Quizás este, de todos los veranos de Hiba Abouk, sea el que más ha servido de ejemplo a sus fans de cómo gestionar su relación de copaternidad con Achraf Hakimi. Y es que la actriz, además de disfrutar de las vacaciones en compañía de amigos y de sus pequeños, también ha tenido mucho tiempo para reflexionar y compartir cómo es su vida después del divorcio y qué hace falta para pasar página de forma sana.
Pero antes de eso, tenemos que remontarnos a 2018, año en el que la prensa nacional miraba con interés las fotos de Hiba y Achraf de vacaciones en las Maldivas. La nueva pareja se caracterizaba por su diferencia de edad y de sector, ya que unía a una de las actrices más conocidas y al futbolista que estaba en el Real Madrid. Los puntos en común fueron más que las diferencias y en 2020 se dieron el «Sí, quiero». Su íntima ceremonia tuvo lugar antes de que naciera su primer hijo, Amín.
Aunque no fue el único cambio vital para el nuevo matrimonio. En julio de 2021 se mudaron a París tras el fichaje del futbolista por el Paris Saint-Germain y, una vez instalados, nació su segundo hijo en 2022, Naím. Sin embargo, con una vida familiar y su carrera como actriz en pausa por la crianza de los pequeños, en 2023 esa realidad saltó por los aires.
En marzo, la Fiscalía francesa abrió investigación por una acusación de violación, el principio del fin de la pareja. Después de cinco años juntos, tres de casados y dos hijos en común, llevó a que tomaran caminos separados y, en 2024, llegaron a un acuerdo de divorcio. Un cierre sentimental para la actriz, pero que, para el futbolista aún está pendiente de resolución, puesto que presentó un recurso a un tribunal superior para intentar que se desestime su caso.
Sin embargo, los estragos emocionales de tomar esa decisión fueron tremendos para la estrella de El Príncipe. Tal y como declaró el pasado julio a Jesús Calleja, como una de las participantes del programa Universo Calleja: «Formar una familia era mi sueño y es lo que más me ha faltado». Y es que pese a haberse tratado de una separación fue amistosa, supuso un cambio de vida, ya que regresó a España con la custodia completa de sus hijos y centrada de nuevo en su trabajo.
Del perdón a volver a ilusionarse
Pero aún con todo el dolor de la traumática separación, la intérprete no ha dejado que eso interfiriera en su prioridad: sus hijos. De hecho, a día de hoy, sigue teniendo relación con el futbolista. «Fracasamos como matrimonio, pero queremos tener éxito en nuestra labor de padres y ser familia de otra manera, lo seremos para toda la vida. Tenemos una buena relación, que es fundamental. Además, para que mis hijos crezcan en un entorno sano pese a todo», contó en Universo Calleja.
Ha sido clave en poder mantener dicha relación amistosa el papel del perdón. Según explicó al periodista: «Aprender a perdonar es fundamental para ser feliz y para tener la paz«. Desde la perspectiva de pareja, disculpar puede entenderse como un proceso que permite dejar de vivir la relación presente alrededor de un conflicto pasado. También puede ayudar a recuperar la paz emocional y a seguir llevándose desde un lugar de aceptación.
Y esto es aún más relevante si hay hijos, ya que contribuye a encontrar una manera más saludable de relacionarse con alguien que seguirá formando parte de la estructura familiar. Lo que no significa que Hiba justifique lo sucedido ni olvide el daño, sino que es capaz de mirar lo que han atravesado sin que siga determinando las decisiones del presente. Y qué mejor prueba de que está en otro capítulo de su vida que una sorpresa en su vida sentimental. Este agosto estuvo de vacaciones junto a Perico Durán, expareja de Lara Álvarez.
A principios de agosto, Nuria Marín compartió las imágenes de ambos saliendo de una gasolinera en Fornells, donde, según testigos, mostraron una actitud muy cómplice. Si seguirá adelante la historia o será un romance de verano, aún está por ver. Sin embargo, es significativo que haya recuperado la libertad de volver a ilusionarse y de disfrutar del presente. Ese presente en el que el pasado ya no es el lugar desde el que mira a su futuro.
Más allá del divorcio, la actriz ha aprendido a separar el pasado de su relación actual con el padre de sus hijos y abrirse de nuevo al presente.
Quizás este, de todos los veranos de Hiba Abouk, sea el que más ha servido de ejemplo a sus fans de cómo gestionar su relación de copaternidad con Achraf Hakimi. Y es que la actriz, además de disfrutar de las vacaciones en compañía de amigos y de sus pequeños, también ha tenido mucho tiempo para reflexionar y compartir cómo es su vida después del divorcio y qué hace falta para pasar página de forma sana.
Pero antes de eso, tenemos que remontarnos a 2018, año en el que la prensa nacional miraba con interés las fotos de Hiba y Achraf de vacaciones en las Maldivas. La nueva pareja se caracterizaba por su diferencia de edad y de sector, ya que unía a una de las actrices más conocidas y al futbolista que estaba en el Real Madrid. Los puntos en común fueron más que las diferencias y en 2020 se dieron el «Sí, quiero». Su íntima ceremonia tuvo lugar antes de que naciera su primer hijo, Amín.
Aunque no fue el único cambio vital para el nuevo matrimonio. En julio de 2021 se mudaron a París tras el fichaje del futbolista por el Paris Saint-Germain y, una vez instalados, nació su segundo hijo en 2022, Naím. Sin embargo, con una vida familiar y su carrera como actriz en pausa por la crianza de los pequeños, en 2023 esa realidad saltó por los aires.
En marzo, la Fiscalía francesa abrió investigación por una acusación de violación, el principio del fin de la pareja. Después de cinco años juntos, tres de casados y dos hijos en común, llevó a que tomaran caminos separados y, en 2024, llegaron a un acuerdo de divorcio. Un cierre sentimental para la actriz, pero que, para el futbolista aún está pendiente de resolución, puesto que presentó un recurso a un tribunal superior para intentar que se desestime su caso.
Sin embargo, los estragos emocionales de tomar esa decisión fueron tremendos para la estrella de El Príncipe. Tal y como declaró el pasado julio a Jesús Calleja, como una de las participantes del programa Universo Calleja: «Formar una familia era mi sueño y es lo que más me ha faltado». Y es que pese a haberse tratado de una separación fue amistosa, supuso un cambio de vida, ya que regresó a España con la custodia completa de sus hijos y centrada de nuevo en su trabajo.
Del perdón a volver a ilusionarse
Pero aún con todo el dolor de la traumática separación, la intérprete no ha dejado que eso interfiriera en su prioridad: sus hijos. De hecho, a día de hoy, sigue teniendo relación con el futbolista. «Fracasamos como matrimonio, pero queremos tener éxito en nuestra labor de padres y ser familia de otra manera, lo seremos para toda la vida. Tenemos una buena relación, que es fundamental. Además, para que mis hijos crezcan en un entorno sano pese a todo», contó en Universo Calleja.
Ha sido clave en poder mantener dicha relación amistosa el papel del perdón. Según explicó al periodista: «Aprender a perdonar es fundamental para ser feliz y para tener la paz«. Desde la perspectiva de pareja, disculpar puede entenderse como un proceso que permite dejar de vivir la relación presente alrededor de un conflicto pasado. También puede ayudar a recuperar la paz emocional y a seguir llevándose desde un lugar de aceptación.
Y esto es aún más relevante si hay hijos, ya que contribuye a encontrar una manera más saludable de relacionarse con alguien que seguirá formando parte de la estructura familiar. Lo que no significa que Hiba justifique lo sucedido ni olvide el daño, sino que es capaz de mirar lo que han atravesado sin que siga determinando las decisiones del presente. Y qué mejor prueba de que está en otro capítulo de su vida que una sorpresa en su vida sentimental. Este agosto estuvo de vacaciones junto a Perico Durán, expareja de Lara Álvarez.
A principios de agosto, Nuria Marín compartió las imágenes de ambos saliendo de una gasolinera en Fornells, donde, según testigos, mostraron una actitud muy cómplice. Si seguirá adelante la historia o será un romance de verano, aún está por ver. Sin embargo, es significativo que haya recuperado la libertad de volver a ilusionarse y de disfrutar del presente. Ese presente en el que el pasado ya no es el lugar desde el que mira a su futuro.
20MINUTOS.ES – Gente
