La primera ministra Takaichi convoca elecciones anticipadas en Japón para reforzar su liderazgo

Los comicios se celebrarán el próximo 8 de febrero Leer Los comicios se celebrarán el próximo 8 de febrero Leer  

La primera ministra de Japón, Sanae Takaichi, ha anunciado este lunes que el viernes disolverá la Cámara de Representantes y convocará elecciones generales, que se celebrarán el próximo 8 de febrero. Un decisión que refleja la intención del Ejecutivo de capitalizar el elevado respaldo popular que ha logrado la líder japonesa, con una retórica mucho más nacionalista, en apenas tres meses en el cargo.

La conservadora Takaichi (64 años) hizo historia al convertirse en la primera mujer en liderar Japón. Está al frente de una débil coalición formada entre el Partido Liberal Democrático (PLD), la formación que ha gobernado casi ininterrumpidamente desde la posguerra, y los reformistas del Partido de Innovación de Japón (JIP). Su arriesgada apuesta para convocar elecciones anticipadas se sostiene en los históricos índices de aprobación que le han dado las últimas semanas varias encuestas, lo que podría empujar al PLD a recuperar la mayoría parlamentaria que perdió en los comicios de octubre de 2024.

«Estoy arriesgando mi futuro político como primera ministra en estas elecciones. Quiero que el público juzgue directamente si me confiará la gestión de la nación», declaró Takaichi tras el anuncio electoral. La líder ganó en octubre las primarias de su partido tras la dimisión de su antecesor, el veterano Shiregu Ishiba.

En una encuesta de NHK publicada la semana pasada, el índice de aprobación del gabinete de Takaichi fue del 62%. Según otra encuesta publicada por Nikkei, el 75% de los votantes respalda su gestión. Los analistas citados por los principales medios japoneses coinciden en que el liderazgo firme de Takaichi y su discurso duro contra China ha contribuido a este apoyo, a pesar de la persistencia de los muchos problemas económicos que enfrenta el país asiático.

Actualmente, el PLD y el JIP ocupan 230 asientos en la Cámara Baja, la más poderosa, y con el apoyo de tres legisladores independientes apenas alcanzan una ajustada mayoría en los 465 escaños. La situación es más compleja en la Cámara Alta, donde la coalición controla tan solo 119 de los 250 escaños.

Estos números han limitado la capacidad del Gobierno de Takaichi para impulsar reformas estructurales sin negociar con la oposición liderada por el Partido Democrático Constitucional de Japón (CDP), que hace unos días presentó una nueva alianza electoral con el partio budista Komeito, que hasta el año pasado fue el tradicional socio de gobierno del PLD.

De puertas hacia dentro, el contexto económico cada vez es más adverso: la inflación continúa firme y el yen se encuentra en su nivel más bajo frente al dólar en un año, lo que ha incrementado los costes de importación y presionado el poder adquisitivo de los hogares. El adelanto electoral permitiría a Takaichi buscar un mandato más sólido antes de que el desgaste económico pase factura. Desde la oposición han criticado que las elecciones anticipadas retrasarán la aprobación del presupuesto fiscal de Japón para 2026.

En el plano internacional, Takaichi entró en la escena forjando lo que ella ha definido como una «amistad» con el presidente estadounidense Donald Trump. Pero el Gobierno japonés atraviesa un momento de especial tensión en sus relaciones con China.

En noviembre, declaraciones de Takaichi sobre un eventual escenario de acción militar china contra Taiwan -que, según afirmó, justificaría una intervención de las Fuerzas de Autodefensa de Japón- provocaron una dura reacción de Pekín, que desató una ofensiva diplomática y comercial contra su vecino asiático.

Las autoridades chinas instaron a sus ciudadanos a no visitar Japón, un golpe económico duro porque China es la fuente principal del turismo para Tokio. Además, Pekín reimplementó una prohibición a la importación de productos marinos japoneses e impuso restricciones a la exportación de minerales de tierras raras cruciales para la economía japonesa.

«Hay mucho en juego en estas elecciones. El Gobierno de Takaichi tiene una ambiciosa agenda planificada, que incluye la revisión de tres documentos clave de Japón relacionados con la seguridad nacional para finales de este año, la aceleración del gasto en defensa y la gestión de problemas económicos como la inflación», explica la analista Yuko Nakano, del think tank Center for Strategic and International Studies (CSIS).

«Si bien la coalición liderada por el PLD permanecería en minoría en la Cámara Alta, obtener una mayoría absoluta en la Cámara Alta, Mila mas importante, facilitaría el proceso legislativo y permitiría a Takaichi asumir un liderazgo más firme en asuntos complejos de política nacional e internacional«, sentencia.

Ahora, para Takaichi, la apuesta es clara: transformar su popularidad en una estabilidad parlamentaria que reconduzca el rumbo de una de las grandes democracias de Asia en un entorno cada vez más volátil.

 Internacional // elmundo

Te puede interesar