Lecornu aprueba los presupuestos del 2026 por decreto en Francia

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El primer ministro francés, Sébastien Lecornu, decidió este martes aprobar los presupuestos del 2026 por decreto y sin someterlo a votación, al cabo de dos meses y 350 horas de debates estériles en la Asamblea Nacional. Lercornu optó finalmente por activar el artículo 49.3 que le permite la medida excepcional, a pesar de las mociones de censura anunciadas (y presentadas sobre la marcha) por parte de Agrupación Nacional (RN) y La Francia Insumisa.

Lecornu compareció en la Asamblea Nacional el martes para anunciar la invocación del artículo 49.3. «Dado que el Parlamento no puede asumir la responsabilidad de dotar a la nación de un presupuesto, lamentablemente y debido a las acciones de varios grupos político aquí presentes, el Gobierno asume su responsabilidad en la primera parte de ingresos del proyecto de ley de presupuesto para el 2026», declaró el primer ministro ante un Parlamento semivacío.

El primer ministro centrista cuenta en principio con el «salvavidas» de los 66 diputados del Partido Socialista, que le permitirían eludir los reiterados intentos de derribarle, cuatro en los últimos tres meses. Durante la negociación del presupuesto, Lecornu hizo nuevas concesiones a los socialistas para asegurar su apoyo, como ocurrió en la adopción del presupuesto de la Seguridad Social (a cambio de la suspensión hasta el 2028 de la controvertida reforma de las pensiones impulsada en su día por el presidente Emmanuel Macron).

«Todo el mundo llegó a la conclusión de que íbamos hacia un callejón sin salida», declaró Lecornu el lunes, tras el consejo de ministros en el que se decidió la activación del artículo 49.3. El primer ministro ser refirió a «los intentos de sabotaje» tanto por parte de la extrema derecha como de la extrema izquierda, a los que definió como «artesanos del caos».

Como hizo hace un año su predecesor François Bayrou, Lecornu ha optado finalmente por la vía del decreto. Pese a la fragilidad de su Gobierno, el primer ministro centrista cuenta de antemano con el apoyo de los diputados socialistas. «No vamos a censurar a este Gobierno», confirmó el secretario general del Partido Socialista Olivier Faure (pese a los disidentes que ocasionalmente han roto la disciplina de partido).

«La credibilidad de Francia depende en gran medida de cumplir con el objetivo de reducir el déficit al 5% del PIB», advirtió por su parte Lecornu, en el momento de confirmar que los nuevos presupuestos aprobados por decreto (y en tres fases sucesivas) entrarán en vigor a mediados de febrero, con nuevas concesiones a petición de los socialistas.

La Agrupación Nacional de Marine Le Pen y La Francia Insumisa de Jean-Luc Mélenchon replicaron con la presentación de sendas mociones de censura, como hicieron la semana pasada por cuenta de la posición del Gobierno en el acuerdo de la UE con Mercosur.

«No aceptamos lo inaceptable», declaró el diputado de RN Jean-Philippe. Éric Ciotti, ex líder de Los Republicanos y al frente de la Unión de la Derecha por la República (UDR), anunció también el apoyo de su grupo a la moción de censura y extendió su llamamiento a sus viejos compañeros de filas: «Hago un llamamiento a la valentía para derrocar a este Gobierno socialista».

«Recurrir al artículo 49.3 es admitir el fracaso del Gobierno de Lecornu», aseguró por su parte Mathilde Panot, presidenta del grupo parlamentario de LFI. «No estanos solamente ante un Gobierno minoritario, sino ante un Gobierno de mentirosos, que nos había prometido no recurrir a la vía de la imposición por decreto. La única solución es la disolución de la Asamblea y la vuelta a las urnas».

Panot denunció «la complicidad de los socialistas en un presupuesto de austeridad» y expresó su confianza en poder sacar adelante la moción de censura -presentada conjuntamente con Los Ecologistas y el Partido Comunista- gracias a deserciones de última hora en el Partido Socialista, acusado de romper la unidad de la izquierda.

Totalmente fragmentada, sin una mayoría clara, la Asamblea Nacional vive en una situación de perpetua crisis política desde que Macron convocó elecciones anticipadas en junio/julio del 2024. El presidente francés ha visto caer uno tras otro a tres primeros ministros en último año y medio. El propio Lecornu dimitió en primera instancia para luego volver a aceptar el nombramiento en octubre del 2025.

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