perú junto a monseñor Charles Scicluna, otro peso pesado en la lucha contra los abusos, y comenzó una batalla en la que ha sufrido incluso ataques personales, mediáticos y judiciales del entramado del Sodalicio, afín a medios de ultraderecha y con conexiones en España. También ha sufrido campañas de acoso el propio León XIV, que cuando era obispo en Perú fue decisivo para sacar a la luz el caso y antes del cónclave recibió acusaciones de supuesto encubrimiento de un caso de pederastia en Chiclayo.

Bertomeu, por otra parte, fue acusado la semana pasada de pasividad por las víctimas de los jesuitas en Bolivia, caso destapado por EL PAÍS, pero la Conferencia Episcopal Boliviana (CEB) difundió el martes una nota aclaratoria en la que niega que hubiera tenido ningún papel en la investigación de ese caso. Cuando Bertomeu fue al país andino, solo realizó labores de formación en prevención y gestión de abusos, además de una visita a una comunidad religiosa, sin relación con el caso de los jesuitas, pues no lleva este expediente. Consultado al respecto por este diario, Bertomeu no ha querido hacer declaraciones.
El caso del Sodalicio es similar al de los Legionarios de Cristo, barridos por el escándalo de abusos, empezando por su fundador, el mexicano Marcial Maciel, aunque la organización logró sobrevivir con Juan Pablo II y Benedicto XVI. Pero con el Sodalicio, Francisco optó por liquidarlo, por un razonamiento clave que ligaba los rasgos sectarios y el carisma del grupo a los abusos cometidos. Esta organización contaba con cuatro distintas entidades, todas ellas disueltas “por ausencia de un carisma de origen divino en sus miembros”, según el decreto de 2025.
Fundado en 1971 por Luis Fernando Figari, inspirado en la Falange española, el Sodalicio se extendió por las clases adineradas peruanas y construyó un imperio económico muy influyente. Según investigaciones periodísticas de medios peruanos, su valor se eleva a 1.000 millones de dólares en el sector inmobiliario, industrial, minería, colegios y sanidad, y con un presunto sistema de blanqueo de dinero a través de paraísos fiscales de Panamá e Islas Vírgenes. El apoyo de Francisco y León XIV a los periodistas que lo sacaron a la luz fue decisivo. En otro gesto insólito, el Papa se reunió hace dos semanas con el periodista Gareth Gore, autor de un polémico libro sobre el Opus Dei, en el que describe la Obra como “una secta abusiva”.

Bertomeu explica en su comunicado que entre el 4 y 22 de mayo abrirá en la nunciatura apostólica de Perú un “canal de primera escucha, en el marco de una nueva misión especial de carácter diplomático, dirigido a aquellas personas que se consideren víctimas no debidamente resarcidas” del Sodalicio. Se trata de una ventana de fechas para ayudar a todas las víctimas a salir a la luz y gestionar las indemnizaciones, y después de esa fecha no se atenderán más reclamaciones. Las personas que deseen acudir a esta oficina pueden llamar por teléfono al número +51 913200064 o bien pueden comunicar su caso en el correo electrónico comisario.pontificio.scv@gmail.com. El comisario se compromete a dar una respuesta en el plazo de tres meses.
Para pagar las indemnizaciones, precisa Bertomeu, recurrirá al “valor consolidado de los bienes muebles y los ingresos obtenidos por la enajenación de los bienes inmuebles pertenecientes” al Sodalicio. La investigación interna se ha centrado también en rastrear los fondos ocultos de la entidad, y la nota detalla que el Vaticano exigió la entrega del inventario de todos los bienes y su archivo completo, que fueron entregados en la nunciatura peruana el pasado 19 de febrero.
Una vía de investigación novedosa
El comunicado enumera expresamente abusos físicos, sexuales y espirituales “mediante la instrumentalización, en el fuero externo, de la información obtenida en el ámbito de la dirección espiritual”. También cita abusos de conciencia “a través de prácticas de carácter sectario orientadas a quebrantar la voluntad de los subordinados”, y abusos de autoridad, como “acoso en el entorno laboral, encubrimiento de ilícitos institucionales y acceso indebido a comunicaciones”, y de naturaleza económica. Se trata de precisiones importantes, porque es una tipología muy amplia con la que el Vaticano está asumiendo abusos que hasta ahora no siempre se consideraban.
También es muy novedoso cómo se ha llevado a cabo el proceso, una idea impulsada por Francisco. Para hacer justicia con las víctimas, no se ha utilizado la vía penal canónica, llena de obstáculos y en la que a menudo se esconden obispos y órdenes para no actuar, como en el caso de España. En esta ocasión se ha recorrido una vía administrativa, disciplinar, con una base simple y efectiva, el canon 128: “Todo aquel que causa a otro un daño ilegítimamente por un acto jurídico o por otro acto realizado con dolo o culpa, está obligado a reparar el daño causado”. Es decir, moralmente la Iglesia debería reparar el daño siempre, sin ocultarse en argucias legales internas.
Bertomeu supervisará también la situación de los sacerdotes del Sodalicio, que no dependían de un obispo, sino que iban por libre, como sucede en el Opus Dei. Tenían por superior a un laico, Luis Fernando Figari que, como se ha demostrado luego, era un agresor sexual. Dejó el cargo en 2010, pero sus sucesores también han sido acusados de abusos o encubrimiento. El Vaticano ahora desea examinar “caso por caso” antes de incardinar de nuevo a estos sacerdotes. “Si en algún caso se ha procedido a dicha incardinación sin contar con la previa autorización de la Santa Sede, el obispo interesado se servirá contactar al comisario apostólico para determinar el modo de proceder”, señala la nota.
Amenazas al investigador vaticano
El último punto del comunicado es llamativo, porque hace alusión, precisamente, a las hostilidades a las que Bertomeu se ha enfrentado estos dos años: “Se exhorta, finalmente, a las personas físicas, jurídicas o cualquier otra instancia que pretendan interferir nuevamente en el procedimiento en curso —incluidos los inadmisibles intentos de obstrucción de carácter mediático o judicial (…)—, a abstenerse de incurrir de nuevo en cualquier conducta que pueda interferir en el adecuado desarrollo de unas actuaciones que tienen como único objetivo ofrecer una justa reparación del daño causado a las víctimas”.
La tensión con la que se vive todo este proceso en los exmiembros del Sodalicio es patente en la reacción del que fue uno de sus militantes destacados, el periodista Alejandro Bermúdez, expulsado por el Papa en 2024. En redes sociales ha publicado un comentario iracundo contra el comisario vaticano con este título: “Guárdate tus amenazas, Bertomeu, porque las vas a pagar”. Se muestra indignado sobre todo por las trabas a la incardinación de curas del Sodalicio, y tras proferir insultos y amenazas contra el sacerdote español, prosigue: “Quiero que te quede claro, Bertomeu: estás en la mira ahora más que nunca, y lo seguirás estando; no por odio ni por venganza, sino por justicia”.
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