Una delegación empresarial visita Israel por primera vez en últimos dos años Leer Una delegación empresarial visita Israel por primera vez en últimos dos años Leer
«Mi objetivo es aprender y si es posible hacer intercambios. Me interesan proyectos relacionados, por ejemplo, con Inteligencia Artificial (IA), reciclaje y medio ambiente», dice Francisco Cuenca en el marco de la primera visita oficial de una delegación empresarial española a Israel en los últimos dos años marcados por las pésimas relaciones bilaterales en torno a la ofensiva militar en la Franja de Gaza en respuesta al ataque de Hamas del 7 de octubre del 2023.
Preguntamos a este empresario vinculado a instalaciones industriales, si no teme críticas por venir a Israel. «No, no estoy haciendo nada ilícito. Boicotear sí lo es. Nosotros no tenemos ningún vínculo político. Yo miro por mi negocio y para mantenerlo tras 35 años», contesta en Tel Aviv.
Con las relaciones diplomáticas en su peor momento desde su establecimiento en 1986, la relación comercial (intercambios económicos por valor aproximado de 2.500 millones de euros) lidia con peticiones de boicot en España de las que son partícipes muchos en el ejecutivo de Pedro Sánchez.
«Me parece fatal. El Gobierno debe gobernar y legislar para que todos estén mínimamente bien y no meterse en temas que no les incumbe. Además, lo que hemos visto en Israel no tiene nada que ver con lo que nos cuentan allí. Es innegable que hay un conflicto pero no cuentan toda la verdad», comenta Cuenca.
La visita de CONPYMES, iniciada este domingo, incluye encuentros con representantes del sector tecnológico-especialmente IA y ciberseguridad- del Ministerio de Economía e Industria, el Instituto de Exportación Israelí, el Centro Peres por la Innovación y Paz y la Cámara de Comercio Israel-España y la firma de un acuerdo para impulsar la relación entre pequeñas y medianas empresas de ambos países.
«Cuando surgió la posibilidad de venir gracias a la embajada israelí en España, no me lo pensé dos veces porque nuestra misión es defender los intereses de las empresas españolas. Con el alto el fuego alcanzado, era una importante oportunidad puesto que, según Exteriores, más de 2.500 empresas españolas exportan a Israel. Creímos necesario apoyar a empresarios y reforzar las relaciones comerciales con Israel», cuenta el presidente de CONPYMES, José María Torres, explicando que representan a más de 2,1 millones de pymes y autónomos en España.
«Estamos para facilitar que las empresas puedan vender libremente donde quieran. Nos abrieron las puertas en todos los sitios. El objetivo es conocer de cerca el ecosistema de Israel y ver cómo ayuda a las empresas. Sería bueno que España y otros emularan el ecosistema de innovación de Israel, uno de los que dedica más recursos de su PIB a innovación», apunta.
Torres muestra su desacuerdo con «llamamientos de boicot que sirvan para generar odio». «Hubo alto el fuego y se trabaja para la paz por lo que no creo que generar odio contribuya. Las empresas que conozco quieren seguir manteniendo relaciones con Israel y no están supeditadas a las decisiones que pueda tomar el Gobierno de España o de Israel», indica a EL MUNDO.
«Como emprendedor y empresario, siempre me sentí atraído por la cultura innata emprendedora del pueblo judío en general y de la sociedad israelí en particular. Verlo aquí impresiona», confiesa el abogado barcelonés Jorge Fuset elogiando su mentalidad sobre innovación y emprendimiento. «En España, por desgracia, solo una parte de la sociedad se siente atraída por el emprendedurismo en el sentido de saber conllevar el riesgo». Lamenta «el desconocimiento que existe en España sobre el judaísmo e Israel» y apunta «un interés en utilizar el tema de Israel como arma política para consumo interno».
«Estoy muy contenta con la visita de esta delegación española porque da esperanza de construir puentes», asegura Emma Vardimon, directora encargada de inversores en el Start Up Nation Central. En la sede de esta plataforma que conecta el mundo con el ecosistema tecnológico de su país, admite que startups le dijeron que dejan de trabajar con ellas porque son israelíes.
Las críticas internacionales a la ofensiva en la devastada Gaza llegaron acompañadas por algunos boicots. «No hubo demasiado contacto con España. Sabemos que su Gobierno se expresó de forma rotunda contra Israel lo que me imagino dificulta al sector comercial tener una relación. Yo pido a los españoles que hablen con startups y emprendedores israelíes para conocer su posición. Cada uno recibe noticias de diferente forma», nos explica. Aclara que «las startups israelíes seguirán dando resultados. No es casual que el 15% de la fuerza laboral de NVIDIA se encuentra en Israel. Una empresa privada que necesita buena tecnología hará al final el acuerdo con startups de Israel».
Gerardo Sánchez tiene empresas en diferentes sectores como moda y logística. «Trabajamos para empresas de lujo de moda y en este proceso de internacionalización que focalizamos a Europa, creemos interesante venir a Israel. Aunque no está entre nuestros objetivos a corto plazo ya que el proyecto arranca en enero del 2026, no está de más informarse sobre otras líneas geográficas», afirma que se declara «maravillado» por lo visto.
Sánchez niega que haya gran hostilidad en España hacia Israel como muchos israelíes lamentan en el último año: «No se trata del problema de Israel ni de Palestina sino de un asunto interno español en el que el gobierno se ha escorado mucho a la izquierda debido a necesidades electorales».
Como el resto de la delegación, Alfredo Izquierdo Giménez es barcelonés aunque desde hace 18 años vive en Milán donde fundó una firma de abogados y economistas para ayudar a la internacionalización de empresas españolas en Italia y ahora también a inversores italianos con intereses en España. «A partir del alto el fuego, puede haber un cambio geopolítico en el que Israel puede tener un papel muy importante de puente entre el mundo más oriental, países árabes ricos y la economía de Estados Unidos y Europa», pronostica.
Y destaca que en las reuniones en Israel la política va por un lado y el comercio por el otro. «Es importante entenderlo en Europa donde hay una hiperbolización de la política como que debe influir a todo. La política debe facilitar comercio e industria. Es el progreso de la humanidad. Sin comercio, industria e intercambio, no hay progreso ni diálogo y por lo cual hay más posibilidad de conflicto», concluye.
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