La Feria del Libro de Madrid afronta con inquietud una edición complicada por la visita del Papa

Montaje de la Feria del Libro, en el parque de El Retiro, Madrid, el 28 de mayo de 2026.

Repartidores, libreros y personal de la feria se afanaban este jueves por rematar los preparativos para la apertura al público de las 366 casetas y cinco pabellones del paseo de Coches del parque del Retiro en Madrid. Apenas 24 horas antes de la inauguración oficial, prevista para hoy viernes, de la 85º edición de la Feria del Libro, que toma el humor en la literatura como eje de su programación, no había tiempo para bromas. Entre las casetas cundía un cierto clima de preocupación e inquietud por el impacto que la visita del Papa León XIV tendrá en esta gran cita del mundo del libro. Los 17 días que permanece abierta la Feria son un importante hito comercial en el sector, y el fin de semana que tradicionalmente concentra el mayor número de visitas y de ventas coincide con la multitudinaria misa del pontífice a escasos metros del Retiro. Todo esto encarece los alojamientos y desplazamientos de los participantes que llegan a la Feria desde fuera de Madrid.

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El tema de la Feria del Libro de Madrid este año es el humor, asunto en torno al que giran la mayoría de las actividades. Eventos como la visita del Papa León XIV pueden causar problemas en la Feria del Libro de Madrid.  El tiempo atmosférico suele causar problemas en la feria: calor extremo, lluvias torrenciales o tormentas eléctricas.  El viaje de León XIV dificultará el acceso a las casetas y la logística de los eventos y las firmas de autores que acuden a la gran cita del mundo editorial  

Repartidores, libreros y personal de la feria se afanaban este jueves por rematar los preparativos para la apertura al público de las 366 casetas y cinco pabellones del paseo de Coches del parque del Retiro en Madrid. Apenas 24 horas antes de la inauguración oficial, prevista para hoy viernes, de la 85º edición de la Feria del Libro, que toma el humor en la literatura como eje de su programación, no había tiempo para bromas. Entre las casetas cundía un cierto clima de preocupación e inquietud por el impacto que la visita del Papa León XIV tendrá en esta gran cita del mundo del libro. Los 17 días que permanece abierta la Feria son un importante hito comercial en el sector, y el fin de semana que tradicionalmente concentra el mayor número de visitas y de ventas coincide con la multitudinaria misa del pontífice a escasos metros del Retiro. Todo esto encarece los alojamientos y desplazamientos de los participantes que llegan a la Feria desde fuera de Madrid.

“Llevamos dos semanas preparando la feria sin ser muy conscientes de la magnitud de lo que se nos avecina. Estamos preocupados”, explicaba al teléfono Luis Miguel Tigeras, presidente de la Asociación de Librerías de Madrid, uno de los cuatro organismos que junto a la Asociación de Editores de Madrid, la Federación de Asociaciones Nacionales de Distribuidores de Ediciones y la Federación Gremios de Editores de España están detrás de la Feria. “No está claro cómo acceder el domingo 7 de junio a las casetas: ni el público, ni nosotros. Tampoco cómo afectarán los cortes de tráfico en las descargas diarias de libros y en el número de visitantes en los días previos”. La editora de Siruela Ofelia Grande, vocal de la Feria del Libro de Madrid, vaticinaba que la visita del Papa “va a ser un caos monumental en la ciudad” del que no se salvarán los libreros, editores, distribuidores y escritores. “Nos movemos en un arco entre que sea lo que dios quiera o vete a saber”, se resignaba.

“Hay mucha incertidumbre”, coincidía Óscar, librero de Mary Read, que planea llegar a la caseta a pie desde la Elipa la mañana del 7 de junio, cuando se celebre la misa en Cibeles, a la que se calcula que asistirán cerca de un millón y medio de fieles. La plaza estará bloqueada desde varios días antes y ese día cerrarán varias estaciones de metro próximas. “Las medidas de apoyo a la Feria desde el Ayuntamiento parecen un chiste, con el alcalde animando a que la semana de la visita del Papa la gente se quede en casa”.

Belén de Vualá, librería especializada en literatura infantil y juvenil, confiaba en que el público llegue al Retiro antes o después, puesto que la Feria continúa después de la visita del Papa hasta el 14 de junio. “Los cortes de tráfico puede que compliquen la visita de escolares entre semana procedentes de colegios que no están en la zona. Veremos”, afirmaba.

A unos cientos de metros del Retiro la vicealcaldesa, Inma Sanz, afirmaba estar en contacto con los organizadores de la Feria, y añadía: “Hay que decir la verdad, la ciudad se va a ver afectada al completo. Hablamos de dispositivos extraordinarios, de afecciones a la movilidad que van a ser muy importantes. Efectivamente, vamos a tratar de minimizar esos efectos, pero toda la ciudad se va a ver afectada”. Los primeros cortes ya están en marcha y a partir del 3 y 4 de junio se intensificarán. “Trataremos de actuar para que vaya lo mejor posible. Tenemos un extraordinario transporte público en Madrid que va a seguir funcionando durante esos días, salvo momentos puntuales en los que algunas estaciones de metro tendrán que ser cerradas. La conexión del Retiro con la ciudad es extraordinaria y se podrá llegar”.

En Mary Read han decidido no cancelar las firmas previstas para el domingo 7, así que contarán con Aida González Rossi y Alicia Valdés, autora de Política del malestar, entre otras obras. La directora de la Feria, Eva Orúe, confirma que tampoco han cancelado por el momento ninguno de los 12 actos previstos para ese día. Aún no saben si habrá accesos cerrados al parque, y por el momento remiten a los expositores a los enlaces de la Comunidad de Madrid y del Ayuntamiento con la información sobre transporte. “A los autores les traen sus editores, así que confiamos en que les indiquen bien el camino”, apuntaba la teléfono. “Espero que pasemos razonablemente bien la prueba”.

La presencia de autores en el Retiro es uno de los grandes reclamos de la Feria, donde los lectores tienen la oportunidad de que les firmen sus libros. El grupo Planeta tendrá este año cerca de 400 autores a lo largo de los 17 días que dura y hay casi mil firmas previstas. Aproximadamente un 35% vienen de fuera de Madrid, incluso de fuera de España, como Siri Hudsvedt o David Safier. Anagrama y La Bella Varsovia tendrán a 30 autores en distintos actos y firmas, entre ellos al británico Jonathan Coe, que tiene programadas cuatro firmas y un acto el día de la misa. Quién sabe si su encuentro con la ola de fieles acabe cuajando en un relato.

Costes

El gasto que supone para los expositores acudir a la Feria es notable, pero los beneficios también pueden serlo. En 2025 los organizadores estimaron que hubo más de siete millones y medio de euros en ventas sin contar el último fin de semana.

El precio de alquiler de las casetas es distinto para libreros, estos todos de Madrid, y editores. Es un poco menor para las librerías (118 casetas este año) que pagan a distribuidores, mientras que las casetas de los sellos (220 en esta ocasión) no. También son más altos los precios de las casetas de los grandes grupos, y más aún las de organismos oficiales. El precio también varía según el tamaño de la caseta y si está situada en una esquina o en la zona central —este es un espacio común de varias editoriales independientes—. Una caseta de tres metros de una librería ronda los 1.500 euros y una de cuatro cuesta un poco más de 1.900 euros, para la editoriales la caseta pequeña cuesta un poco más de 2.200 euros y la de cuatro 3.000 euros. A esto hay que añadir los gastos de personal y el transporte, algo que para los actores pequeños supone un esfuerzo muy importante. “Es una inversión en todo el sentido de la palabra. Gastas, pero sale a cuenta, es algo muy provechoso”, explicaba al teléfono Lucas Villavechia del sello Gatopardo de Barcelona, y estimaba que puede llegar a representar en torno al 5% de la facturación anual de su editorial.

Para las librerías el negocio no es tan provechoso porque del monto facturado no se quedan con más del 25%, pero pueden acceder a una subvención de la Comunidad de Madrid que ayuda a sufragar los gastos. “Es un escaparate muy importante aunque no siempre sea realmente rentable”, explicaba Verónica García, de la distribuidora Machado.

Este año a las preocupaciones derivadas del caos papal en la ciudad se suman las que causa el clima: las alertas por tormentas eléctricas, altas temperaturas que pueden causar la caída de árboles o lluvias torrenciales han forzado el cierre alguna mañana y alguna tarde en ediciones anteriores. La relajación de los protocolos de seguridad por alerta climática en los parques de Madrid, prevista para este año, no entrará en efecto hasta después de la Feria. Este 2026 habrá que estar pendiente de los anuncios que en este sentido se hagan. La organización de la Feria ha pedido que no haya cierres en falso como ha ocurrido en otras ocasiones en que, transcurridas un par de horas, se vuelve a abrir el parque, pero muchos de los expositores ya no vuelven.

El alcalde animó la semana pasada a que los feligreses que acudan a la misa el domingo 7 vayan luego a las casetas del Retiro. Y en eso confían Julia y Esther de Paulinas, la única librería especializada en religión, con caseta en el Retiro desde 1997. Creen que la docena de títulos nuevos sobre León XIV será lo que mejor vendan.

Habrá que ver si el callejero y bullicioso público madrileño no se amilana y acude al Retiro a por libros y firmas. Eso esperan con cautela todos. “Es una cita cultural clave, emblemática de Madrid. Lo de este año es un gran signo de interrogación, una incógnita”, reflexionaban Raquel Garzón y Daniel Ulanovsky de Olavide Bar de Libros. Veremos si “la Feria”, como afirmaba Ofelia Grande, “resiste a los elementos y a los no elementos”.

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