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Las situaciones se repiten. Se repiten los jefes inaguantables, pero los subordinados, haciendo uso de libertad y con más o menos preocupación, toman sus medidas..
Me cuenta una amiga que tiene un jefe impresentable, además de inaguantable. Todo lo que propone ella, ya se le ha ocurrido a él. Lo que pasa es que se le ocurrió antes y no lo dijo. Solo lo dice a posteriori, cuando a ella se le ocurre. Ella ha decidido irse de la empresa.Se va muy amablemente, agradeciendo todo lo que él ha hecho por ella porque «no conviene dejar descontentos a tu espalda».
Viene a cenar un amigo mío, trumpista hasta la médula. Todo lo que hace Trump está bien. Ya iba siendo ahora de poner en orden el mundo. Porque eso es lo que está haciendo. Ya sabe que de vez en cuando se le va la mano, como le ha pasado en Minneapolis.
Ya sabe que se está metiendo con Europa y despreciando a los gobernantes europeos, pero esto hacía falta y ayudará a la construcción de Europa. Que acabará de algún modo la guerra de Ucrania y qué bonito aceptar el gesto de la señora Machado compartiendo con él premio Nobel de la paz.
Se me ocurre ir al bar de siempre, sin acordarme de que me encontraré con los clientes de siempre. Uno de ellos se me lanza: «¿has visto al asesino?» Se está refiriendo a Donald Trump. Lo de Minneapolis es un asesinato y todo lo demás, producto.
«Yo lo echaría», dice mi amigo, de una mente desequilibrada. Y yo también, pienso yo.
Vuelvo a pensar que hay empresarios y hay directivos. Le echaría si fuera un empleado mío. O sea, un directivo. El empresario pone su dinero. El directivo pone su preparación, qué puede ser muy buena y muy mala a la vez. La muy buena se veía antes en el currículum. Ahora se ve en Linkedin. La muy mala se ve en la vida diaria, cuando esta persona exhibe una falta de virtudes humanas que hace que sea muy difícil trabajar con él.
El empresario puede echar al directivo. Trump es un directivo que puede ser despedido normalmente al cabo de cuatro años y excepcionalmente a lo largo de la duración de su empleo.
Cómo es natural, hay más directivos que empresarios. Hay más empleados que señores que se jueguen su dinero. Normalmente, los directivos salen más en Expansión. Con frecuencia los directivos pertenecen a las asociaciónes de empresarios, en las que son admitidos e incluso pueden llegar a ocupar puestos importantes. Pero no podemos olvidar que son distintos, que Sánchez es un empleado nuestro y que Trump es un empleado de los americanos, aunque vistas su influencia, quizás nosotros estamos pagándole una parte de su sueldo.
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