El escrutinio no se ha movido un centímetro del 57% que ya estaba contado este lunes Leer El escrutinio no se ha movido un centímetro del 57% que ya estaba contado este lunes Leer
La capital hondureña mantiene la calma entre sus gentes, pese a las suspicacias provocadas por la paralización del proceso de escrutinio y el temor a que se repitan amaños electorales del pasado. La olla a presión nacional aumenta un grado cada hora que pasa sin que el Consejo Nacional Electoral (CNE) retome el escrutinio, tras un día sin avances y con la página web de los resultados caída, lo que ha abierto una enorme ventana a todo tipo de rumores.
De momento, los resultados no se han movido un centímetro del 57% que ya estaba contado este lunes, con una ventaja de sólo 515 votos del candidato nacionalista, Nasry Asfura, sobre el liberal, Salvador Nasralla, quien protagoniza una remontada voto a voto desde el primer parte electoral de la noche del domingo. Una diferencia mínima nunca antes vista en el continente.
El CNE ha explicado -aunque pocos han entendido- que en la noche del domingo se produjo un supuesto intento de hackeo, a lo que se han sumado «problemas técnicos» en la transmisión de las actas. En un intento de solución provisional, el CNE ha puesto en marcha un sitio temporal para medios de comunicación y partidos políticos. «El trabajo de los medios será fundamental para mantener informada a la ciudadanía», exaltó el organismo electoral en un comunicado.
A aumentar la olla a presión ha contribuido Donald Trump, primero con la liberación del ex presidente narco Juan Orlando Hernández (JOH), una de las figuras más denostadas del país centroamericano, y después con las advertencias realizadas ante la parálisis del conteo de votos. «Parece que Honduras está intentando cambiar los resultados de su elección presidencial. ¡Si lo hacen, habrá consecuencias graves! La democracia debe prevalecer«, amenazó el inquilino de la Casa Blanca.
Trump apostó con todo por el triunfo de su amigo Tito (Asfura) «para combatir a los narcocomunistas y brindar la ayuda necesaria al pueblo de Honduras». Pero, a la vez, le perjudicó al adelantar el indulto de quien fuera el líder de su partido y presidente por dos legislaturas. El ex mandatario recuperó la libertad el lunes, para añadir más chile (picante local) a la situación.
«Ayer [el lunes] vivimos un día que jamás olvidaremos. Después de casi cuatro años de dolor, de espera y de pruebas difíciles, mi esposo volvió a ser un hombre libre, gracias al perdón presidencial otorgado por el presidente Donald Trump», desveló en sus redes sociales Ana García, esposa del ex mandatario, quien ha permanecido en una prisión de Virginia Occidental tres años y medio. Sobre JOH recaía una condena de 45 años de prisión tras usar sus poderes con militares y policías para inundar Estados Unidos con 400 toneladas de cocaína, en connivencia con grupos locales y con cárteles mexicanos.
García añadió horas más tarde que su marido se encuentra en un lugar seguro, «recomendado por las personas que están encargadas de su seguridad». De momento, y a la espera de que se decida el embrollo electoral, no ha puesto fecha a su regreso al país. Su familia pedirá visas para unirse a él.
Ayer también se conoció la carta que JOH envió a Trump desde su celda. El ex mandatario se transfiguró en su misiva en una víctima de Joe Biden y su vicepresidenta, Kamala Harris, quienes habrían manejado «una agenda política para empoderar a sus aliados ideológicos en Honduras».
Trump tomó buena nota y acusó posteriormente a los rivales electorales de JOH, en especial a Nasralla, a quien calificó de «casi comunista» pese a ser el abanderado del Partido Liberal y cercano a los legisladores republicanos de Florida.
Finalmente, el presidente estadounidense justificó el polémico indulto -recibido en Honduras como un baño de agua helada más allá de las filas del Partido Nacional- en que había sido tratado «con mucha dureza e injusticia» por su país. Más tarde, la Casa Blanca añadió que el Gobierno de Biden tendió una trampa a JOH, «un claro sobre enjuiciamiento».
Tanto el indulto como el espaldarazo a Asfura influyeron directamente en las elecciones presidenciales del domingo pasado, con al menos el apoyo de un 5% del electorado, según los cálculos del analista Lester Ramírez.
Para profundizar aún más el lío hondureño, Rixi Moncada, la candidata oficialista situada a 20 puntos de ambos candidatos, se sumó a la deriva nacional y compareció ante la prensa tras estar desaparecida más de 24 horas. «Fuimos sometidos a una trampa electoral del bipartidismo. ¡No volverán!», se animó a gritar pese a la pérdida torrencial de votos para el izquierdista Partido Libertad y Refundación (Libre), estrecho aliado de las dictaduras continentales.
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