
Los servicios de inteligencia españoles consideran probable que en los próximos meses se incrementen las acciones hostiles contra Ceuta y Melilla en la denominada “zona gris”, un espacio estratégico cuyos límites difusos abarcan desde la situación de paz y normalidad hasta el enfrentamiento abierto, según informes a los que ha tenido acceso EL PAÍS. En cambio, consideran muy poco probable una acción militar marroquí a corto o medio plazo para tratar de hacerse con las dos ciudades españolas del norte de África.

Informes de inteligencia alertan del incremento de medidas de presión “en la zona gris”, sin llegar al conflicto abierto
Los servicios de inteligencia españoles consideran probable que en los próximos meses se incrementen las acciones hostiles contra Ceuta y Melilla en la denominada “zona gris”, un espacio estratégico cuyos límites difusos abarcan desde la situación de paz y normalidad hasta el enfrentamiento abierto, según informes a los que ha tenido acceso EL PAÍS. En cambio, consideran muy poco probable una acción militar marroquí a corto o medio plazo para tratar de hacerse con las dos ciudades españolas del norte de África.
Los estudios de geoestrategia dan cada vez más importancia a los conflictos en la “zona gris”, que se caracterizan por la dificultad de atribuir la autoría de la agresión y activar una respuesta militar. Este espacio ambiguo incluye acciones como ciberataques, campañas de desinformación, sabotajes y, también, la entrada masiva de inmigrantes, como ha sucedido en la frontera entre Marruecos y Ceuta en 2021 y 2026 y en la de Polonia con Bielorrusia en 2021.
Aunque estas acciones pueden ser ejecutadas por Estados o agentes no estatales, generalmente proxis que utilizan los países para actuar de forma encubierta, buscan siempre la obtención de objetivos políticos, generando una tensión social y desestabilizando al adversario, sin necesidad de llegar al enfrentamiento abierto. En esta crisis, además de la riada humana que cruzó la frontera, se registraron mensajes en las redes sociales que proponían lanzar ciberataques contra el Ministerio de Asuntos Exteriores español, con textos alusivos a la marroquinidad de las dos ciudades autónomas, y realizar sabotajes en la red de distribución de electricidad de Ceuta.
Cuando se combinan acciones convencionales con no convencionales se está ante un escenario de guerra híbrida, como el que utilizó Rusia para anexionarse Crimea en 2014, mediante la utilización de los llamados “hombrecillos de verde”, militares rusos que se desprendieron de las insignias y distintivos de sus uniformes. Las amenazas híbridas están plenamente incorporadas a la doctrina de la OTAN (Concepto Estratégico, 2022), la UE (Brújula Estratégica, 2022) y España (Estrategia de Seguridad Nacional, 2021). Lo que no existe es un consenso sobre cómo hacerles frente, aunque los Estados tienes a su disposición una panoplia de medidas políticas, diplomáticas y económicas. Siempre que identifiquen al agresor.
En sus conclusiones provisionales, los servicios de inteligencia descartan que el Majzén, el círculo de poder que rodea a Mohamed VI, planease el asalto a Ceuta por parte de una muchedumbre de 72.000 personas de las que 5.000 todavía estarían dentro de la ciudad, según los cálculos del Ministerio del Interior. Y recuerdan que, a diferencia de lo sucedido en 2021, cuando las autoridades de Rabat no negaron la autoría del asalto ―“hay actos que tienen consecuencias y se tienen que asumir”, dijo entonces la embajadora marroquí en Madrid, Karima Benyaich, en alusión a la acogida al líder del Frente Polisario, Brahim Gali, para que recibiera tratamiento de la covid en un hospital de Logroño― esta vez no se ha producido ninguna declaración similar. En cambio, sí creen que Marruecos ha tratado de instrumentalizar la crisis para fortalecer su reclamación de la soberanía de Ceuta y Melilla.
Al contrario de lo que han interpretado muchos medios de comunicación, estos servicios no vinculan los sucesos del 30 y 31 de julio a la visita que pocos días antes había hecho a Argelia el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez. Pero sí al acuerdo entre el Reino Unido y la Unión Europa que ha cambiado el estatus de Gibraltar, asociando al Peñón al espacio Schengen, cuyo control fronterizo corresponde a España, lo que ha llevado a que en medios marroquíes se plantee también un cambio de la situación de las dos ciudades autónomas.
La colaboración, siquiera pasiva, de las Fuerzas de Seguridad del Reino alauita con el asalto a Ceuta en su fase más crítica se evidencia, según fuentes de inteligencia, tanto por su actitud indolente en la frontera ―de la que estuvieron prácticamente ausentes más de 24 horas―, como por las imágenes que muestran a gendarmes marroquíes dando paso a vehículos cargados de potenciales emigrantes. Los servicios de inteligencia dan credibilidad a estas imágenes que, con información complementaria, apuntarían a una implicación de “instancias superiores” en el asalto. En cambio, estos mismos informes reconocen que antes del 30 de julio y en los días posteriores a la avalancha, cuando retornaron voluntariamente hasta el 90% de los que habían entrado, su actitud fue de colaboración con las autoridades españolas.
Los servicios de inteligencia han identificado a algunas de las personas que gestionaban los grupos de Facebook o WhatsApp que promovieron el asalto a Ceuta mediante la difusión de una interpretación falsa de la sentencia del Tribunal Supremo del 8 de julio, que prohibía la devolución en caliente de los llegados por vía marítima, y facilitaron información práctica sobre itinerarios o lugares donde conseguir equipos para cruzar la frontera, pero reconocen que, con los datos disponibles, resulta imposible demostrar si algún actor concreto, como un servicio secreto extranjero, estaba detrás de estos grupos.
Concentración a finales de julio
Respecto a la existencia de alertas previas al asalto, los informes aportan un dato novedoso: a finales de julio se detectó la concentración de entre 1.000 y 2.000 personas en el lado marroquí dispuestas a cruzar a España. Era la fase previa a su intento de entrar a nado en Ceuta, aunque no tenía las dimensiones de lo que luego se produjo. Se trataba del flujo migratorio habitual en esta época del año, aunque incrementado por el bulo sobre la sentencia del Supremo y la disminución de la vigilancia marroquí de la frontera, a causa de la celebración de la Fiesta del Trono y el dispositivo de seguridad que acompañó la presencia de Mohamed VI en la vecina ciudad de Tetuán.
Por su parte, la ministra de Defensa, Margarita Robles, reveló la semana pasada en el Congreso que el CNI alertó el 29 de julio a la Delegación del Gobierno en Ceuta de una convocatoria para pasar a España al día siguiente difundida a través de las redes sociales por grupos que contaban con hasta 180.000 seguidores en Facebook.
Pese a ello, los informes consultados por EL PAÍS señalan que varias decenas de miles de personas decidieron sobre la marcha sumarse a esa iniciativa previamente organizada y entrar en la ciudad española sin haberlo planeado ni preparado antes, lo que generó una situación caótica. El detonante fue la difusión de vídeos, sobre todo en TikTok, en los que se veía a marroquíes celebrando con actitud triunfal haber entrado en Ceuta sin ningún obstáculo, que se hicieron virales y provocaron un monumental efecto llamada.
Tras su pasividad a finales de julio, la actuación de las Fuerzas de Seguridad marroquíes cambió por completo y frustró el nuevo asalto a Ceuta convocado para el 15 de agosto, algo que los servicios de inteligencia españoles ya vaticinaban, pues, pese al beneficio que ha supuesto para Marruecos poner en primer plano su reivindicación sobre Ceuta y Melilla, también ha tenido un importante coste reputacional para su imagen internacional.
De cara al futuro, los informes de inteligencia concluyen que es “muy poco probable” una acción militar sobre las dos ciudades españolas (menos del 10% de posibilidades), pero en cambio ven “probable” (hasta un 60%) el aumento de las acciones hostiles en la “zona gris”. Aunque Defensa ha desplegado más de 3.000 soldados en patrullas de vigilancia por la ciudad, la respuesta no puede ser solo militar, advierten los expertos, sino que debería ser diplomática y europea.
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