Madrid, Castilla y León y Asturias son las tres comunidades autónomas que mejores resultados obtienen en el Informe PISA, publicado este martes. Ello no quiere decir que no hayan sufrido. PISA calcula que 20 puntos de diferencia equivalen aproximadamente a lo que se aprende en un curso escolar. Y Madrid ha perdido 27 puntos en lectura respecto a la edición anterior, publicada hace tres años. Castilla y León 27 en matemáticas. Y Asturias, 26 en ambas competencias. Las tres se dejan más puntos que el promedio de las comunidades autónomas. Pero como estaban muy por encima de la media, ese colchón les ha permitido seguir ocupando los primeros lugares. Algunas características que les benefician educativamente coinciden, pero cada una tiene sus particularidades. Estas son las claves.
Las tres tienen un nivel socioeconómico del alumnado superior a la media, y factores propios que explican sus resultados
Madrid, Castilla y León y Asturias son las tres comunidades autónomas que mejores resultados obtienen en el Informe PISA, publicado este martes. Ello no quiere decir que no hayan sufrido. PISA calcula que 20 puntos de diferencia equivalen aproximadamente a lo que se aprende en un curso escolar. Y Madrid ha perdido 27 puntos en lectura respecto a la edición anterior, publicada hace tres años. Castilla y León 27 en matemáticas. Y Asturias, 26 en ambas competencias. Las tres se dejan más puntos que el promedio de las comunidades autónomas. Pero como estaban muy por encima de la media, ese colchón les ha permitido seguir ocupando los primeros lugares. Algunas características que les benefician educativamente coinciden, pero cada una tiene sus particularidades. Estas son las claves.
Comunidad de Madrid
Es la que mejores resultados obtiene en dos de las tres pruebas, matemáticas y ciencias. También cuenta con el mayor PIB per cápita de España, y la que tiene un mayor índice socioeconómico y cultural de su alumnado, señala Lucas Gortazar, director de Educación de EsadeEcPol. El perfil social y cultural de las familias es uno de los factores externos que más influye en el rendimiento educativo del alumnado, y la diferencia que presenta respecto al resto ya le concede una gran ventaja sobre el resto.
PISA construye, para hacer comparaciones entre estudiantes y territorios, un índice, el ISEC, basado no en la renta, sino en elementos que rodean la vida del alumnado. Como el nivel educativo de los padres, su estatus laboral, e información sobre su hogar ―número de libros, dispositivos digitales…― Madrid encabeza el índice en España a mucha distancia del resto de autonomías. Si fuera un país, quedaría noveno entre los 42 que pertenecen a la OCDE o a la UE que han participado en la última edición de PISA. Una calificación que encabeza Australia.
Madrid tiene un porcentaje de alumnado de origen migrante ―PISA incluye tanto a la primera como a la segunda generación― del 25,4%, cinco puntos más que la media española. Desde el punto de vista de los resultados en la evaluación internacional, ello no ayuda al rendimiento, porque estos chavales obtienen, en promedio, una puntuación equivalente a dos cursos académicos menos que los autóctonos. A diferencia de otros territorios con proporciones iguales o superiores de chavales de origen extranjero, como Baleares (29%), la Comunidad Valenciana (27,6%), Navarra (26,7%), Madrid tiene la ventaja educativa, en cambio, de contar con una sola lengua oficial ―pese al bilingüismo de muchos centros educativos―, apunta José Saturnino Martínez, sociólogo de la educación en la Universidad de La Laguna. Y de que el alumnado de origen latino tenga un gran peso en el conjunto de estudiantes extranjeros que asiste a sus aulas.
Según los últimos datos publicados por el Ministerio de Educación, la comunidad matricula al 17,7% de todo el alumnado foráneo de España, solo al 7,7% del procedente de África y, en cambio, al 22,6% del procedente de Centroamérica, y al 22,8% de Suramérica.
Castilla y León
La segunda clasificada este año ha estado entre las tres primeras en todas las ediciones desde que empezó a participar en PISA, a principios de siglo. Y en realidad, apunta Antonio Cabrales, catedrático de Economía de la Universidad Carlos III, los antecedentes pueden buscarse mucho antes. En 1860, Castilla y León ya era la segunda región española con mayor tasa de alfabetización, superada solo por Madrid. Una acumulación de capital cultural que, según los expertos, implica una ventaja. “Si nos fijamos en las tasas de alfabetización históricas en España, tienen una correlación muy interesante con los resultados actuales”, añade Cabrales, aunque no lo sean todo.
Castilla y León tiene un índice socioeconómico y cultural en PISA superior al promedio español ―aunque ligeramente inferior al de la OCDE―. Un porcentaje de alumnado migrante (16,3%) cuatro puntos por debajo de la media nacional. Una población escolar relativamente pequeña que ha menguado desde principios de siglo, mientras crecía con fuerza en el conjunto de España. Un modelo de escuela rural con pocos estudiantes, que proporciona una enseñanza muy personalizada. “Y un sistema educativo bastante estable, nada dado al histrionismo, donde los populares llevan gobernando casi 40 años. Un sistema de enseñanza tranquilo y conservador, en el buen sentido de la palabra”, señala Martínez.
Asturias
Aunque casi siempre ha estado en la parte alta de la tabla en PISA, y ya en la estadística de 1860 salía ligeramente por encima de la media de alfabetización de las regiones españolas, su consolidación en el podio de la evaluación internacional es la más reciente de las tres, porque empezó en 2018. Asturias comparte varias características con Castilla y León. Como una renta per cápita próxima a la media española, número de alumnos que ha ido menguando a lo largo del siglo, lo que ha evitado a los centros educativos el estrés vivido en otras zonas de España.
Asturias tiene, además, el cuarto mayor índice socioeconómico y cultural de alumnado en PISA, empatado con la media de la OCDE. La segunda menor proporción de alumnado migrante del país, un 12,3%, 8 puntos menos que la media española. Y, pese a la limitada presencia del asturiano, un sistema educativo que también funciona fundamentalmente en castellano.
A ese perfil de estudiantes mucho más homogéneo de lo que se ha vuelto habitual en los centros educativos españoles, Asturias suma una escuela pública hegemónica ―que matricula al 72% del alumnado, seis puntos más que la media española y por delante de Castilla y León, 66%, y Madrid, 54%―. Una de las mayores inversiones por alumno en la enseñanza pública de España, de 9.062 euros en 2023 ―la media fue 7.943―. Y un tejido económico con poco peso de las actividades económicas que demandan mucha mano de obra poco cualificada, como la hostelería, lo que incentiva a los adolescentes a apostar por los estudios.
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