La justicia turca acorrala al principal partido opositor: «La decisión del tribunal de restituir el liderazgo de Kiliçdaroglu viola la Constitución»

Un tribunal destituye al líder del principal partido opositor de Erdogan, en un nuevo revés judicial contra la formación Leer Un tribunal destituye al líder del principal partido opositor de Erdogan, en un nuevo revés judicial contra la formación Leer  

Un viento de cambio recorrió Turquía a finales de marzo de 2024, en unas elecciones locales que fueron percibidas como un pulso político entre el presidente Recep Tayyip Erdogan y el principal partido opositor, la formación socialdemócrata CHP. Por primera vez, en dos décadas marcadas por la hegemonía del mandatario islamista, el partido opositor ganó en las principales ciudades del país, incluidas capitales de provincia tradicionalmente conservadoras.

La aplastante victoria fue interpretada como una antesala de las presidenciales previstas para 2028, en las que Erdogan podría volver a presentarse. Las encuestas también indicaron un giro de tendencia, con el alcalde de Estambul, Ekrem Imamoglu, liderando los sondeos de popularidad por delante de Erdogan.

Sin embargo, todo se truncó el 19 de marzo de 2025, cuando Imamoglu fue detenido en una redada policial en su domicilio. Las autoridades borraron paulatinamente su presencia en la esfera pública, despojándolo de su cargo, de su título universitario -un requerimiento para ser candidato a presidente- bloqueando sus redes sociales y eliminando los carteles con su rostro en calles y edificios de Estambul. Su detención desató las mayores protestas antigobierno de la última década en Turquía. La fiscalía pide más de 2.000 años de prisión contra el político, por una serie de acusaciones de corrupción, tráfico de influencias e incluso terrorismo.

La persecución judicial se ha extendido a otros municipios, con la detención de más de 500 miembros del partido, de los cuáles al menos 15 alcaldes siguen encarcelados. Esta larga serie de fallos judiciales tomó un nuevo rumbo esta semana, con la decisión sin precedentes de un tribunal de Ankara, que destituyó al líder del CHP, Özgür Özsel, al considerar que se cometieron irregularidades en el proceso interno de su elección.

La orden se produjo tras una larga batalla judicial contra el político, que ha enfrentado varias acusaciones de irregularidades y mala conducta. Así, Özel y los miembros de la junta directiva del partido han sido suspendidos y el liderazgo del CHP será asumido provisionalmente por Kemal Kiliçdaroglu, quien dirigió la formación anteriormente durante trece años, en los que perdió todos los comicios contra Erdogan.

La decisión ha provocado un sismo en el partido y despertado dudas sobre un posible acercamiento entre Kiliçdaroglu y el gobierno. «La decisión del tribunal de restituir el liderazgo de Kiliçdaroglu viola la Constitución porque el responsable de esta decisión es la Junta Electoral Suprema. Por eso Özel ha apelado la decisión ante esta junta», explica a este periódico el analista político Berk Esen.

Desde que se inició un proceso judicial contra Özel, el partido ha celebrado comicios internos hasta en tres ocasiones para demostrar la legitimidad de su cargo. El líder depuesto condenó la decisión del tribunal, calificándola de «golpe de Estado judicial» y rechazó la designación de Kiliçdaroglu como nuevo jefe del partido. «Estos golpistas no vienen con tanques, cañones, fusiles ni camuflaje, vienen vestidos de jueces y fiscales», aseguró en un discurso en la sede del CHP.

Miembros de la formación, analistas y grupos de derechos consideran que la oleada de detenciones contra el CHP tiene motivaciones políticas y busca neutralizar el poder del partido de cara a los próximos comicios, que se espera que se adelanten para que Erdogan no agote su legislatura y pueda presentarse como candidato. Sin embargo, algunos analistas creen que ante la situación actual, Erdogan no necesita convocar elecciones anticipadas porque el CHP ya no supone un desafío para su gobierno. «La destitución de la cúpula del partido supone, sin duda, una escalada de la violencia. Sin embargo, no estoy segura de que esto represente un punto de inflexión definitivo para la autocratización en Turquía. En mi opinión, esta medida fue posible porque las instituciones democráticas y el Estado de derecho ya están desmantelados», escribe la analista política Sinem Adar.

«Esta decisión es nula y sin efecto. No la reconozco. Mi presidente es Özgür Özel. Rechazamos categóricamente la presencia de Kiliçdaroglu. El presidente de CHP es Özgür Özel», señala Ozsoy Boyunsuz, diputada de la formación. En las últimas semanas, el líder encausado ha señalado a varios medios la posibilidad de crear un partido alternativo, en el caso de que los tribunales sigan persiguiendo a su formación. Sin embargo, esta decisión podría dividir el voto, entre el liderazgo de Kiliçdaroglu -al que se considera que coopera con el gobierno- y los seguidores que arrastre Özel. El fallo del tribunal provocó protestas airadas en varias ciudades del país, a grito de «traidor» contra el líder impuesto por los tribunales. «La nulidad (del partido) no se producirá y si se produce, habrá consecuencias. Erdogan se frota las manos, pero el CHP no se dividirá, restableceremos el poder popular en las primeras elecciones», declaró el portavoz del partido, Zeynel Emre.

El fallo judicial provocó una tormenta financiera, con el desplome de la bolsa un 6%. El Banco Central quemó 6.000 millones de dólares para prevenir una caída del valor de la moneda nacional, según un informe de Bloomberg. El CHP ha animado a la población a salir a protestar contra la decisión. Sin embargo, la sentencia se anunció justo antes de un festivo nacional, dificultando las movilizaciones en las calles. «Estamos en un punto muerto», lamenta el analista Esen. «Todo depende de si el partido estará unido frente a esta decisión y sobre todo, si Özgür Özel tirará o no la toalla. Porque si lo hace, entonces, no hay muchas esperanzas de que se revierta esta decisión», concluye.

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