Tras la luz verde de la Cámara Baja, el Gobierno de la conservadora Takaichi quiere aprobar la ley la próxima semana Leer Tras la luz verde de la Cámara Baja, el Gobierno de la conservadora Takaichi quiere aprobar la ley la próxima semana Leer
La Cámara Baja del Parlamento de Japón ha dado luz verde este viernes a la primera enmienda de calado de la Ley de la Casa Imperial con la que se pretende afrontar nada menos que el riesgo de extinción de la dinastía reinante más antigua del planeta. Los diputados han votado a favor del proyecto de ley del Gobierno de la conservadora Sanae Takaichi que introduciría dos cambios trascendentales en la norma por la que se rige la familia imperial: uno, permitir que las mujeres conserven su dignidad imperial después de casarse con plebeyos, medida con la que se busca garantizar un número mínimo adecuado de miembros en activo al servicio de la institución; y otro, más relevante aún, permitir que la familia reinante adopte a varones de 15 años o más que desciendan por línea masculina de las 11 antiguas ramas imperiales que perdieron ese estatus con la Constitución de 1947, impuesta por Estados Unidos tras la derrota de Japón en la Segunda Guerra Mundial.
Esto último no sólo permitiría sumar de savia nueva a la Corona, ya que hoy sólo hay tres varones en activo -el actual emperador, su hermano y Heredero, el príncipe Akishino, y su hijo Hisahito-, sino que sería la solución adoptada de emergencia para garantizar en el futuro la continuidad dinástica, ya que, si bien los varones que ahora se adoptaran estarían excluidos de la sucesión al trono, sus hijos varones sí nacerían ya con derechos sucesorios. Quede claro que lo que en modo alguno se ha contemplado es la posibilidad de que las mujeres puedan convertirse en emperatrices ni transmitir esos derechos.
Takaichi dejó claro cuando asumió su mandato como primera mujer al frente del Gobierno japonés que no contemplaría la posibilidad de acabar con la férrea ley sálica que rige en la nación del sol naciente, a pesar de que siete de cada 10 japoneses son partidarios de contar en el futuro con una emperatriz en el trono.
El emperador, la emperatriz, los emperadores eméritos, así como Akishino y su mujer, la princesa Kiko, han sido excluidos de la lista de posibles padres adoptivos. En las discusiones hasta el momento se ha considerado como posibles beneficiarios a siete miembros de cuatro familias: la familia Hitachi-no-miya, la familia Mikasa-no-miya, la familia de la princesa Mikasa-no-miya y la familia Takamado-no-miya.
Tras la aprobación de la Cámara Baja, el gobernante Partido Liberal Democrático y su aliado de coalición, el Partido de la Innovación de Japón, pretenden que la reforma de la Ley de la Casa Imperial sea aprobada por la Cámara de Consejeros para su promulgación antes de que finalice la actual legislatura parlamentaria, el 17 de julio. Todo apunta, pues, a que en cuestión de días Japón dará un paso legislativo histórico, tras décadas de infructuosos debates políticos que no llegaban a nada. El bando gobernante ostenta hoy más de dos tercios de los escaños de la Cámara Baja.
El Ejecutivo presentó el proyecto de ley a finales del mes pasado, pero un bloqueo parlamentario derivado de la reacción de las fuerzas de la oposición contra lo que consideran el enfoque autoritario del bloque gobernante respecto a otras leyes clave había impedido que se iniciara el debate.
El proyecto de ley se elaboró a partir de una propuesta recopilada por los presidentes y vicepresidentes de las cámaras baja y alta tras escuchar a los 13 partidos y grupos parlamentarios, centrándose en cómo garantizar un número adecuado de miembros de la familia imperial.
Por lo pronto, sobre la adopción de descendientes de los antiguos linajes reales abolidos, de por sí resulta muy complejo que muchachos nacidos como ciudadanos anónimos en el Japón del siglo XXI vayan a ser capaces de pronto de encajar en la rigidez del protocolo más estricto que existe en Monarquía alguna y poder representar con idoneidad a la nación. Cosas veredes, Sancho.
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