Fue soberano del emirato desde 1995 hasta que abdicó en 2013 y cedió la corona a su hijo, Tamim bin Hamad Al Thani Leer Fue soberano del emirato desde 1995 hasta que abdicó en 2013 y cedió la corona a su hijo, Tamim bin Hamad Al Thani Leer
Qatar amanece con la noticia de la muerte de su antiguo soberano, el jeque Hamad bin Khalifa Al Thani, quien fuera emir del rico país del golfo y padre del actual soberano. Ha fallecido este domingo a los 74 años.
«Lamentamos el fallecimiento del gran líder de la nación, que Dios tenga misericordia de él», se señala en la nota oficial difundida.
Su biografía es la de un líder con gran olfato político y capaz de audaces golpes palaciegos que marcaron su trayectoria. Porque llegó al poder en 1995, de forma prematura, con un golpe contra su propio padre cuando éste se encontraba de vacaciones en Suiza, al entender que la política del emirato degeneraba. Y, en sentido opuesto, abdicó aún muy joven, en 2013, en su cuarto hijo, algo que muchos de sus consejeros no le recomendaron, pero que él consideró necesario para que alguien con más pujanza afrontara la nueva situación geopolítica tan convulsa en la región.
Desde que Hamad bin Jalifa al Thani abdicó, han sido más que escasas las apariciones públicas de quien fuera el anterior emir de Qatar. Aunque sí se le ha visto estos años en algunos eventos públicos, como la ceremonia de inauguración del polémico Mundial que se celebró en la nación del Golfo. El jeque recibió una ovación atronadora de los cataríes que asistieron aquel día al estadio. Un segundo plano que contrasta con el protagonismo su esposa, la célebre jequesa Mozah bint Nasser al Missned, quien ha seguido siendo el rostro más reconocible y glamuroso de Qatar en todo el orbe. Y no ha dejado de asistir a inauguraciones, recepciones y toda clase de actos institucionales que confirman hasta qué punto es la suya una sombra de verdad alargada en la Petromonarquía.
El jeque Hamad fue el artífice de las asombrosas iniciativas de un territorio rico en energía que transformaron un lugar remoto en un núcleo internacional de transportes en menos de una generación.
La familia real qatarí hoy tiene inversiones en un sinfín de empresas en toda Europa, incluidos gigantes como Barclays, British Airways, Volkswagen o los célebres almacenes británicos Harrods. De los Al Thani son inmuebles tan fabulosos como los lujosos hoteles Ritz y The Savoy de Londres. Y, en España, destacan sus importantes participaciones en El Corte Inglés o en Iberdrola.
Pero el ascenso de Qatar bajo el jeque Hamad también irritó a aliados regionales y occidentales por su formulación de políticas de corte independiente, incluidas sus estrechas relaciones con la potencia chií Irán, el grupo armado palestino Hamas y la proscrita Hermandad Musulmana de Egipto. El ahora fallecido fue muy criticado por EEUU durante la Guerra de Irak por lo que Washington consideró una toma de partido contraria a sus intereses. Un episodio complicado en las relaciones bilaterales, a pesar de que el Emirato se convirtió en un socio importante de la Casa Blanca en la región.
Hamad bin Jalifa bin Hamad bin Abdullah bin Jassim bin Mohammed Al Thani nació en Doha en 1952. Y, como tantos cachorros de la realeza árabe, se graduó en la Real Academia Militar de Sandhurst (Reino Unido), en 1971. Fue aclamado príncipe heredero en 1977 y nombrado ministro de Defensa. En 1995, como se ha dicho, mientras su padre se encontraba en Ginebra, dio un golpe pacífico y asumió las riendas de la nación.
El emir se casó tres veces y fue padre de un total de 24 hijos. Pero la segunda de sus esposas, la mencionada jequesa Moza, sin duda eclipsó a las demás, convirtiéndose en la primera dama de facto de Qatar, hasta hoy mismo.
El emir y Moza realizaron una visita de Estado a España en 2011, por invitación de los entonces Reyes Juan Carlos y Sofía. Y la jequesa deslumbró en cada una de sus apariciones por su sofisticación y enigmático glamour.
Años después, en 2022, el actual soberano catarí, junto a una de sus esposas, la jequesa Jawaher bin Hamad, protagonizó otra una visita al más alto nivel diplomático a nuestro país muy marcada por el convulso contexto internacional, con la guerra en Ucrania y la gravísima crisis energética como telones de fondo. Entonces fueron Felipe VI y Doña Letizia los anfitriones.
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