Los escolares españoles también respiran dióxido de nitrógeno en el interior de las aulas

Inmediaciones del colegio público Kontxa de Bilbao, uno de los ocho centros escolares analizados en los que las mediciones superaron los 40 µg/m3, el límite legal actualmente vigente.

Los escolares españoles respiran niveles de contaminación por encima de las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS), tanto en los alrededores de los colegios, como en el interior de las aulas. Esta es una de las principales conclusiones de la quinta campaña de mediciones de dióxido de nitrógeno (NO2) en entornos escolares realizada por Ecologistas en Acción, a través de ciencia ciudadana con captadores de bajo coste.

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 El 80% de las mediciones de este contaminante recogidas por Ecologistas en Acción dentro de los colegios supera el límite recomendado de la OMS  

Los escolares españoles respiran niveles de contaminación por encima de las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS), tanto en los alrededores de los colegios, como en el interior de las aulas. Esta es una de las principales conclusiones de la quinta campaña de mediciones de dióxido de nitrógeno (NO2) en entornos escolares realizada por Ecologistas en Acción, a través de ciencia ciudadana con captadores de bajo coste.

Para esta ocasión, se han tomado muestras en 412 establecimientos educativos, centros de salud y zonas especialmente sensibles para los escolares de 66 núcleos urbanos de 10 comunidades autónomas. La muestra no incluye ciudades como Madrid y sí abarca otros municipios más pequeños. Como explica Carmen Duce, coordinadora de la campaña Clean Cities/Ecologistas en Acción, la elección de los sitios no ha seguido ningún criterio estadístico, sino que responde al especial interés e implicación encontrados en estas localidades. “Hay muchas Ampas y colegios que se pusieron en contacto con nosotros para que tomáramos mediciones allí”, comenta la coordinadora, que especifica que han contado con la ayuda de 600 voluntarios, entre madres y padres, profesores y alumnos.

Resultados en 412 entornos escolares analizados (Tabla)

De estos 412 entornos escolares analizados, en ocho se detectaron niveles de contaminación por encima incluso de los 40 microgramos por metro cúbico (µg/m3) de NO2, el límite legal actualmente vigente. Pero, además, en 249 de ellos se registraron niveles superiores a los 20 µg/m3, el máximo indicado en la nueva Directiva de Calidad del Aire que debe entrar en vigor como tarde en 2030. Y en 396 de ellos, el 96%, se superaron los 10 µg/m3 recomendados por la OMS. Solo en 17 de las escuelas analizadas las mediciones del aire que respiran los escolares cumplen los requisitos de este organismo internacional.

Aunque casi todas las mediciones están dentro del límite legal vigente de NO2, los responsables del muestreo consideran estos valores en entornos escolares “muy alarmantes”. “No es solo cuestión de cumplir con la ley o un número, sino que esto tiene un impacto en la salud de las personas, y muy especialmente de los niños y de las niñas”, recalca Duce. Como especifica el informe realizado por Ecologistas en Acción, los cerebros y pulmones de jóvenes en edad escolar se están desarrollando, por lo que los contaminantes les afectan más. Además, en proporción a su tamaño y dada su actividad física, respiran muchas más veces al día que las personas adultas, por lo que su organismo, proporcionalmente, recibe más contaminantes.

Una campaña más, los resultados vuelven a mostrar que los colegios en los que hay más tráfico de coches cerca son también en los que se registran una niveles más altos de contaminación. “Cuando hemos medido en Madrid, hemos encontrado valores todavía más altos”, incide la representante de Clean Cities/Ecologistas en Acción. No obstante, la novedad este año es que, por primera vez, se han recogido muestras en el interior de 34 centros escolares. Si bien lo esperado es que la polución de NO2 se reduzca según aumenta la distancia con las calles, en el 80% de los registrados de interiores los niveles siguen estando por encima de la recomendación de la OMS. “En el interior de las clases también se respira dióxido de nitrógeno”, recalca la coordinadora de la campaña.

Las mediciones se realizaron con captadores pasivos, tipo “tubo” o tipo Palmes, que se colocaron con ayuda de los voluntarios en farolas y otros puntos de los entornos escolares. Los dispositivos estuvieron tres semanas en los lugares elegidos, entre noviembre de 2025 y enero de 2026, siendo enviados después a dos laboratorios de referencia para analizarlos.

Este tipo de medidores son menos precisos que las estaciones de calidad del aire de la administración, pues con ellos se obtiene una media diaria de µg/m3 (la contaminación captada dividida por los 21 días en los que están colocados), mientras que las mediciones oficiales dan valores horarios. Sin embargo, estos dispositivos de bajo coste pueden colocarse mucho más cerca del entorno de los escolares, e incluso meterse en las aulas (donde pasan más tiempo), para tener una idea del aire que están respirando.

“Con ellos no pretendemos competir con las estaciones de calidad del aire de las comunidades autónomas y los municipios, pero son dispositivos de bajo coste —cada tubito vale 20 euros—, muy útiles para hacer ciencia ciudadana», explica Duce, que asegura que se han colocado algunos medidores cerca de las estaciones oficiales para comprobar las diferencias y han dado resultados parecidos.

Si bien en los últimos años se ha reducido de forma significativa la contaminación por dióxido de nitrógeno en las ciudades españolas, en parte por la renovación que está teniendo lugar del parque automovilístico, los valores actuales están lejos de cumplir la nueva Directiva de Calidad del Aire, aún sin transponer en España, y la polución todavía tiene importantes efectos en la salud. En especial, en personas más vulnerables, como los escolares.

Para la coordinadora de la campaña de mediciones, en algunos centros escolares rodeados de tráfico resulta difícil reducir la contaminación, pero en otros se pueden conseguir grandes resultados con medidas sencillas y baratas. Restringir el tráfico motorizado en torno a las escuelas, limitar la velocidad de circulación a 20 km/h, eliminar los aparcamientos en los centros escolares, penalizar la doble fila en la puerta de las escuelas o crear caminos escolares y carriles bici son algunas de las medidas reclamadas por Ecologistas en Acción. Además, esta organización también apuesta por crear caminos escolares y carriles bici, naturalizar los entornos escolares y cumplir con las zonas de bajas emisiones a las que están obligadas todas las ciudades de más de 50.000 habitantes.

Tres años después de que la ley de cambio climático obligara a las 153 ciudades más grandes de España a crear ZBE, según los últimos datos del Ministerio para la Transición Ecológica, dos tercios de las urbes siguen sin ponerlas en marcha.

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