La familia real belga supo prácticamente desde el principio que habían de tomar una decisión para con el príncipe Emmanuel, el tercer hijo de los reyes Felipe y Matilde de Bélgica, que vino al mundo el 4 de octubre de 2005, aunque no sería bautizado hasta tres meses más tarde, el 10 de diciembre, cuando se supo que tendría cinco nombres: Emmanuel, por la tradición paterna de incluir la sílaba ‘El’ en los nombres de todos sus vástagos; Leopoldo por su bisabuelo, Leopoldo III de Bélgica; Guillermo por su padrino, Guillermo de Luxemburgo; Francisco por nacer el día de San Francisco de Asís, y María por la Virgen María.
Y es que el hermano menor de los príncipes Isabel y Gabriel de Bélgica y hermano mayor de la benjamina, Eleonore, comenzó desde muy pequeño a coger fama de discreto y tímido, de ahí que desde la monarquía se viesen en la obligación, cuando el infante tenía 7 años, de informar de que el joven sufría dislexia. Lo hicieron de forma escueta, para que no saliese a la luz debido a una investigación periodística o que se transformase en un escándalo por ocultarlo.
Además, aquel comunicado de septiembre de 2012 les sirvió para explicar igualmente la razón por la que abandonaba el colegio Sint-Jan Berchmans, donde también estaban estudiando también sus hermanos mayores, y su ingreso en la escuela Eureka, en Kessel-Lo, un centro mucho orientado al aprendizaje de niños y niñas entre siete y 14 años que padecen cualquier tipo de dificultad estructural. Y, casi tres lustros después, han vuelto a utilizar el mismo método para evitar que una información acabe en la prensa de su país sin su supervisión.
Porque a pesar del hermetismo con el que los monarcas intentan llevar la especial condición de su hijo, el periodista Wim Dehandschutter, del periódico Het Laatste Nieuws, había descubierto que el príncipe Emmanuel había cambiado de universidad apenas seis meses después de comenzar, por lo que se puso en contacto con la casa real para poder confirmar dicha información, algo que han hecho desde palacio, ratificando la noticia de su traslado a otro centro.
Como tal, el periodista ha concretado que se descubrió lo ocurrido hace unas semanas, ya que el príncipe, que había realizado los exámenes de enero, no regresó para el segundo semestre del programa de licenciatura de tres años, que se imparte en inglés, en Gestión de Negocios Internacionales y Marketing en la Universidad de Leuven. No fue muy complicado de comprobar que no regresaba a las clases dado que, como casi todos los miembros de la familia real, Emmanuel siempre va acompañado por un equipo de seguridad, por lo que los guardaespaldas denotan su presencia.
Según explica Dehandschutter, los seis meses que ha durado no eran lo que el príncipe esperaba, ya que estaba «experimentando dificultades porque no recibía ni el apoyo ni la orientación suficientes para su dislexia». Por ello, para él, que tiene dificultades con la lectura, la escritura, la decodificación de sonidos o el reconocimiento de algunas palabras, se le estaba haciendo demasiado cuesta arriba la carrera, razón por la que, «en una decisión consciente», según han recalcado desde la casa real, ha preferido volver a asistir a un centro especializado que le facilite su formación.
Desde marzo, el príncipe ha cambiado su futuro y está estudiando, según cuentan desde Vanitatis, el programa de formación de Encargado de Negocios Comerciales en un centro de Bruselas, con el que, además, está más cerca de su casa y familia, quienes toda su vida le han protegido mediáticamente al mismo tiempo que le han dado una enorme libertad para desarrollar las áreas en las que sienta más cómodo. De ahí nace, por ejemplo, Vyntrix, el pseudónimo con el que da rienda suelta a una de sus mayores pasiones, la música.
Puesto que Emmanuel también es Dj, si bien para sus conciertos y videoclips se camufla bajo unas gafas de esquiar que le cubren los ojos y gran parte del rostro, así como el resto de la cara se la tapa con una braga militar. Un heterónimo artístico con el que, sin embargo, no oculta su facilidad para los idiomas, puesto que a pesar de sus dificultades habla tres lenguas —francés, holandés e inglés— desde que decidió cursar el bachillerato en The International School of Brussels, una escuela privada en Watermael-Boitsfort, cerca de Bruselas, de la que se graduó en 2024.
Además, en una de sus canciones se escucha una voz femenina que habla en español. Y hay quien ve en ello un homenaje a una de sus etapas vitales lejos de su país, puesto que en otoño de 2024 se tomaba un año para formarse como futbolista profesional en la Escuela Técnico Deportiva Mifra de Zaragoza, donde curiosamente sí que encontró el anonimato que deseaba —hasta que aparecieron unas fotografías situándolo en la capital aragonesa—.
Lo que no resultaba extraño era sus afición por el deporte, dado que practica el esquí, el tenis, el windsurf y el atletismo, así como suele disfrutar del senderismo y la naturaleza. Y a todo ello hay que añadir, por último, su labor durante la pandemia del coronavirus, cuando se pasaba horas al teléfono hablando con personas de la tercera edad que se encontraban aisladas en residencias, con el único objeto de hacerles compañía.
El joven ha cambiado de centro apenas seis meses después de comenzar al no recibir «el apoyo suficiente».
La familia real belga supo prácticamente desde el principio que habían de tomar una decisión para con el príncipe Emmanuel, el tercer hijo de los reyes Felipe y Matilde de Bélgica, que vino al mundo el 4 de octubre de 2005, aunque no sería bautizado hasta tres meses más tarde, el 10 de diciembre, cuando se supo que tendría cinco nombres: Emmanuel, por la tradición paterna de incluir la sílaba ‘El’ en los nombres de todos sus vástagos; Leopoldo por su bisabuelo, Leopoldo III de Bélgica; Guillermo por su padrino, Guillermo de Luxemburgo; Francisco por nacer el día de San Francisco de Asís, y María por la Virgen María.
Y es que el hermano menor de los príncipes Isabel y Gabriel de Bélgica y hermano mayor de la benjamina, Eleonore, comenzó desde muy pequeño a coger fama de discreto y tímido, de ahí que desde la monarquía se viesen en la obligación, cuando el infante tenía 7 años, de informar de que el joven sufría dislexia. Lo hicieron de forma escueta, para que no saliese a la luz debido a una investigación periodística o que se transformase en un escándalo por ocultarlo.
Además, aquel comunicado de septiembre de 2012 les sirvió para explicar igualmente la razón por la que abandonaba el colegio Sint-Jan Berchmans, donde también estaban estudiando también sus hermanos mayores, y su ingreso en la escuela Eureka, en Kessel-Lo, un centro mucho orientado al aprendizaje de niños y niñas entre siete y 14 años que padecen cualquier tipo de dificultad estructural. Y, casi tres lustros después, han vuelto a utilizar el mismo método para evitar que una información acabe en la prensa de su país sin su supervisión.
Porque a pesar del hermetismo con el que los monarcas intentan llevar la especial condición de su hijo, el periodista Wim Dehandschutter, del periódico Het Laatste Nieuws, había descubierto que el príncipe Emmanuel había cambiado de universidad apenas seis meses después de comenzar, por lo que se puso en contacto con la casa real para poder confirmar dicha información, algo que han hecho desde palacio, ratificando la noticia de su traslado a otro centro.
Como tal, el periodista ha concretado que se descubrió lo ocurrido hace unas semanas, ya que el príncipe, que había realizado los exámenes de enero, no regresó para el segundo semestre del programa de licenciatura de tres años, que se imparte en inglés, en Gestión de Negocios Internacionales y Marketing en la Universidad de Leuven. No fue muy complicado de comprobar que no regresaba a las clases dado que, como casi todos los miembros de la familia real, Emmanuel siempre va acompañado por un equipo de seguridad, por lo que los guardaespaldas denotan su presencia.
Según explica Dehandschutter, los seis meses que ha durado no eran lo que el príncipe esperaba, ya que estaba «experimentando dificultades porque no recibía ni el apoyo ni la orientación suficientes para su dislexia». Por ello, para él, que tiene dificultades con la lectura, la escritura, la decodificación de sonidos o el reconocimiento de algunas palabras, se le estaba haciendo demasiado cuesta arriba la carrera, razón por la que, «en una decisión consciente», según han recalcado desde la casa real, ha preferido volver a asistir a un centro especializado que le facilite su formación.
Desde marzo, el príncipe ha cambiado su futuro y está estudiando, según cuentan desde Vanitatis, el programa de formación de Encargado de Negocios Comerciales en un centro de Bruselas, con el que, además, está más cerca de su casa y familia, quienes toda su vida le han protegido mediáticamente al mismo tiempo que le han dado una enorme libertad para desarrollar las áreas en las que sienta más cómodo. De ahí nace, por ejemplo, Vyntrix, el pseudónimo con el que da rienda suelta a una de sus mayores pasiones, la música.
Puesto que Emmanuel también es Dj, si bien para sus conciertos y videoclips se camufla bajo unas gafas de esquiar que le cubren los ojos y gran parte del rostro, así como el resto de la cara se la tapa con una braga militar. Un heterónimo artístico con el que, sin embargo, no oculta su facilidad para los idiomas, puesto que a pesar de sus dificultades habla tres lenguas —francés, holandés e inglés— desde que decidió cursar el bachillerato en The International School of Brussels, una escuela privada en Watermael-Boitsfort, cerca de Bruselas, de la que se graduó en 2024.
Además, en una de sus canciones se escucha una voz femenina que habla en español. Y hay quien ve en ello un homenaje a una de sus etapas vitales lejos de su país, puesto que en otoño de 2024 se tomaba un año para formarse como futbolista profesional en la Escuela Técnico Deportiva Mifra de Zaragoza, donde curiosamente sí que encontró el anonimato que deseaba —hasta que aparecieron unas fotografías situándolo en la capital aragonesa—.
Lo que no resultaba extraño era sus afición por el deporte, dado que practica el esquí, el tenis, el windsurf y el atletismo, así como suele disfrutar del senderismo y la naturaleza. Y a todo ello hay que añadir, por último, su labor durante la pandemia del coronavirus, cuando se pasaba horas al teléfono hablando con personas de la tercera edad que se encontraban aisladas en residencias, con el único objeto de hacerles compañía.
20MINUTOS.ES – Gente
