El Monasterio de Sijena recuperará los murales románicos que vestían su sala capitular el próximo año, 91 años después de que fueran arrancados de sus muros tras un incendio que asoló el cenobio aragonés en plena Guerra Civil y tras una batalla judicial que se ha prolongado durante más de una década. La jueza encargada del caso ha decidido dar el carpetazo definitivo al asunto, al ordenar que la devolución de la joya del siglo XII, exhibida ahora en el Museu Nacional d’Art de Catalunya (MNAC), sea devuelta a Aragón en un plazo máximo de 56 semanas, un año y un mes. La notificación está desde este lunes en manos tanto del Gobierno aragonés como del MNAC, que anunció su decisión de recurrir. Tiene cinco días para hacerlo, aunque la jueza le avisa que igualmente “se llevará a efecto lo acordado”.
Un auto judicial pone a correr las 56 semanas para que el MNAC devuelva las pinturas románicas a Aragón
El Monasterio de Sijena recuperará los murales románicos que vestían su sala capitular el próximo año, 91 años después de que fueran arrancados de sus muros tras un incendio que asoló el cenobio aragonés en plena Guerra Civil y tras una batalla judicial que se ha prolongado durante más de una década. La jueza encargada de ejecutar la sentencia sobre la devolución de la joya del siglo XII ha decidido en una resolución firmada el pasado viernes que el Museu Nacional d’Art de Catalunya (MNAC) tiene un plazo de 56 semanas -un año y un mes- para restituir a Aragón la obra. La notificación ya está en manos tanto del Gobierno aragonés como del MNAC, que afirma estar estudiando el auto, al que le ofrece cinco días de margen para recurrir, aunque avisa que igualmente “se llevará a efecto lo acordado”.
El director general de Cultura del Gobierno de Aragón en funciones, Pedro Olloqui, ha calificado la noticia de “excelente” para los aragoneses “al abrir definitivamente la puerta a la ejecución de la sentencia de devolución de las pinturas de forma irreversible”. Olloqui ha adelantado que cuando lleguen las pinturas, en Aragón se abrirá un proceso de verificación de su estado por si precisarán de algún trabajo específico, aunque ha rehusado dar un plazo para su exposición en la sala capitular, porque “no vamos a correr antes de andar”.
La decisión de la jueza era esperada, puesto que la ejecución de sentencia a la que ahora pone plazo era el siguiente paso a dar tras el fallo del Tribunal Supremo que, en mayo pasado, ponía punto y final al recorrido judicial del litigio, y que el MNAC ha intentado prolongar aduciendo al grave estado de salud en el que se encuentra la obra que se exhibe en sus instalaciones, cuya fragilidad, sostiene, puede derivar en daños irreparables con la manipulación necesaria para llevar a cabo su transporte. La jueza señala que los trabajos deben realizarse “con la máxima prudencia, cautela y diligencia, y con estricto sometimiento a las exigencias técnicas que impone la singular naturaleza de los bienes objeto de restitución”.
En el auto, al que ha tenido acceso EL PAÍS, la jueza desoye las advertencias del museo barcelonés y señala que la sentencia de 2016 que acabó en el Supremo ya sostenía: “Ningún perito ha afirmado la imposibilidad de trasladar las pinturas a la Sala Capitular ni que el traslado vaya a suponer inexorablemente la pérdida de las pinturas. Ahora bien, el traslado no puede realizarse de cualquier manera”. Asimismo, el texto asume un informe aportado por el Gobierno aragonés que asegura que la sala capitular, reformada como buena parte del monasterio de Sijena, “reúne todos los requisitos para que, a día de hoy y a todos los efectos, pueda considerarse como un espacio expositivo”.
Con esos argumentos, el juzgado considera que el MNAC está en condiciones de culminar el traslado en un plazo de 56 semanas, un plazo inferior incluso al que ofrecía el museo en su propuesta de cronograma, que alcanzaba los 15 meses. La jueza lo considera así porque los estudios previos y el diagnóstico ya están realizados. Ese plazo de tiempo es superior a los siete meses que consideraba necesarios el Gobierno de Aragón. Si el MNAC no procediera a dar cumplimiento a ese cronograma, el Gobierno aragonés podría llevar a cabo la ejecución de la sentencia “bajo su responsabilidad”.
La decisión judicial cuenta con un punto de sorpresa, puesto que la jueza había abierto las puertas a la creación de una comisión de expertos para que pudieran ponerse de acuerdo en torno a cómo se tenía que realizar el traslado. Ahora, tras marcar el calendario, deja a los brazos de “una negociación procesal” la posibilidad de crear ese grupo de trabajo, siempre y cuando sean capaces de constituir ese grupo de trabajo. Deja clara una cosa: el nuevo cronograma que saliera de esa comisión no podrá exceder las 56 semanas de trabajo que ha acabado fijando.
Las pinturas de la sala capitular fueron retiradas en 1936 por un equipo encabezado por Josep Gudiol después de un incendio provocado por milicianos en el monasterio, lo que deterioró las obras y todo el tejado de la sala capitular, lo que dejó los vestigios de los murales a la intemperie. Ante esa situación, Gudiol efectuó un rescate de emergencias de los murales mediante la técnica del strappo, muy utilizada en aquella época, y llevó el material a Barcelona, donde se ha encargado de él hasta hoy el MNAC.
En un auto dictado el mismo día, la jueza Pilar Vargas Magallón rechaza la petición del MNAC efectuada en octubre pasado en la que solicitaba que el Instituto del Patrimonio Cultural de España (IPCE) elaborase un informe sobre el estado de las pinturas y la viabilidad de su transporte. “No cabría considerar el eventual informe del IPCE como un informe pericial independiente”, sostiene la titular del juzgado de Instrucción 2 de Huesca, al tener en consideración que el IPCE depende del Ministerio de Cultura, que a su vez es copatrono del MNAC. Sin embargo, abre la puerta a pedir ese informe en un momento posterior “si se considerara pertinente”.
Devolución de las “pinturas profanas”
El museo catalán ya ha iniciado los trabajos para devolver a Aragón una parte de los murales originales del Real Monasterio de Santa María de Sijena, los que se arrancaron en los años 60, en una segunda fase, las denominadas “pinturas profanas”. Las “profanas” están expuestas en la sala 17y los murales que vestían la antigua sala capitular, mucho más frágiles a causa de los efectos de un gran incendio en el monasterio meses antes de ser arrancadas, en la 16.
A principios de marzo, el MNAC licitó el contrato para la desinstalación, embalaje, transporte y desembalaje de las pinturas profanas de Sijena. Para ello se ha destinado una partida de 81.000 euros y se estima una duración estimada de 12 meses de estos trabajos, aunque se prevé acabar antes de fin de año.
Críticas desde Cataluña
Oriol Junqueras, presidente de Esquerra Republicana de Catalunya (ERC), ha calificado de “aberración” que las pinturas vayan a ser trasladadas del MNAC, informa Àngels Piñol. “Es bien sabido que defendemos la cultura y el arte y no queremos que se malmetan esas pinturas. Estoy convencido de que todos los argumentos técnicos demuestran que tocar estos frescos los dañará y los reducirá a polvo. Preferimos conservar el arte y no destruirlo”, ha afirmado en declaraciones en la sede de ERC.
Por su parte, Junts per Catalunya considera que la nueva decisión judicial sobre Sijena es “una barbaridad que atenta contra la integridad de los murales” y emplaza al ministro de Cultura Ernest Urtasun “a que se posicione contra el traslado con la misma contundencia que lo ha hecho contra el traslado del Guernica de Picasso”, informa Marc Rovira. La formación de Carles Puigdemont, a través su portavoz Josep Rius, portavoz del partido, ha señalado: “Si no lo hace demostrará que hay una doble vara de medir”, y refrendará la teoría de que “lo que está en Madrid no se toca, y lo que está en Barcelona sí se puede tocar”.
La consejera de Cultura, Sònia Hernández, ha señalado que todavía no había leído la sentencia y estaban a la espera de analizarla.
Lluïsa Moret, portavoz del PSC, ha afirmado que su partido se ha dedicado a preservar “nuestro” —ha recalcado— “patrimonio cultural”. “Y digo nuestro porque es el de todos y el de todas. El patrimonio cultural no tiene fronteras. Y lo que intentamos y hemos hecho es preservar este tesoro. Y desde el respeto judicial, nos remetimos a los criterios técnicos”, ha afirmado la también presidenta de la Diputación de Barcelona que se ha remitido a las palabras de la consejera que ha apuntado que están analizando la sentencia para darle respuesta.
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