El jefe del poder judicial promete acelerar los juicios de los detenidos en las protestas Leer El jefe del poder judicial promete acelerar los juicios de los detenidos en las protestas Leer
El régimen iraní ha dado un paso más en la represión de las protestas antigubernamentales y podría ejecutar este miércoles al primer manifestante, sentenciado a muerte en un juicio extremadamente opaco en el que se le privó de acceder a un abogado. En medio del bloqueo de internet en el que está sumido el país desde hace casi una semana, las autoridades han reprimido con violencia las movilizaciones. Según un alto cargo del gobierno, 2.000 personas han muerto en las protestas desde finales de diciembre, mientras que las ONG aumentan la cifra a más de 2.500.
Es gracias al trabajo de estas organizaciones sobre el terreno que ha salido a la luz el caso de Erfan Soltani, un joven de 26 años que participó en las movilizaciones y fue posteriormente detenido en una redada en su domicilio el pasado jueves 8 de enero.
Su familia fue notificada sobre su arresto cuatro días más tarde, según informaron sus allegados a la ONG Hengaw, que tiene un observatorio de derechos y procesos judiciales en el país. Cuando la familia recibió noticias sobre Soltani, su sentencia ya estaba dictada y la ejecución programada para este miércoles 14 de enero. El joven se encuentra en la prisión más grande del país, Ghezel Hesar, al oeste de Teherán. Durante todo el proceso judicial ha sido privado de sus derechos fundamentales, incluido el acceso a un abogado, pese que su hermana es letrada y se ofreció a representarlo legalmente.
Hengaw informó en un comunicado a medio día que «no hay información confirmada disponible sobre la situación actual» de Soltani debido al apagón en las telecomunicaciones y las dificultades para contactar a la familia. Sus allegados señalaron que se desplazaron este miércoles a la prisión de Ghezel Hesar en un intento de frenar la ejecución.
Se desconoce además los detalles de la sentencia de Soltani. Las autoridades han detenido a más de 10.000 personas desde finales de diciembre por participar en las protestas. Los manifestantes han sido descritos por el régimen como «alborotadores» y «terroristas» que trabajan para los «enemigos» del país, es decir, Estados Unidos e Israel.
Esta mañana, el jefe del poder judicial, Gholamhossein Mohseni-Ejei, prometió acelerar los juicios de los detenidos durante las protestas, durante una visita a uno de los centros de detención donde permanecen decenas de manifestantes. «Si se deben tomar medidas, deben tomarse ya», declaró a los medios. «Si se retrasa dos o tres meses, no tendrá el mismo impacto. Lo que hay que hacer debe hacerse con rapidez«, aseguró, sugiriendo que condenas duras podrían ahuyentar a la población de las calles.
Por el momento, se desconoce si otros manifestantes han sido condenados a muerte. En las protestas del año 2022, desatadas tras la muerte de una joven detenida por no llevar el velo islámico, más de una decena de manifestantes fueron ejecutados. Sin embargo, los procesos judiciales se llevaron a cabo meses más tarde, a diferencia de las movilizaciones actuales.
Las ejecuciones podrían ser una nueva línea roja para el presidente estadounidense, Donald Trump, que lleva semanas amenazando con intervenir en Irán si se recrudece la represión de las protestas. «Veremos cómo le va eso a Irán», declaró Trump a una pregunta sobre las ejecuciones en Irán. «No va a salir bien».
Un alto funcionario iraní ha advertido de nuevo que Teherán responderá atacando bases estadounidenses en Oriente Próximo si Washington interviene en el país. «Teherán ha informado a los países de la región, desde Arabia Saudí y Emiratos Árabes Unidos hasta Turquía, que las bases estadounidenses en esos países serán atacadas si EEUU ataca a Irán», añadió la fuente.
Tras estas declaraciones, se desalojó a parte del personal de la base estadounidense de Al Udeid en Qatar -informó Reuters- un complejo militar que ya fue atacado por Teherán tras la guerra de junio.
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