Durante años, el nombre de Pete Davidson parecía aparecer con la misma frecuencia (si no más) en titulares por su vida sentimental que por su carrera profesional. Cómico, actor y rostro habitual del entretenimiento estadounidense, su trayectoria se vio marcada, durante años, por un ascenso rápido, muchos romances mediáticos y, en los últimos años, un cambio de rumbo que ha sorprendido a muchos.
Davidson saltó a la fama como uno de los miembros más jóvenes del mítico programa Saturday Night Live, al que se incorporó en 2014, con apenas 20 años. Su humor, muy ligado a la autoficción, abordaba sin filtros temas como la salud mental, las adicciones o la pérdida de su padre, fallecido en los atentados del 11-S. Antes de eso, había comenzado en el circuito de monólogos y había tenido pequeñas apariciones en la MTV, pero fue SNL el escaparate que lo proyectó al gran público.
En paralelo, fue su vida personal la que empezó a atraer tanta atención como su trabajo. Su relación con la cantante Ariana Grande, con la que llegó a comprometerse en 2018, lo colocó definitivamente en el ojo mediático. A partir de ahí, su historial sentimental —con nombres como Kate Beckinsale, Kaia Gerber o Kim Kardashian alimentó la narrativa del «novio para todas de Hollywood», casi como si su fama dependiera más de con quién salía que de lo que hacía.
Sin embargo, esa exposición constante tuvo un coste. Davidson ha hablado abiertamente de sus problemas de salud mental, incluyendo TLP (trastorno límite de la personalidad), y de cómo la presión mediática afectaba a su estabilidad. Su salida de Saturday Night Live en 2022 marcó un punto de inflexión: dejaba atrás el formato que lo había hecho famoso para explorar otros caminos.
En esos años también intentó consolidar su carrera como actor con proyectos como El rey de Staten Island, una película de 2020 semiautobiográfica, o la serie Bupkis, en 2023, en la que volvía a jugar con su propia imagen pública. Aun así, el ruido mediático en torno a sus relaciones seguía eclipsando, en parte, su evolución profesional.
Entonces sucedió algo curioso: dejó de estar en todas partes. Menos romances públicos, menos titulares virales y una presencia mediática más controlada y reducida, en práctica exclusividad, a sus proyectos profesionales, como The Home o El último encargo, con, de lejos, mucha menos repercusión que su vida amorosa. Para alguien cuya historia parecía construida en la sobreexposición, el silencio (relativo) resultó casi desconcertante.
Lejos de desaparecer, Davidson, simplemente, ha optado por mantener un perfil más bajo y una vida más centrada, pasando de ser omnipresente a deliberadamente discreto. Aunque se esfuerza, especialmente tras su ruptura con Kim Kardashian en 2022, en mantener su vida personal en un plano privado, el pasado mes de diciembre él y su pareja, la modelo Elsie Rose Hewitt, anunciaron el nacimiento de su primera hija.
Un momento que ha querido vincular emocionalmente con su padre, Scott Davidson, al que ha homenajeado incluso en el nombre de la niña: Scottie.
El escritor y comediante, más famoso durante un tiempo por su vida personal que profesional, comenzó a apartarse del foco mediático a partir de 2022 para centrarse en su trabajo.
Durante años, el nombre de Pete Davidson parecía aparecer con la misma frecuencia (si no más) en titulares por su vida sentimental que por su carrera profesional. Cómico, actor y rostro habitual del entretenimiento estadounidense, su trayectoria se vio marcada, durante años, por un ascenso rápido, muchos romances mediáticos y, en los últimos años, un cambio de rumbo que ha sorprendido a muchos.
Davidson saltó a la fama como uno de los miembros más jóvenes del mítico programa Saturday Night Live, al que se incorporó en 2014, con apenas 20 años. Su humor, muy ligado a la autoficción, abordaba sin filtros temas como la salud mental, las adicciones o la pérdida de su padre, fallecido en los atentados del 11-S. Antes de eso, había comenzado en el circuito de monólogos y había tenido pequeñas apariciones en la MTV, pero fue SNL el escaparate que lo proyectó al gran público.
En paralelo, fue su vida personal la que empezó a atraer tanta atención como su trabajo. Su relación con la cantante Ariana Grande, con la que llegó a comprometerse en 2018, lo colocó definitivamente en el ojo mediático. A partir de ahí, su historial sentimental —con nombres como Kate Beckinsale, Kaia Gerber o Kim Kardashian alimentó la narrativa del «novio para todas de Hollywood», casi como si su fama dependiera más de con quién salía que de lo que hacía.
Sin embargo, esa exposición constante tuvo un coste. Davidson ha hablado abiertamente de sus problemas de salud mental, incluyendo TLP (trastorno límite de la personalidad), y de cómo la presión mediática afectaba a su estabilidad. Su salida de Saturday Night Live en 2022 marcó un punto de inflexión: dejaba atrás el formato que lo había hecho famoso para explorar otros caminos.
En esos años también intentó consolidar su carrera como actor con proyectos como El rey de Staten Island, una película de 2020 semiautobiográfica, o la serie Bupkis, en 2023, en la que volvía a jugar con su propia imagen pública. Aun así, el ruido mediático en torno a sus relaciones seguía eclipsando, en parte, su evolución profesional.
Entonces sucedió algo curioso: dejó de estar en todas partes. Menos romances públicos, menos titulares virales y una presencia mediática más controlada y reducida, en práctica exclusividad, a sus proyectos profesionales, como The Home o El último encargo, con, de lejos, mucha menos repercusión que su vida amorosa. Para alguien cuya historia parecía construida en la sobreexposición, el silencio (relativo) resultó casi desconcertante.
Lejos de desaparecer, Davidson, simplemente, ha optado por mantener un perfil más bajo y una vida más centrada, pasando de ser omnipresente a deliberadamente discreto. Aunque se esfuerza, especialmente tras su ruptura con Kim Kardashian en 2022, en mantener su vida personal en un plano privado, el pasado mes de diciembre él y su pareja, la modelo Elsie Rose Hewitt, anunciaron el nacimiento de su primera hija.
Un momento que ha querido vincular emocionalmente con su padre, Scott Davidson, al que ha homenajeado incluso en el nombre de la niña: Scottie.
20MINUTOS.ES – Gente
