La Junta de Andalucía desoyó desde 2023 los avisos sobre el colapso en las mamografías y rechazó un plan para evitar la crisis

Manifestación de protesta contra la crisis de los cribados celebrada en Granada.

La Junta de Andalucía desoyó durante más de dos años los avisos de que la falta de personal estaba causando un enorme atasco en la unidad de mama del servicio de Radiodiagnóstico del Hospital Virgen del Rocío de Sevilla, epicentro de la crisis de los cribados. Sus responsables, incluso, propusieron en 2023 un plan para normalizar la actividad y acabar con las demoras, lo que en último término se habría adelantado a la gigantesca crisis de las mamografías que estalló a finales del año pasado. Los responsables del Gobierno andaluz, sin embargo, rechazaron hace tres años la iniciativa por los ajustes presupuestarios aplicados en los últimos años.

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 Los radiólogos del Hospital Virgen del Rocío, señalados ahora por Moreno, diseñaron una propuesta para reducir las demoras que fue desestimada por los ajustes de personal  

La Junta de Andalucía desoyó durante más de dos años los avisos de que la falta de personal estaba causando un enorme atasco en la unidad de mama del servicio de Radiodiagnóstico del Hospital Virgen del Rocío de Sevilla, epicentro de la crisis de los cribados. Sus responsables, incluso, propusieron en 2023 un plan para normalizar la actividad y acabar con las demoras, lo que en último término se habría adelantado a la gigantesca crisis de las mamografías que estalló a finales del año pasado. Los responsables del Gobierno andaluz, sin embargo, rechazaron hace tres años la iniciativa por los ajustes presupuestarios aplicados en los últimos años.

Este es uno de los principales hallazgos de la investigación realizada por EL PAÍS, basada en información interna del hospital y testimonios de sus profesionales, que pone luz a las causas reales de uno de los peores trances vividos por la sanidad pública en la última década. Según datos ofrecidos por la Junta de Andalucía, las demoras impidieron que 2.317 mujeres fueran sometidas a tiempo a una segunda prueba de control después de que la mamografía del cribado ofreciera resultados no concluyentes. El 90% eran pacientes del Virgen del Rocío. Un pequeño número de ellas, cuya cifra exacta no ha trascendido, han sido posteriormente diagnosticadas de cáncer de mama.

La nueva información contradice las explicaciones dadas por el presidente de la Junta, Juan Manuel Moreno, para escapar de las críticas, la última vez el pasado lunes en el programa El Hormiguero. El líder popular ha insistido en señalar como responsable al exjefe de Radiodiagnóstico, Javier Castell, obligado a abandonar el cargo el pasado 21 de octubre. Moreno no ha dudado en recurrir a un argumento falso para hacerlo: que Castell había dejado de avisar a las mujeres de la necesidad de someterse a una segunda prueba de control. “Una jefatura de servicio se saltó el protocolo y no informó a las [mujeres] que tenían un diagnóstico no concluyente”, afirmó el 12 de diciembre en la presentación de su libro en Barcelona.

Si hay una fecha importante entre todos los antecedentes que llevaron a esta crisis, es el 22 de mayo de 2023. Ese día, en un correo electrónico cuyo contenido fue remitido a sus superiores en el hospital y llegó al Servicio Andaluz de Salud (SAS), quedaron recogidos los resultados del trabajo del propio Castell y de Raquel González, coordinadora de la unidad de mama.

Castell —que no ha querido hacer declaraciones públicamente— y González habían observado con preocupación cómo el servicio era incapaz de asumir el creciente flujo de pacientes que llegaban por tres vías: atención primaria, el propio hospital y los programas de cribado. Según datos internos del centro —los porcentajes pueden variar ligeramente según el corte de tiempo elegido—, cerca del 37% llegaba por encargo de su médico de familia (al detectar un bulto en el pecho, por ejemplo), el 48% derivadas desde el propio hospital y el 14% procedía de los programas de cribado (las que habían tenido un resultado dudoso).

La razón que impedía al servicio asumir la carga de trabajo era la falta de personal. El Virgen del Rocío, buque insignia de la sanidad andaluza, tenía entonces apenas seis radiólogos dedicados al cáncer de mama, que pronto iban a ser cinco por una jubilación. Una cifra que contrasta, por ejemplo, con la decena de la que disponía otro gran centro de la sanidad andaluza como el Hospital Reina Sofía de Córdoba.

La propuesta de Castell y González era una especie de plan de choque en el que venía detallada la situación y recursos del servicio, necesidades y objetivos a cumplir, incluido un cronograma. Una de las vías para alcanzarlos eran las llamadas continuidades asistenciales, consistentes en doblar turnos y trabajar durante las tardes. “Todo fue rechazado. La respuesta fue que no había recursos ni se podía ampliar el personal. Cada año se forman radiólogos residentes en el centro, pero no se quedan porque no se les ofrece un contrato o, cuando se hace, este no es nada atractivo”, destacan dos fuentes del centro. Fuentes del actual equipo de la Consejería de Salud no han podido precisar a este diario las razones por las que no se aceptó.

El resultado fue que el atasco se agravó, las demoras siguieron creciendo y la crisis siguió incubándose. “La ecuación es sencilla. Un radiólogo puede ver a 20 pacientes al día y hacer la lectura de 20.000 mamografías al año. Pero sin más personal y con una demanda creciente, la bola de nieve sigue creciendo”, dice una tercera fuente.

El aumento de las demoras llevó a la sanidad pública andaluza a una situación inédita que evidenció las costuras del programa de cribados. Los resultados de las mamografías se miden en una escala, los BI-RADS, que en los niveles 1 y 2 indican que no hay nada sospechoso. En estos casos, la mujer no recibe otra notificación hasta pasados dos años al ser citada para hacerse una nueva prueba de prevención.

En los 4 y 5, en cambio, es necesaria una revisión urgente porque lo que se ve en la imagen puede ser un cáncer. “En el Virgen del Rocío, estas pacientes eran citadas en una o dos semanas y se les hacían todas las pruebas para confirmarlo o descartarlo”, explican fuentes del centro.

Los problemas se han concentrado en los BI-RADS 3. “Es cuando el radiólogo ve algo y, aunque está casi seguro de que es benigno [el 98% de las ocasiones lo es], estima necesario hacer una prueba de control para aclararlo”, explican estas fuentes.

Con demoras cada vez más largas, sin embargo, las mujeres quedaron en una especie de limbo que podía durar más de un año, porque eran otras mujeres las que tenían preferencia. No les llegaba el turno para ser citadas para la prueba de control “mientras ellas estaban tranquilas porque pensaban que los resultados habían sido buenos”. Algunas de estas mujeres “luego descubrieron que realmente tenían un tumor”, explican desde el hospital.

En contra de lo repetido por Moreno, los protocolos no establecían que el servicio de Radiodiagnóstico tuviera que avisar a estas mujeres de que el cribado había ofrecido un resultado dudoso. “El sistema no funciona así. Ningún hospital llama a una mujer y le dice: ‘Oiga, su mamografía no es concluyente y ya la avisarán para hacerse otra’. La paciente se entera cuando es citada para esa prueba de control. Esto puede tardar unos dos o tres meses, a veces un poco más, pero no se extraña porque entiende que es un plazo normal”, explica personal del servicio de Radiodiagnóstico.

Y es en este punto donde lo ocurrido en el Virgen del Rocío se convierte en una gran crisis. “La gran mentira de Moreno es decir que Castell decidió no avisar a las BI-RADS 3. Ni él ni ningún otro servicio de Radiodiagnóstico lo han hecho nunca, no estaba previsto porque el sistema no contemplaba que pudiera haber demoras tan largas que dejaran a estas mujeres en el limbo”, añaden estas fuentes.

Ningún responsable político de la Junta ha admitido en la gestión de la crisis el papel que ha tenido la falta de personal en las unidades de mama. En un primer momento, se apuntó al protocolo y se aseguró —como es cierto— que el vigente (que data de 2011) no incluía la obligación de informar a las mujeres con resultado no concluyente. “No se le comunicaba a la mujer para no generar la incertidumbre, para no introducir un elemento de ansiedad”, dijo el presidente andaluz el 3 de octubre. Una explicación que, sin embargo, dejaba en el aire la cuestión clave de por qué la mayoría de los casos se concentraban en el Virgen del Rocío.

Moreno cambió de versión el 21 de octubre cuando anunció el cese de Castells en un foro del diario ABC: “Hay un problema que parte de un jefe de servicio que ha presentado su dimisión”. Dos meses después, ahondaba en el mensaje: “La jefatura de servicio se saltó el protocolo y no informó a las [mujeres] que tenían un diagnóstico no concluyente”.

Este lunes, en El Hormiguero, incidió en que “hubo en el protocolo un error con 2.317 mujeres”. Entre los ceses que ha dejado el escándalo —delegado de Sevilla del departamento (y gerente del Virgen del Rocío hasta enero de 2025), director de Salud Pública, viceconsejera y consejera, en estos últimos casos más por la respuesta inicial a la crisis que por el problema de fondo— Moreno volvió a apuntar a Castell: “Por supuesto, el jefe de servicio, que era un funcionario, que en ese momento tenía la responsabilidad en esa materia”.

Paradójicamente, las decisiones que ha acabado tomando la Junta de Andalucía para salir de la crisis dan más la razón a las demandas hechas por los responsables del servicio de Radiodiagnóstico del Virgen del Rocío desde 2023 que a todo lo declarado en estos últimos meses por Moreno. El pasado 8 de octubre, el SAS emitió una instrucción en la que corregía el protocolo para introducir, entre otras medidas, la obligatoriedad de informar de los resultados de las pruebas a todas las pacientes.

Y ese mismo día, el Gobierno regional presentó un plan de choque con el objetivo de que las 2.317 mujeres afectadas pudieran tener sus pruebas de control hechas antes del 30 de noviembre, que asume buena parte de lo rechazado hace casi tres años. La iniciativa incluye la incorporación de 119 profesionales —65 especialistas en radiodiagnóstico, 20 enfermeros, 18 técnicos especialistas en radiodiagnóstico…—, contempla ampliar los turnos mediante las continuidades asistenciales y da la opción a los profesionales de trabajar los fines de semana.

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