Zverev, Van de Zandschulp, Khachanov, Blockx, Tiafoe o Shelton. Uno de esos nombres levantará el US Open el próximo domingo en Nueva York. Es decir, salvando al alemán, favorito número 1 tras la renuncia a participar de Sinner, el resto de candidatos suponen, en gran medida, una sorpresa más o menos relativa. Para hacernos una idea, optan al título los números 9, 12, 34, 50 y 70 del ránking ATP.
Una de las incógnitas era el estado físico en el que llegaría Carlos Alcaraz tras casi cinco meses fuera de las pistas debido a su lesión de muñeca. La respuesta ha sido muy positiva puesto que hemos visto al español muy cerca de su máximo nivel, jugando un muy buen tenis y, lo mejor de todo, sin rastro alguno de la dolencia. El lado negativo es que no ha sido suficiente para vencer al estadounidense Ben Shelton, número 9 del mundo. Un tenista muy peligroso y más aún en pista rápida y ante su público.
La derrota de Alcaraz no podemos incluirla en el cupo de sorpresas porque, aunque el español partía como favorito, hay que tener en cuenta el contexto en el que llegaba este partido. Su situación no era la idónea por falta de ritmo competitivo y, además, Shelton está atravesando el mejor momento de su carrera, jugando en casa y tras una gira americana de lo más productiva. Aun así, solo ha podido deshacerse del murciano en el súper tie-break de un encuentro que se ha alargado hasta las cuatro horas y media.
La sensación al comenzar el US Open sin Sinner y con un Alcaraz algo mermado era de máxima igualdad en cada partido y muy pronto dejó de ser solo una sensación. En la primera semana de torneo (las tres primeras rondas) ya habían sido eliminados siete de los 10 primeros cabezas de serie y 15 de los primeros 20: Djokovic, Fritz, Auger-Aliassime, Cobolli, Medvedev, Musetti, De Miñaur, Rafa Jódar o Arthur Fils engordaban la nómina de tenistas caídos prematuramente del torneo neoyorkino.
Una situación que pone de manifiesto la extrema igualdad que existe en el circuito masculino en los últimos tiempos donde, literalmente, cualquiera puede ganar a cualquiera. Lo apretado del calendario –que no da un respiro- provoca que los tenistas lleguen muy exigidos físicamente al tramo final de la temporada y eso se traduce en derrotas inesperadas y en candidatos sorprendentes para títulos importantes.
Justo en este sentido se pronunció el propio Alcaraz hace unos días en la rueda de prensa posterior a uno de sus partidos. El de El Palmar reconoció su deseo de cogerse «dos semanas libres» en próximas temporadas para darle un descanso al cuerpo y a la mente. Esta decisión conllevaría, al 100% de probabilidad, renunciar a algún torneo ya que el calendario es implacable y, además, a partir de 2028 entra en el circuito el décimo Master 1000, el que organizará Arabia Saudí.
Estos factores han propiciado un último Grand Slam de 2026 repleto de resultados inesperados lo que, sin duda, también ha inundado de emoción el torneo desde la primera ronda. Con estos jugadores en liza, y aunque ha quedado demostrado que es imposible pronosticar ningún cruce, lo que está claro es que el alemán Alexander Zverev está ante una gran oportunidad de conseguir levantar el segundo ‘grande’ de su carrera y de la temporada si consigue estar y ganar la gran final del domingo.
La extrema igualdad del circuito masculino y el exigente calendario han provocado una gran cantidad de sorpresas en Nueva York.
Zverev, Van de Zandschulp, Khachanov, Blockx, Tiafoe o Shelton. Uno de esos nombres levantará el US Open el próximo domingo en Nueva York. Es decir, salvando al alemán, favorito número 1 tras la renuncia a participar de Sinner, el resto de candidatos suponen, en gran medida, una sorpresa más o menos relativa. Para hacernos una idea, optan al título los números 9, 12, 34, 50 y 70 del ránking ATP.
Una de las incógnitas era el estado físico en el que llegaría Carlos Alcaraz tras casi cinco meses fuera de las pistas debido a su lesión de muñeca. La respuesta ha sido muy positiva puesto que hemos visto al español muy cerca de su máximo nivel, jugando un muy buen tenis y, lo mejor de todo, sin rastro alguno de la dolencia. El lado negativo es que no ha sido suficiente para vencer al estadounidense Ben Shelton, número 9 del mundo. Un tenista muy peligroso y más aún en pista rápida y ante su público.
La derrota de Alcaraz no podemos incluirla en el cupo de sorpresas porque, aunque el español partía como favorito, hay que tener en cuenta el contexto en el que llegaba este partido. Su situación no era la idónea por falta de ritmo competitivo y, además, Shelton está atravesando el mejor momento de su carrera, jugando en casa y tras una gira americana de lo más productiva. Aun así, solo ha podido deshacerse del murciano en el súper tie-break de un encuentro que se ha alargado hasta las cuatro horas y media.
La sensación al comenzar el US Open sin Sinner y con un Alcaraz algo mermado era de máxima igualdad en cada partido y muy pronto dejó de ser solo una sensación. En la primera semana de torneo (las tres primeras rondas) ya habían sido eliminados siete de los 10 primeros cabezas de serie y 15 de los primeros 20: Djokovic, Fritz, Auger-Aliassime, Cobolli, Medvedev, Musetti, De Miñaur, Rafa Jódar o Arthur Fils engordaban la nómina de tenistas caídos prematuramente del torneo neoyorkino.
Una situación que pone de manifiesto la extrema igualdad que existe en el circuito masculino en los últimos tiempos donde, literalmente, cualquiera puede ganar a cualquiera. Lo apretado del calendario –que no da un respiro- provoca que los tenistas lleguen muy exigidos físicamente al tramo final de la temporada y eso se traduce en derrotas inesperadas y en candidatos sorprendentes para títulos importantes.
Justo en este sentido se pronunció el propio Alcaraz hace unos días en la rueda de prensa posterior a uno de sus partidos. El de El Palmar reconoció su deseo de cogerse «dos semanas libres» en próximas temporadas para darle un descanso al cuerpo y a la mente. Esta decisión conllevaría, al 100% de probabilidad, renunciar a algún torneo ya que el calendario es implacable y, además, a partir de 2028 entra en el circuito el décimo Master 1000, el que organizará Arabia Saudí.
Estos factores han propiciado un último Grand Slam de 2026 repleto de resultados inesperados lo que, sin duda, también ha inundado de emoción el torneo desde la primera ronda. Con estos jugadores en liza, y aunque ha quedado demostrado que es imposible pronosticar ningún cruce, lo que está claro es que el alemán Alexander Zverev está ante una gran oportunidad de conseguir levantar el segundo ‘grande’ de su carrera y de la temporada si consigue estar y ganar la gran final del domingo.
20MINUTOS.ES – Deportes
