La entrevista al nieto de Raúl Castro en el ‘USA Today’ desata un alud de críticas en Cuba: «No sacrificaré la revolución»

«Me duele mucho que las personas no puedan vivir como yo. Mi mayor pesar es que la gente pase calamidades, pero me levanto todos los días para revertir esa situación», asegura Raúl Rodríguez Castro Leer «Me duele mucho que las personas no puedan vivir como yo. Mi mayor pesar es que la gente pase calamidades, pero me levanto todos los días para revertir esa situación», asegura Raúl Rodríguez Castro Leer  

La entrevista del nieto de Raúl Castro para el diario USA Today ha despertado un alud de críticas en la isla, incluso dentro del régimen cubano. Raúl Guillermo Rodríguez Castro, jefe de escoltas de su abuelo, aseguró que quiere negociar con Washington el futuro de Cuba.

El Gobierno estadounidense considera que el famoso Cangrejo puede desempeñar una función muy parecida a la que hoy realiza en Caracas Delcy Rodríguez: empujar el cambio económico, eje del nuevo gobierno chavista, y abrir las puertas de la isla a los negocios que hoy caracterizan la relación de EEUU con Venezuela.

«Me duele mucho que las personas no puedan vivir como yo. Mi mayor pesar es que la gente pase calamidades, pero me levanto todos los días para revertir esa situación», aseguró Rodríguez Castro. «No sacrificaré la revolución», añadió en su primera entrevista con un medio estadounidense.

La oposición y la disidencia, como era esperable, han embestido contra las palabras del nieto del líder revolucionario. «De una imagen ligada al lujo, la farándula y los privilegios, El Cangrejo pasa a proyectarse como eventual interlocutor ante Estados Unidos, pese a no haber sido elegido ni representar institución alguna. Esa aparición refuerza la percepción de que, detrás de las estructuras formales del Estado, sigue mandando la familia Castro», resumió José Daniel Ferrer, ex prisionero político y líder de la Unión Patriótica de Cuba (Unpacu).

Pero son precisamente estas dos claves, la ostentación y que El Cangrejo no posea ningún cargo político, lo que ha agitado las aguas en el sector más institucionalista de la revolución, incluso en el entorno del presidente Miguel Díaz-Canel, señalado desde Washington como uno de los principales obstáculos para aplicar la agenda Trump para Cuba.

No se trataría de un pulso entre dos bloques y que uno de ellos esté a favor de las reformas democráticas, pero sí de un grupo de poder más allá de la familia Castro, que tampoco ve con buenos ojos la publicidad que se da a las negociaciones. En la fase secreta del deshielo entre Barack Obama y Raúl participó en primera línea el tío del Cangrejo, jefe de la Inteligencia y Contrainteligencia del castrismo, y nada se supo hasta el anuncio oficial.

El revuelo fue de tal calibre que el primer ministro, Manuel Marrero, compareció a través de sus redes sociales para defender al nieto del gran jefe.

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